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Vamos a ganar el Mundial, se repite ‘El Piojo’ Herrera

El entrenador de la Selección Mexicana explica, en entrevista, por qué está seguro de que ganará la Copa del Mundo y cómo afronta el máximo reto de su vida.

09-06-2014, 12:57:11 PM
Vamos a ganar el Mundial, se repite ‘El Piojo’ Herrera
Ricardo M. Sánchz Luna y Alexandro Santos

A mediados de marzo pasado, Miguel Herrera fue ampliamente criticado tras asegurar, en una entrevista con el portal oficial de la FIFA, que México estaba para ilusionarse y ser campeón del mundo en territorio brasileño. Al retomar dicha proclamación en nuestro encuentro, lejos de retractarse, el estratega reafirma su convicción: “¡Vamos a Brasil para ganar la Copa!”, sostiene sin titubeos.

¿No es demasiado pretenciosa una declaración así?, le pregunta Four Four Two.

“¿Por qué? Yo voy convencido de que podemos ganar todos los partidos; tenemos que ir con esa idea. Si pienso que voy a perder éste y a empatar el otro y salimos a ver qué pasa, ¡imagínate! Yo tengo que ir con esa mentalidad porque así tengo que transmitírsela al jugador”, añade en tono gallardo.

El argumento del estratega nacional es perfectamente válido, pero, por el otro lado, aún está vigente el amargo sabor de un Hexagonal Final de la Concacaf infame, que obligó a México a disputar el indeseable repechaje, aunque a la postre, enfrentar a Nueva Zelanda pareció más un premio que un castigo a la mediocre eliminatoria ofrecida por los aztecas.

“El proceso sí funcionó. Durante dos años y medio fue muy bueno, porque hasta medalla de oro olímpica hubo. Que la consiguió ‘El Flaco’ [Tena], sí, pero a él lo puso ‘Chepo’ [De la Torre].

Desafortunadamente, en el Hexagonal, que era lo más importante de todo ese proceso, no se dieron los resultados. Sin duda alguna, para mí el trabajo de ‘Chepo’ fue, en determinado momento, muy bueno. Pero cuando peligraba la Selección para ir al Mundial vinieron los cambios”, analiza Miguel, quien acto seguido establece por qué no le preocupa haber sido uno de los últimos invitados a Brasil 2014.

“Aquí todos dicen que pasamos de ‘panzazo’, pero no importa cómo llegues a un Mundial, no hay una regla que diga: ‘si pasas de panzazo, tienes estas penalidades’. ¿No se hizo un buen torneo? Sí, lo sabemos, por algo estoy aquí sentado. ¿Que no se calificó como se hubiera querido? Estamos conscientes, nadie ha dicho algo diferente. Pero a fin de cuentas, lo importante era calificar, directo o como fuera.

“Yo no veo hoy que Estados Unidos, que pasó como primer lugar, tenga ventaja en algo; Costa Rica hizo un gran Hexagonal y ve el grupo que le toca, con tres campeones mundiales. Entonces, México califica con el nerviosismo y toda la desesperación que había en ese momento, pero en Brasil todos partimos de cero”, señala Herrera, convencido de que la verdad le asiste.

Pero es entonces cuando FFT le hace un planteamiento incómodo: la serie con Nueva Zelanda fue mucho menos dramática, por no decir bastante más fácil, que el Hexagonal, ¿cierto?

Sin perder los estribos, como la noche del 15 de diciembre, cuando trasladó su frustración a la sala de prensa del Estadio Azteca, tras caer en la Final del Apertura 2013 por global de 5-1 ante el León, bebe un poco de su refresco dietético y responde: “Mucha gente dice eso: ‘¡Ay!, Nueva Zelanda no existía’. Está bien, pero había dos resultados previos: uno de 9-1 a favor Nueva Zelanda y otro de 2-1 a favor México.

