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México, el objeto de deseo de China

Este país se ha convertido en clave para la economía del gigante asiático, que busca a toda costa participar en energía y telecomunicaciones. Así el escenario.

01-07-2014, 12:44:08 PM
México, el objeto de deseo de China
Nicolás Lucas


Cuando en agosto de 2013, Xi Jinping arribó al Campo Marte
de la Ciudad de México para celebrar los 42 años de relaciones de su país con México,
el jefe del Estado chino dijo a la diplomacia local, antes de entrevistarse con
Enrique Peña Nieto, que llegaba a tierra azteca con “un mensaje fraterno para
un amigo que se encuentra en el camino del desarrollo” y con la intención de
fortalecer los lazos con Pekín.

Más tarde, los mandatarios de China y de México firmaban en
Los Pinos una docena de memorandos de entendimiento y acuerdos para robustecer
el intercambio científico, económico y de esparcimiento. Peña Nieto y Xi
Jinping
se estrecharon fuertemente las manos y después el líder chino auguró
que no pasarían más de seis u ocho meses antes de que su gobierno dejara
entrever sus planes para México.

El apretón de manos se reforzó unos segundos más como señal
de que en adelante la relación comercial, valuada en 67,788 millones de dólares
(mdd) al cierre de 2013 y con saldo a favor de 54,854 mdd para el gigante
asiático, sería más estrecha entre ambas naciones.

Llegado el plazo, el
embajador de ese país, Qiu Xiaoqui, apareció sonriente en la Facultad de
Economía de la UNAM para dictar una conferencia. De traje y con corbata que
emulaba los colores patrios chinos, así como en un perfecto español, el
diplomático aprovechó la ocasión para señalar que China ve en México “dos
claves”
para el desarrollo compartido: estabilidad y reformas, y que por estas
últimas Pekín pretende que “mucho” de los 500,000 mdd que China invertirá en el
mundo entre el 2012 y 2017 “se quede en México”.

Qiu Xiaoqui reconoció que es
magra la presencia del capital chino en el país, el cual no ha ido más allá de
los 300 mdd en los últimos 15 años y se ha enfocado a manufacturas menores,
puesto que no ha encontrado las condiciones para expandirse a sectores que no
sean otros que el comercio y, muy tímidamente, el energético.

Esto, debido a políticas de tinte nacionalista que
dificultan las inversiones –y no solo las chinas– en sectores estratégicos de
México, dejaba entrever un experimentado diplomático, cuyo país comenzó su
proceso de apertura hace 36 años, con resultados positivos.

China está
interesada en invertir en la infraestructura
carretera, portuaria,
aeroportuaria y ferroviaria; también plataformas logísticas, como puertos secos
y, por supuesto, afianzar su escasa presencia en los energéticos, respondió el
embajador a los cuestionamientos de los asistentes posterior a su conferencia.

Sin barreras

China se ha convertido, en la última década, en un creciente
jugador global en materia política y económica, y su impacto en la geopolítica
internacional como la segunda economía del mundo también está marcada en
América Latina, salvo en México.

En lo que también puede considerarse como la década dorada
para las relaciones entre Latinoamérica y China
, luego que los intercambios
entre ambas partes totalizaron poco más de 270,000 mdd en 2013, mientras que la
inversión no financiera china llegó a 15,000 mdd en la región, según el
National Bureau of Statistics of the People’s Republic of China (NBS, por sus
siglas en inglés), México ha visto poco o casi nada de esa benigna relación e
inversiones; estas últimas, en ocasiones han significado proyectos muy
cuestionados, como el caso del centro comercial y complejo inmobiliario Dragon
Mart
, que aún despierta renuencias y el marcado desaire de los industriales
mexicanos, mientras que la experiencia del fallido ingreso de la armadora FAW a
México
ha sido otro caso también muy sonado.

Actualmente, China es el sexto país asiático que más
invierte en México
, aunque los montos están muy lejos de lo que destinan
naciones como Taiwán o Japón, este último convertido en importante jugador para
la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país. Tan solo en el periodo
2000-2013, las inversiones chinas alcanzaron apenas los 281.4 mdd.

Pero, con la aprobación de las reformas constitucionales,
ahora se abre una puerta para que el capital chino pueda ingresar a los
sectores que le interesan: infraestructura, energía y telecomunicaciones, donde
hasta ahora no han podido participar por la legislación mexicana.

Por ejemplo,
en materia de licitaciones carreteras las empresas chinas están imposibilitadas
para invertir en México; caso contrario ocurre con una constructora canadiense
o estadounidense, pues el TLCAN les sirve de amparo para invertir en ese rubro.

