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¿Le conviene a México un TLC con Panamá?

¿Conviene al país un tratado con su vecino centroamericano? La teoría dice sí. Aunque se advierte el riesgo de que entren productos reetiquetados de China.

01-07-2014, 12:59:33 PM
¿Le conviene a México un TLC con Panamá?
Gerardo Yong

La realidad alcanzó al futuro. Habían
pasado décadas de políticas que intentaron cohesionar las potencialidades de
los países latinoamericanos, sin haberse logrado del todo.

Por una parte,
Sudamérica comenzó a crear su propio bloque en marzo de 1991: era el Mercosur,
un proyecto con el que países como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y
Venezuela decidieron unir esfuerzos para contar con una alianza que les
permitiera la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos
entre ellos, así como la adopción de impuestos y una política comercial
comunes. México hizo lo mismo en 1994, cuando entró en vigor el Tratado de
Libre Comercio de América Latina (TLCAN), que sigue en pie.

Solo
los países centroamericanos estaban prácticamente a la deriva. En gran parte,
su rezago se debía a que esa pequeña franja continental aún no podía establecer
el rumbo de su desarrollo regional, debido a conflictos políticos y militares,
como las crisis armadas en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Con
la firma del Plan de Paz de Arias, estas guerras centroamericanas pudieron
hallar una salida que permitió a gobiernos y fuerzas rebeldes acabar con
décadas de largos conflictos.

Nicaragua
firmó un tratado de paz en 1990, El Salvador en 1991 y finalmente Guatemala en
1996. Uno de los grandes aciertos fue el apoyo que México dio para que se
resolvieran estos conflictos, desde la trinchera del Grupo Contadora, cuyo
liderazgo, al lado de Colombia, Venezuela y Panamá, ayudó a pacificar la región
desde la década de los 80.

Plan Puebla Panamá

Ese mismo liderazgo mexicano se volvió
a sentir cuando se propuso la creación de un proyecto de desarrollo regional
denominado Plan Puebla Panamá (PPP), el cual agrupó a siete países
centroamericanos: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua
y Panamá.

La
idea era contribuir a la sustentabilidad económica y social de esos países; en
resumidas cuentas, que sus pueblos vivan mejor.

Para
ello, el PPP tomaba en cuenta las fortalezas de esos países, las cuales
principalmente se reflejaban en un potencial humano que estaba sumido en
 una apabullante pobreza e ignorancia casi inseparables. Por lo mismo,
necesitaba incrementar su nivel de desarrollo económico con un acceso a mejores
oportunidades
y con vías hacia una plena integración de capacidades humanas
mediante el establecimiento de una mejor infraestructura.

Los ejes de Centroamérica

Una pinza del acuerdo PPP buscó
estimular la cooperación regional para aprovechar en forma sostenible las
riquezas y ventajas comparativas de la región mesoamericana, subsanar su
histórico déficit de infraestructura y reducir sus marcados índices de pobreza,
así como una catastrófica vulnerabilidad a los desastres naturales.

Sus
esfuerzos de integración también apuntan a fortalecer a la región mesoamericana
que enfrenta el desafío de su creciente inserción en una economía globalizada.

Para ello, se estructuraron ocho ejes de acción: transporte, energía,
intercambio comercial, políticas de desarrollo humano y desarrollo sostenible,
telecomunicaciones, prevención de desastres y promoción del turismo. Algo que
también fue importante dentro de las iniciativas del PPP es que estaban
dirigidas a los pueblos indígenas, ya que la región cuenta con más del 20% de
grupos étnicos. Tan solo Guatemala tiene un 48% de población indígena, siendo
el país con mayor población nativa.

La
otra pinza del PPP se cerraba en México. El acuerdo también incluyó a los
estados mexicanos del sur-sureste: Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla,
Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. Es decir, los que limitan con
Centroamérica, sin los cuales no se hubiera podido establecer la iniciativa.
Además son entidades que prácticamente tienen las mismas ínfimas condiciones
económicas
y sociales que sus vecinos centroamericanos.

De
esta manera se integró un mapa más extenso, cuyas políticas y beneficios
llegarían a un mayor número de población y de países.

El
PPP rindió diversos frutos; entre estos, la creación de diferentes organismos
que permitieron atender diversas necesidades de la población del bloque. En
2011, se convirtió en el Proyecto Mesoamérica, el cual describe con mayor
precisión el alcance de sus políticas, ya que comprende la mitad baja de México
y todo el istmo centroamericano, los cuales tienen características similares de
población, falta de oportunidades y necesidad de infraestructura para fomentar
su desarrollo e integración.

Las ventajas de los grandes

Bajo esta circunstancia, también surgió
la necesidad de establecer tratados y acuerdos comerciales, los cuales fueron
concretándose conforme se definían estrategias regionales cada vez más
precisas. Algunos, con la tendencia de favorecer a países vecinos en su trato
comercial, favorecer la llegada de capitales de inversión y, otros, para
beneficiarse con las alianzas económicas establecidas por naciones más grandes
como Colombia, Venezuela y México.

El
Tratado de Libre Comercio entre México y Panamá
–firmado en abril– es uno de
estos últimos, ya que pretende favorecer el comercio bilateral y aprovechar la
posición mexicana ante bloques intercontinentales, como la Alianza del
Pacífico
.

México
ha establecido varios acuerdos de esta naturaleza con países de la región
centroamericana, entre estos Costa Rica, que fue el primero que se firmó en
1995. Después le siguieron Nicaragua (1998) y uno más, de aspecto múltiple, con
Guatemala, El Salvador y Honduras, conformados en un bloque trilateral (2001).
Estos acuerdos asimismo evolucionaron al grado que hoy se tiene, además, un
Tratado de Libre Comercio México-Centroamérica, el cual agrupa a los cinco
países vecinos y que vio la luz el 20 de octubre de 2011.

