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7 puntos para comprar una tarjeta de descuento de salud

Los seguros no son lo mismo que un plan de descuento tipo VRIM, pero se complementan. Elige correctamente y protege adecuadamente tu salud.

16-06-2014, 3:55:07 PM
7 puntos para comprar una tarjeta de descuento de salud
Alejandra Palomares Barrios

Publicidad engañosa y empresas poco serias han prendido las alarmas en Estados Unidos con respecto a los planes de descuentos en servicios médicos. Aunque en México la situación puede ser diferente, vale la pena entender en qué consisten estos planes y qué características deben cumplir para no caer en fraudes o confusiones que nos dejen desprotegidos ante una emergencia.

Empecemos por distinguir los planes de descuento de los seguros, pues ni de cerca son lo mismo. Los planes o programas de descuento –tipo VRIM o los dentales u oftálmicos– son alianzas que se establecen entre distintos médicos, laboratorios, gabinetes e incluso farmacias para ofrecer sus servicios a un menor costo, lo que le permite a estas redes conseguir más pacientes, pero a su vez otorgar a estos últimos una tarjeta de descuentos en el uso de sus productos y servicios, como consultas o análisis clínicos.

Por lo tanto, estos planes no ofrecen ningún tipo de cobertura o respaldo como sí lo hacen los seguros. Un paciente con una tarjeta de descuento es responsable de pagar las cuentas por su atención médica, mientras que en un seguro existe una prima que lo protege ante cualquier eventualidad. Por eso, estas tarjetas no suelen incluir los costos hospitalarios o descuentos en tratamientos más sofisticados, cuestiones que los seguros sí llegan a contemplar en sus coberturas.

Entonces, una tarjeta de descuentos de ninguna manera sustituye los servicios que otorga un seguro de gastos médicos; sin embargo, es verdad que puede llegar a complementarlos, pero no en todos los casos.

Saca la lupa

Antes de suscribirse a un programa de descuentos médicos, lo recomendable es revisar las siguientes cuestiones:

1) Descuentos, facilidades de pago y redes de médicos que los propios seguros incluyen dentro de sus pólizas. De esta manera no duplicamos servicios ni gastos. Es decir, generalmente, los doctores o gabinetes de análisis clínicos aplican uno u otro descuento, pero no ambos: el del seguro y de la tarjeta de descuentos.

2) Conversar con los médicos e investigar en las farmacias y laboratorios de análisis que frecuentamos si estos aparecen en la red de servicios que ofrecen las tarjetas de descuento, porque de otra manera tendríamos que cambiar de doctor o de marca y no siempre es lo más recomendable, sobre todo si ya se tiene una historia clínica con un determinado médico o centro de salud.

En el caso de los descuentos en farmacias y medicamentos que podrían llegar a incluir las tarjetas de descuentos es importante prestar atención a los tipos de establecimientos, pues algunas incluyen en sus redes solo farmacias de similares o genéricos –que de por sí ya suelen ser económicos– y no siempre resultan el mejor tratamiento para el padecimiento que tenemos.

3) “Hasta 70% de descuento”. ¡Ojo con este tipo de leyendas publicitarias! La clave está en la palabra “hasta”, pues es común que en realidad los descuentos en la mayoría de las consultas o análisis lleguen al 20% o 30%, pero basta con que tengan un solo servicio dentro de su red con un mayor descuento para hacernos creer que así lo son todos. Siempre pide que te aclaren esas situaciones.

4) Nunca te dejes presionar y revisa el origen o la procedencia de las promociones y contactos que establecen contigo. Si se muestran insistentes y no son capaces de mostrarte la lista de médicos y gabinetes de salud que incluyen; si te ofrecen una “oferta única”, “solo ahora si no la pierdes”; si contactan contigo por teléfono o por correo electrónico; prende tus alarmas y mejor busca un programa de descuentos que te dé más confianza y sea capaz de ser transparente.

5) Revisa que las listas de médicos y laboratorios que te ofrecen al momento de comprar la tarjeta estén actualizadas, pues es común que cuando contactas al doctor que has elegido, este ya no pertenezca a la red. También ten en cuenta que los doctores o empresas asociadas no tienen obligación de seguir perteneciendo al programa de beneficios, pues lo hacen de forma voluntaria, por lo que en cualquier momento pueden dejar de ofrecer las facilidades que la tarjeta indica.

6) Cuida tus datos personales e historia clínica. Este tipo de programas de descuento deben tener un manejo de datos profesional, legal y cuidadoso. Generalmente, no piden cantidades grandes de dinero por anticipado ni tampoco datos que salgan del común, como tu nombre o tu edad. Ten cuidado que no se trate de una red de tráfico de datos y nada más.

7) Recuerda que gastar tu dinero en productos y servicios solo porque “estaban de oferta” o “me insistieron mucho” no debe ser parte de tus hábitos, pues son las primeras fugas y gastos hormiga de tu tarjeta que cuando cobramos consciencia de ellas, nos damos cuenta que pudimos haberlo empleado de mejor manera. Sí, tu salud es tu mejor inversión pero vigila en manos de quién la pones y cómo gastas tus recursos en ella para ser lo más eficiente posible.

¿Has sido víctima de algún fraude con las tarjetas de descuento?

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