“Por ahora tienen limitantes para invertir en obras de
infraestructura, pero me atrevería a decir que esto va a cambiar drásticamente
antes de que acabe el sexenio de Enrique Peña. Los chinos tienen mucho dinero y
mucha visión de dónde quieren invertir. Traen planes concretos en energía. De
buena fuente sé que hay interés en hidrocarburos (exploración y producción) y
en parques eólicos. En este último rubro ya tienen escaneado todo: será un
proyecto de gran envergadura como La Ventosa. Es cuestión de que se actualicen
algunas legislaciones para que las inversiones chinas se concreten en todas las
áreas”, dice Juan Carlos Rivera, director del Departamento de Administración,
Mercadotecnia y Negocios Internacionales del ITESM, campus Santa Fe.

China está dispuesta a invertir en México y, a cambio, solo
necesita que el país ofrezca las condiciones que hagan sentido a sus planes de
expansión y, desde luego, sostenimiento de su economía.

“El país asiático buscará rubros estratégicos para invertir
en México. Ellos traen una táctica global de establecer redes de proyectos por
el mundo que les permitan continuar con su crecimiento (económico). Por eso,
van a sectores como los energéticos o minería; así lo han hecho en regiones de
África. Seguramente, también en México buscarán proyectos que permitan crear
infraestructura para que, a la larga, puedan importar con mayor facilidad
materias primas
”, comenta Jorge Navarro Lucio, analista político con
experiencia diplomática y especialidad en las relaciones México-China.

La inversión china es señalada como poco amistosa en cuanto
a la explotación de materias primas, principalmente en naciones de África,
empobrecidas y con legislaciones laxas, donde China ha invertido 150,000 mdd en
el último lustro e incluso es tachada de “colonizadora”, según la ONG Center of
Global Developmet, pero  no significa que esto se repetirá en México.

Su visión se está globalizando y buscará sacar provecho de
las reformas estructurales, sin afectar el medio ambiente. México debe entender
que China es ya el tercer inversor mundial con reservas por más de 2 billones
de dólares. Hasta ahora no ha encontrado los mecanismos necesarios para atraer
esa inversión.

Tras el oro negro

China ha dejado entrever que cuenta con una cifra que va de
los 2,000 a los 5,000 mdd para ingresar en una primera ronda al sector
energético mexicano, según se lo vayan permitiendo las 21 leyes reglamentarias
a las que se ajustará la reforma aprobada el pasado 12 de diciembre.

“La apertura del sector petrolero resulta una oportunidad
para la economía china, que si bien en los últimos años ha disminuido su ritmo
de crecimiento, el gobierno necesita mantenerlo vigoroso a través de la
diversificación en inversiones en otros países. China ya está en los sectores
energéticos de Brasil, Ghana, Rusia, Argentina y Nigeria, y necesita asegurar
suficiente suministro para mantener su consumo y su peso en la geopolítica.
China no tiene petróleo y tiene que salir a comprarlo y para eso va a
desarrollar infraestructura donde se le permita conseguir crudo, aunque sea en
un lugar tan lejano como México, pero que da mucha certidumbre”, explica Esther
Arzate, especialista en temas energéticos.

Aunque de manera deslucida, el capital chino ya está
presente en el sector energético mexicano. La petrolera china Petroleum &
Chemical Corporation
formalizó una alianza con la mexicana Diavaz en 2007 para
participar y, eventualmente, explotar los campos maduros de
Ébano-Pánuco-Cacalilao, en San Luis Potosí.

Made in Mexico-China

El país asiático está dispuesto a invertir en México en
plantas industriales y borrar la imagen de que su economía se sustenta en la
producción de manufacturas sin valor agregado. “Están pensando en componentes
para motocicletas, vehículos ligeros, energía limpias. Los chinos quieren hacer
negocios en México y van a llegar, nos guste o no; aquí hay que cambiar de
mentalidad, por si no nos gusta lo chino”, agrega Juan Carlos Rivera.

“Las reformas estructurales abren la puerta para que la
inversión china comience a fluir. Los chinos tienen cantidades inmensas (de
dinero) que necesitan mover para hacer infraestructura que les permita mantener
la pujanza de su economía”, destaca Enrique Dussel, director del Centro de
Estudios China-México (Cechimex).

El informe Global Connections Trade Forecast de HSBC,
divulgado en octubre de 2013, destaca que la región de Asia-Pacífico, con China
a la cabeza, se afianzará antes del 2030 como la segunda socia comercial de
México. “Es momento para que aquellos que comparten las mismas aspiraciones
estén muy cerca del corazón, a pesar de estar separados por montañas y mares”,
concluyó Qiu Xiaoqui, embajador de China en el país.

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