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Cómo identificar a un mal jefe y enfrentarlo

¿Se encargan de hacerte la vida imposible y merman la producción de tuárea? Conoce quiénes son estos malos jefes y cómo combatirlos.

02-06-2014, 6:22:35 AM
Cómo identificar a un mal jefe y enfrentarlo
Altonivel

Los ‘ogro’s y ‘monstruos’ del control no son personajes salidos de un cuento de hadas o de una película de terror, estos personajes los encuentras en los pasillos de las oficinas y tienes que enfrentarlos a diario.

Para muchos profesionistas, estos personajes son el dolor de cabeza de sus jornadas laborales y suele perjudicarlos en sus tareas rutinarias, mermando su producción y afectando su salud física y mental

Pero hasta en ellos existen soluciones. Abhishek Shah, experto en temas de gestión y dirección organizacional, nos brinda las situaciones más comunes para identificar a estos ‘pelmazos’ y comparte algunos consejos para saber cómo manejarlos para impedir que mermen tu productividad o entorpezcan tus resultados.

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1. Cuando el jefe es despreocupado

Así es, existen problemas pequeños y él decide dejarlos a un lado porque cree que son irrelevantes. Sin embargo, hay que recordar que el vaso se puede derramar por una sola gota. Si tu jefe es uno de los que se despreocupa de la situación, debes tomar en cuenta que es problema de él y no tuyo.

Para hacerle frente, asegúrate de llevar un reporte de aquellas situaciones a las que él no ha puesto atención, regístralas y mantenlas actualizadas; de esta manera te protegerás de alguna consecuencia drástica. 

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Shah recomienda enfocarse en tu propio trabajo, si la situación de tu jefe interfiere con tu productividad, también es bueno que lo platiques con él, no seas tan directo en tus comentarios –evita problemas al respecto–, pero asegúrate de comentarle las consecuencias que podría traer el no atender a tiempo los problemas. 

2. Todo se maneja a través de la imposición

¿Cuántas veces has escuchado el famoso “porque lo digo yo”? Estas personas suelen imponer su voluntad, aun cuando no tienen la razón o pueda perjudicar la operación del negocio. Estos jefes impositivos pueden ser un gran dolor de espalda, pero para ellos también hay soluciones. Como colaborador es tu deber comunicarle de aquellos procesos que beneficien los resultados de la empresa, aun cuando están en contra de lo que hayan dicho. 

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Asegúrate de tener una táctica establecida, presenta estadísticas y proyecciones que te ayuden a hacerlo. Sabemos que estos personajes son difíciles de tratar, así que si tu táctica no funciona, te recomendamos que hables con el segundo al mando, es posible que te pueda ayudar a interferir en tu nombre. 

3. Cuando el jefe culpa a unos por los errores de otros

Estos problemas puedes evitarlos desde un inicio. Es importante que antes de trabajar queden claras tus tareas y obligaciones, esto te ayudará a definir responsabilidades dentro de tu área de trabajo. Es cierto que un trabajador excelente también se encarga de proponer e innovar aun fuera de su área, pero asegúrate que estos puntos extras se hagan como intervención y no como obligaciones adjudicadas. 

Solicitar un manual de operación es importante para saber las tareas precisas, si te encuentras bajo esta situación te recomendamos solicitarlo y estudiarlo. 

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4. No pone atención en los detalles

Suelen ser despreocupados con su personal, son aquellos que no miran los logros personales de sus colaboradores, no da una retroalimentación adecuada y en raras ocasiones suele reconocer a su personal. Sin embargo, estos malos jefes no miran los pequeños detalles, pero cuando algo sale mal, todos son culpables. 

Siempre los va a haber, así que lo mejor es tener todo registrado, llevar un bitácora de tus actividades y resultados es una gran estrategia para librarte de culpas ajenas. Asegúrate de mandar mails a las personas adecuadas, por ejemplo: Si tu jefe te solicitó un listado de ventas del mes de enero, es bueno que copies al responsable del área de ventas, así quedará registrado tu trabajo y responsabilidad

Si el punto anterior puede ocasionarte problemas, sólo asegúrate de guardar las solicitudes y respuestas de manera ordenada. 

5. Es buena onda hasta que algo malo sucede

Sea o no tu culpa esto pasa muy comúnmente. Suelen ser grandes amigos y muy atentos con sus subordinados, pero cuando algo malo sucede son grandes “tiranos”. Lo que debes comprender es que las relaciones profesionales también se separan de las personales, así que no te tomes el comentario personal, asegúrate de hacer bien tu trabajo y evita pasar malos ratos. 

6. El jefe intimidante y abusivo

Para estos personajes se necesita inteligencia emocional, no tienes por qué crear problemas internos, asegúrate de hablar directamente con él de una forma tranquila y objetiva.

Si esto no funciona, asegúrate de pasarlo al siguiente nivel, habla con su jefe o repórtalo al área de RRHH, al presentar una queja formal hay más posibilidades que se atienda y es la prueba que respaldará tus esfuerzos. 

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¿Qué hacer si tu jefe es un ‘mal jefe’?

Randall S. Hansen, CEO de EmpoweringSites.com y experto en temas de gestión, asegura que en muchas ocasiones el dominar la situación de la oficina puede estar fuera de tus manos, así que lo mejor es actuar de manera personal y poner atención a los siguientes consejos: 

Asegúrate de hacer todo bien. ¿Por qué? Porque es tu obligación profesional. Debes asegurarte de que tu trabajo sea impecable, recuerda que no sólo es tu garantía laboral, sino tu reputación profesional. Así que has lo que tengas en tus manos para que esto funcione bien. 

Enlista los comportamientos de tu jefe. Hansen recomienda lo siguiente:

1. Realiza una lista de aquellas cosas que te vuelven loco de tu jefe. 

2. Deja reposar unos días –por aquello de la ira y el rencor– y revisa de nuevo el listado, modifícalo si es necesario. 

3. Crea sugerencias que podrían modificar estos comportamientos, asegúrate de quitar el sarcasmo o la ironía de las sugerencias. 

4. Programa una cita con tu jefe. Es momento de hablarlo, asegúrate de tener tacto y ser objetivo, habla de manera tranquila y propón tus alternativas. 

No sacrifiques tu salud y autoestima. Esto es algo que debes tener como estandarte, habrá situaciones en las que las soluciones no existan y eso debes entenderlo. Enfócate en realizar bien tus tareas y deja a un lado los problemas de oficina. Si esto no funciona, el mejor consejo es buscar otro lugar de trabajo, recuerda que tu salud y autoestima son asuntos personales que debes poner frente a todo. 

¿Cuáles serían tus consejos para lidiar con los malos jefes? ¡Cuéntanos cuál ha sido tu experiencia!

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