“Después del partido de ida comentaron: ‘Bueno, si no le ganas a Nueva Zelanda en el Azteca, no le ganas a nadie’. Está bien, pero antes de ese encuentro era una incógnita total, sabíamos que eran jugadores de mucha estatura, había 10 de ellos arriba del 1.90, mas había que analizarlos y buscar una forma de juego para hacerles daño. Y luego de hacerles cinco goles aquí y cuatro en su casa, 9-3 en el marcador global, te señalan: ‘Es que eran muy malos’. Sí, de acuerdo, pero por eso los goleamos. Si hubieran sido malos y les ganas 1-0 como local y empatas allá, entonces tan malos ellos como tú por no lograr el objetivo de demostrar que eres muy superior”.

Un grupo nada sencillo

Si bien ‘El Piojo’ admite que el Grupo A, donde el azar ubicó a México al lado del anfitrión, Croacia y Camerún, no es uno sencillo, también subraya que no hay motivos para sentirse inferior a ningún rival, así se llame Brasil y esté jugando en casa.

“A nadie le falta deseo de triunfar en esta Selección y, si alguien no lo tiene, se lo tengo que inculcar. Decirle: ‘Así como tú ves al de enfrente, tú también tienes dos piernas, dos brazos y tu cabeza piensa’. Si enfrentáramos a un equipo en circunstancias diferentes, a lo mejor que no tuviéramos un ojo o una pierna y que nuestros rivales estuvieran completamente sanos, entonces sí habría desigualdad de alguna forma. Pero no es el caso, aquí es de igual a igual y hay que ganar”.

Un discurso muy similar, sino es que el mismo, fue empleado por Jesús Ramírez cuando llevó a la Selección Mexicana Sub-17 a ganar —por primera vez en su historia— la Copa del Mundo de la categoría en Perú 2005. Claro que motivar a adolescentes con hambre de hacerse de un nombre, de alguna manera luce más “sencillo” que hacerlo con profesionales consumados, aunque ‘El Piojo’ no comparte esa visión.

“Perdón pero yo, en la gente que me ha tocado dirigir hasta el momento, no he dejado de ver hambre. Rafa [Márquez] podría decir: ‘Ya gané Champions, dinero, prestigio… no necesito más’. Pero todo lo contrario; lo veo con hambre, decidido. Entonces le digo a Rafa: ‘¿Qué te falta levantar? ¡Pues la Copa del Mundo!.. Y vamos a matarnos porque tú la levantes’”.

Además de su capitán, Herrera Aguirre acude a algunos de sus colegas en el plano internacional para ahondar sobre este particular. “El gran ejemplo es [Alex] Ferguson. Lo vi levantar la última copa cuando se despidió y se reía igual que cuando logró la primera, y eso que lo ganó todo el señor. Estuvo 27 años en el mismo equipo y sorprende que, después de conquistar treinta y tantos títulos, el tipo seguía feliz. También ves a [Pep] Guardiola disfrutar y exigirse, pese a que en un año alzó seis o siete trofeos con el Barcelona. ¡Ya viste cómo celebró con el Bayern Munich!, y creo que continuará gozando todos los títulos que alcance”.

Las famosas ‘alegres cuentas’

Quizá a causa del fatalismo que históricamente nos ha acompañado. O tal vez porque el mal momento económico y social del país invita a contagiarse de pesimismo. Lo cierto es que varios medios de comunicación se han empeñado en relacionar el panorama del Tri de Herrera para Brasil 2014 con lo ocurrido al combinado nacional que, con toda la pena y nada de gloria, condujo José Antonio Roca en Argentina 1978.

Todo indica que las comparaciones tienen su origen en dos puntos particularmente: la cepa americanista de ambos entrenadores —quienes guiaron a las Águilas al título y posteriormente asumieron el timón nacional— y las famosas ‘cuentas alegres’, es decir, el cálculo de puntos a conseguir para avanzar a la siguiente ronda.

De la inmadura e inexperta Selección de Roca se tuvo la osadía de predecir victorias sobre Túnez y Polonia, así como un empate con Alemania Federal. La historia, sin embargo, es contundente: el Tricolor perdió 1-3 con los africanos, 0-6 ante los teutones y 1-3 frente a los polacos.