Según
Gustavo Guayta, vicepresidente de la Asociación de Cámaras de Comercio de
América Latina, cuya finalidad es promover y fortalecer el intercambio
comercial, los flujos de inversión y las relaciones interempresariales de
México y Latinoamérica, el tratado con Centroamérica homologa y actualiza los
compromisos y disciplinas de los tres acuerdos comerciales existentes entre
México y Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Agrega que,
por la cercanía geográfica, particularmente para la zona Sur-Sureste de México,
Centroamérica como región representa un mercado importante, cuyas importaciones
del mundo ascienden a más de 48,000 millones de dólares (mdd). Asimismo señala
que Panamá no forma parte de esta cámara, debido a que el país istmeño ha
preferido, hasta ahora, seguir su propia estructura de relación mediante la
Cámara de Comercio México-Panamá (Camexpa).

Alcances del TLC México-Panamá

El TLC México-Panamá fue firmado
después de cuatro rondas de negociaciones. La quinta, efectuada del 18 al 21 de
marzo de 2014, permitió suscribir este instrumento de relación comercial
bilateral
entre los presidentes Enrique Peña Nieto y Ricardo Martinelli
Berrocal, en sus compromisos por fortalecer la posición de ambos países como
plataforma para producir y distribuir bienes y servicios al norte y sur del
continente americano, así como en otros mercados internacionales.

Entre
las disciplinas que incluye el Tratado se encuentran: Trato Nacional y Acceso
al Mercado de Mercancías, Reglas de Origen y Procedimientos Aduaneros,
Facilitación de Comercio, Defensa Comercial, Medidas Sanitarias y
Fitosanitarias, Obstáculos Técnicos al Comercio, Inversión, Comercio
Transfronterizo de Servicios, Servicios Financieros, Telecomunicaciones,
Entrada y Estancia Temporal de Personas de Negocios, Comercio Electrónico,
Propiedad Intelectual y Solución de Controversias.

En la doble vía

Panamá representa para México una
economía pujante, que durante los últimos siete años (2006-2012) se ha
expandido a un ritmo promedio anual de 9%; un centro logístico y de
distribución de primer nivel en el continente; y una economía basada en
servicios, a la cual México puede contribuir con bienes de alta calidad y experiencia.

Panamá
registró en 2012 un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 10.7% y
destaca por contar con el duodécimo PIB per cápita (2012) más alto de América
Latina y el Caribe
(9,919 dólares por habitante).

Por
su parte, México representa para Panamá una plataforma para diversificar
exportaciones hacia América del Norte e incrementar su participación en las
cadenas regionales de valor.

De
2000 a 2013, el comercio total con Panamá casi se triplicó, con un registro de
1,064 mdd y una tasa de crecimiento promedio anual de 8%. En ese periodo, las
exportaciones mexicanas a Panamá crecieron 270%, al pasar de 283 a 1,047 mdd
(11% tasa media anual).

¿Triangulación y reetiquetación?

La parte delicada que tiene este Tratado
y que preocupa a los empresarios es la posible triangulación de productos
provenientes sobre todo de Asia, que pudieran llegar a México sin cumplir la
regla de origen.

Según
Luz María de la Mora, catedrática del CIDE, este acuerdo bilateral contiene
cláusulas que permiten evitar ese fenómeno, el cual afecta no solo la economía,
sino que deteriora la confianza y prestigio comercial internacional.

Un
caso muy particular lo ha vivido Argentina respecto a las importaciones
brasileñas. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) denunció
hace poco una triangulación creciente de mercadería china a través del gigante
sudamericano, por cuanto que muchos productos ingresan a Argentina como Made
in Brazil
, cuando son elaborados en China continental a costos mínimos.

Proveyendo al ‘Dragón’

Al respecto, se ha llegado a pensar que
el megaproyecto Dragon Mart –que consiste en instalar muy cerca de Cancún un
gran centro comercial como plataforma de exhibición y venta de todos los
productos que la República Popular China ofrece al mundo– pudiera beneficiarse
con el TLC México-Panamá, al convertirse en un receptor de servicios y
productos triangulados
a través del istmo, principalmente de la Zona Libre de
Colón.

Dragon
Mart es una plataforma de exposición y venta de productos chinos. Panamá no
parece tener proyecto alguno de acuerdo con China o el sureste asiático. La
Zona Libre de Colón, en la parte caribeña de Panamá, es un lugar privilegiado
para el comercio internacional, debido a que cuenta con numerosas rutas
marítimas y redes de transportes. Además de ello, dispone de un eficiente
sector de servicios distribuidos por un Centro Financiero Internacional, que
goza de un sinnúmero de incentivos tributarios, una amplia red de
comunicaciones y la libre circulación del dólar estadounidense.

Expertos
como Enrique Dussel, catedrático de la UNAM, comenta que esta sería una razón
por la cual se firmó el Tratado con Panamá: evitar la triangulación de
productos en la región.

“El
TLC con Panamá es significativo, no tanto por el potencial de los productos y
servicios que Panamá puede exportarle a México y viceversa, sino en particular
porque el país centroamericano es el centro financiero y comercial de mayor
relevancia regional y global –por el tránsito que genera el canal– a través de
la internación de productos y su reexportación a terceros países, en algunos
casos vía la reetiquetación de productos”, concluye Dussel.

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