“Yo también hago cuentas, pero mi presupuesto son los nueve puntos. ¡Quiero ganar los tres partidos!”, sentencia sin vacilar. “Y al final nosotros caemos en lo mismo: pensamos que vencemos a Camerún, nos tiramos a ganarle a Brasil y, a lo mejor no le ganas, pero le empatas, y ya son cuatro puntos, ¡estás adentro! Así, el juego contra Croacia ya no sería decisivo porque tendrían que matarse entre ellos y Camerún, mientras Brasil tiene que derrotar a los dos si quiere pasar. En una de esas hasta podemos pasar en primer lugar del grupo”.

Pero antes de las ‘cuentas alegres’ y el hipotético primer lugar de grupo, la Selección Mexicana se jugará buena parte de su futuro en Brasil 2014 el próximo 13 de junio, en el Estadio Das Dunas, en Natal, en su debut frente a Camerún. “Sueño con ese día”, interviene Miguel, cuyos ojos resplandecen de la emoción. “El primer día en una Copa del Mundo… Oyendo tu himno… Enfrentando el partido de debut, que puede cambiar la historia de tu trabajo… ¡es extraordinario! Después, por supuesto, el sueño es terminar ganando, contento, haciendo que el grupo se sienta mucho más confiado y sólido, logrando el objetivo”.

Para que el sueño no se convierta en pesadilla, ‘El Piojo’ y su equipo están tomando toda clase de previsiones, entre ellas, seguir de cerca no sólo a ‘Los Leones Indomables’, sino también al ‘Scratch du Oro’ y al cuadro balcánico.

“En la pasada Fecha FIFA enviamos visores al partido de Camerún y Portugal. Es cierto que acabó con goleada de 5-1 a favor de los europeos, pero nos reportaron que el marcador fue engañoso, porque el primer tiempo estuvo muy peleado e, incluso, se fueron empatados al descanso. Ya en la segunda parte caen varios goles por errores defensivos de Camerún, pero estamos analizando toda la información para llegar a ese juego con la mejor preparación física y estratégica posible”.

Muestra clara del conocimiento que tiene el seleccionador mexicano de su primer rival en la Copa del Mundo es el perfil que ofrece de Volker Finke, el alemán que dirige al cuadro camerunés. “Creo que es un tipo como [José] Pekerman o [Jorge] Griffa en Argentina. En Alemania se le reconoce porque trabajó muy bien con los jóvenes y es parte del crecimiento de muchos de ellos. A Finke lo llevan a Camerún pensando en que pueda hacer lo mismo, detectar talentos y reestructurar, porque se dan cuenta que sus grandes figuras se están haciendo viejas y atrás no venía nadie”.

Como él, sus colegas también se han dado a la tarea de investigar todo cuanto pueden del ‘Piojo’ y sus muchachos. En febrero pasado, en un seminario de logística rumbo al Mundial organizado por la FIFA, en Florianópolis, Luiz Felipe Scolari, director técnico de Brasil, le hizo saber el respeto que tiene por el Tri.

“Se me acerca ‘Felipão’ y me dice: ‘Ustedes siempre han sido una piedra en el zapato para nosotros’. Y yo le contesté: ‘Bueno, yo espero que seamos no una piedra, sino una roca; esperamos darles mucha lata’. Pero ahí te das cuenta cómo un tipo como ‘Felipão’, que ya fue campeón del mundo, y Parreira, su auxiliar, quien también ya ganó el Mundial, tienen los ojos puestos en lo que estamos haciendo. Eso es porque México cuenta con jugadores importantes y una buena estructura, así que sólo tenemos que trabajar para dar ese salto de calidad”, asegura Herrera, quien también tiene algo que decir sobre Croacia.

“No los subestimamos. Sabemos que perdieron a un gran jugador, el central [Josip Simunic] que castigó la FIFA con 10 partidos y es una baja sensible, pero de los 23 que puedan ir, tienen a 20 jugando en las Ligas europeas de mayor calidad y son futbolistas muy importantes. Vamos a salir a ganarles, sin importar si necesitamos esa victoria o no para calificar. No hay otra opción, es un torneo tan corto, que si te pones a especular te regresas al día siguiente de ese partido”.

Sí como técnico; no como jugador

Hasta aquí, está más que clara la gran ilusión de Miguel Herrera de cara a la Copa del Mundo. Sin embargo, por única vez en la más de hora y cuarto que charló con FFT, su rostro se torna adusto y la saliva escasea. ¿La razón? Hemos traído a la mesa la traumática experiencia que vivió rumbo a Estados Unidos 1994. ¿Ir al Mundial como técnico compensa de alguna manera el dolor de no haberlo hecho como jugador?, le preguntamos.

Frunce el ceño, aprieta los ojos y mueve la cabeza en negativa mientras contesta: “No, es completamente diferente… Porque pudo haber sido un momento en el que creciera tu carrera, donde despegaras y dieras un brinco importante para llegar a ser algo más de lo que fuiste. Igual sucede como técnico, pero son diferentes circunstancias. El futbolista, reitero, tiene todo para mostrar su valía en la cancha; el entrenador debe comandar a un grupo, pero si éste no entiende sus conceptos, pues no sirve. A final de cuentas, las dos te llevan a un mismo destino, que es estar dentro de un Mundial, pero me hubiera gustado vivirlo también como jugador”.

El Colorado’ —el otro apodo con el que se le conoció en sus días como zaguero— era parte de los convocados habituales por el entonces director técnico nacional, Miguel Mejía Barón… Hasta que llegó el punto de quiebre. Domingo 11 de abril de 1993. México supera 1-0 a Honduras en el Estadio Azteca, en duelo eliminatorio para el Mundial, cuando, al minuto 26, pegado a la banda derecha, Miguel Herrera barre con fuerza desmedida y por detrás sobre Dolmo Flores. El árbitro costarricense, Ronald Gutiérrez, muestra la roja directa al defensa mexicano.

“No, no fue eso. Al día siguiente de esa entrada [Mejía Barón] me echó de la Selección, pero había un grupo tan hermético, y estoy agradecido con todos ellos, que no lo dejaron. Porque él dijo: ‘Está fuera Miguel de la Selección’. Pero ese grupo unido le dijo: ‘No se va. Si él se va, nos vamos todos’. Incluso, todavía jugué el último partido en el que calificamos, en Canadá, y fui a la Copa América”, rememora el ahora mandamás del Tri.

“Si no me hubiera dicho nada y al final veo la lista y no estoy, lo acepto, pero aquí el problema es que me hable para decirme: ‘Tú tranquilo, sí vas a estar en la lista’, y a la mera hora no esté”, rememora.

Con base en ese amargo pasaje, ‘El Piojo’ asegura que será frontal al momento de descartar a los elementos que se queden fuera de su convocatoria para la Copa del Mundo. “Ahora que estoy aquí, me doy cuenta que debes tomar decisiones, pero nunca lo haces para mal. Puedes acertar o no, pero decides pensando siempre en ganar. Yo voy a tener que dar, primero, una lista de 30 jugadores, que no sé para qué la quiere la FIFA, pero ni modo, hay que hacerlo porque así son los reglamentos. Pero cuando entreguemos la definitiva de 23 integrantes, hablaré de frente con los siete que se queden afuera”.

¿Tienes compromisos creados con algún jugador, particularmente con los americanistas que te ayudaron a salvar el repechaje contra Nueva Zelanda?, inquirimos.

“Te soy sincero: mi compromiso primario es con la Federación Mexicana de Futbol y con cada uno de los 18 dueños [de la Primera División] que apostaron porque me quedara en la Selección… Y con la afición, claro, que es lo más importante que tenemos en México, que se molesta cuando no salen las cosas y te exige, te reclama, pero que está ahí, siempre leal. Yo con ningún jugador tengo un compromiso de amistad. Todo mundo piensa que con los del América, pero no es así.

“En esta profesión dejé muy claro que mi corazón es para mi familia, mi mamá, mi esposa y mis hijas… Bueno, y si me apuras, nada más para mi mamá y mis hijas, porque en una de esas hasta la mujer te cambia, aunque espero que no me suceda —de nuevo carcajadas al unísono—. Y mi cabeza es para decidir qué jugador es la mejor opción. Eso me deja tranquilo y con la posibilidad de que mañana pueda saludar a cualquiera por haber sido derecho con él”.

¿Y el caso Carlos Vela?

En esta fórmula de lealtades, franquezas y merecimientos para estar en la máxima fiesta del futbol, es inevitable hablar de Carlos Vela, a quien Herrera visitó en San Sebastián, España, sólo para escuchar de viva voz la enésima negativa del delantero de la Real Sociedad para enrolarse al Tricolor.

“Yo me senté con Vela y fue una plática muy amena. La verdad es un buen chavo y hubo tres cosas que le dije: no comparto tu idea, respeto tu decisión y agradezco tu franqueza.

Porque me decía: ‘Si tú me llevas, yo no estoy concentrado, no estoy al ciento por ciento y, si no empiezo a funcionar, van a ir en contra mía y después a ti también te van a dar. Llévate a alguien que te funcione mejor’. Esa sinceridad me ayuda porque yo necesito jugadores comprometidos, porque estoy hablando de ser campeón del mundo y si llevo gente así, pues obviamente no saldrán las cosas”.

¿Y, personalmente, cómo te sientes al respecto tú, que sufriste tanto por perderte un Mundial?, soltamos el obús en el rostro de Miguel.

“A mí me dejaron en la orilla, y ver las declaraciones de [Mario] Balotelli [en FourFourTwo de abril], que proclama el orgullo de portar y representar a su país; Zlatan [Ibrahimovic], que hasta ha declarado que ese Mundial no va a existir porque él no está ahí; y ni hablemos de Radamel Falcao, que está matándose por llegar al primer juego… ¡Caray! Estás hablando de este tipo de figuras y, no es que Carlos hoy no sea una gran figura en el futbol español, porque lo es, ha sido muy constante, pero en mi cabeza no entra cómo un futbolista puede pensar eso. La verdad no lo entiendo”, comenta y vuelve a sorber de la lata de soda.

¿El trabajo más ingrato?

Esa última frase de Herrera Aguirre, “dar resultados”, tiene todo que ver con su futuro. Si bien cuando fue ratificado, González Iñárritu declaró que “el plan es mantenerlos [a Miguel y Ricardo] hasta Rusia 2018”, también estableció que “el primer escalón es el Mundial de Brasil y su continuidad depende de resultados”. Así que la pregunta es concreta: ¿Está consciente de que se juega todo su capital como director técnico en esta Copa del Mundo? “Sí, por supuesto”, contesta tajante.

Y qué pasa si no trasciendes, si no clasificas a la segunda ronda…

“Sería un fracaso… Pero también aprendí que los fracasos dividen en dos a las personas: el que se levanta está hecho para triunfar y el que se queda en el suelo sólo estuvo para eso. Yo no estoy listo para el fracaso, pero sí para levantarme de cualquier cosa. Ya me ocurrió con Veracruz, donde descendí, pero levanté la cabeza y dije: ‘¡vamos hacia delante!’ Y hoy en día estoy en la parte más alta de mi trabajo”.

Una declaración que no admite dudas sobre el aplomo y la confianza del director técnico de la Selección Mexicana. Y en verdad que esos atributos son necesarios para hacerse cargo del banquillo nacional en un país que, pese a su interminable rosario de tropiezos y traumas en la máxima justa futbolística, cuenta con no menos de 100 millones de entrenadores [ciudadanos], que se asumen expertos en la materia.

“La chamba del técnico es así, ingrata. Todo está hecho para que tú seas el que tenga la culpa y no los muchachos, y está bien, porque ellos son los que se matan dentro de la cancha por conseguir el objetivo. La gente de repente no entiende que nuestra labor depende de lo que hagan los jugadores. Yo por eso trabajo mucho y trato de desglosar lo mejor posible mi idea para que ellos la capten y, por supuesto, para que la pongan en práctica”, asegura ‘El Piojo’, quien se da tiempo para una última reflexión.

“Ser técnico es el único trabajo en el que hay 20,000, 50,000 ó 100 mil personas criticándote y mentándotela en el estadio, mientras millones están haciendo lo mismo frente a la televisión. Además, eres cuestionado por todos los medios [de comunicación] si las cosas te salieron mal y, si salen bien, dicen que es tu obligación… Y encima tienes la presión de dar resultados, porque si no te quedas desempleado. Pero es algo que uno entiende y, obviamente, me fascina. ¡No la cambiaría por nada!”.

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