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4 formas de usar la confianza como empowerment laboral

La confianza es uno de los mejores antídotos a nuestros temores, nos ayuda a calcular riesgos y nos puede llevar a acciones transformadoras.

30-05-2014, 8:10:51 AM
4 formas de usar la confianza como empowerment laboral
Marcela Hernández y Hernández, Coach de Vida y Empresarial

La confianza tiene vida propia, nace,
crece, evoluciona, se destruye y sólo en algunos casos se puede restaurar. Todos
hablamos de ella, buscamos propiciarla, nos duele cuando alguien la rompe,
luchamos por recuperarla cuando la hemos perdido, pero la realidad es que
requiere de un trabajo de tiempo
completo
, de mucho esfuerzo para mantenerla viva, tanto en nosotros como en
nuestras relaciones.

En su libro “La Empresa Emergente”, Rafael Echeverría
define la confianza como el
fundamento de toda relación social que no esté sustentada en la fuerza.

La confianza es el elemento unificador
básico, el que hace de “cemento” en la relación.

Observamos el
mundo, a los demás y a nosotros mismos a partir de una disposición de confianza
o desconfianza y a partir de ésta definimos el tipo de relaciones que estableceremos tanto en el presente como en
el futuro. La confianza o la falta de ésta nos llevan a obtener resultados
diametralmente distintos. Nos abre o nos cierra posibilidades. Nos impulsa o
nos paraliza. Te recomendamos leer: 3
reglas de lenguaje corporal para inspirar confianza

Como recurso de cambio

1. Los beneficios de la desconfianza

Todos sin
excepción somos y/o nos sentimos vulnerables ante ciertos acontecimientos o
personas. Entre menor sea nuestro grado de confianza mayor será el temor que experimentemos y la sensación
de amenaza.

La falta de
confianza es una señal de alerta. Ya sea porque alguien me hizo algún daño o bien porque yo mismo fallé ante
ciertas situaciones en el pasado, es así que genero el juicio de que podría
volver a sucederme. La desconfianza puede ayudarme a actuar con mayor cautela y disminuir riesgos ante las situaciones futuras, a partir de mis
experiencias pasadas.

2. Minimizar los miedos

Ninguno de
nosotros está exento a que le suceda una tragedia, a ser traicionado, a
fracasar etc., por más que intentemos prevenirnos es imposible que tengamos el
control absoluto sobre nosotros, sobre los otros y/o sobre las situaciones.

Es la confianza
uno de los mayores antídotos
a nuestros temores
. Es a partir de ésta que tenemos la apertura para
recibir lo que la vida nos ponga en frente con la mejor actitud, sabiendo que
seremos capaces de trascender cualquier barrera. La confianza no elimina los riesgos y las contrariedades, pero nos
brinda mayores recursos para emprender acciones de manera consciente y a partir
de múltiples opciones.

3. Calcular riesgos

El exceso de
confianza también puede hacernos una mala jugada. El arte está en lograr
diferenciar aquellas situaciones en que debo arriesgar más y aquellas en las que debo actuar con mayor prudencia.

No se trata de
ser blanco o negro. Caer en el escepticismo o en la ingenuidad. Cada situación
requerirá de diferentes dosis de confianza o desconfianza, dependiendo de las
experiencias que haya vivido antes con determinada persona o circunstancia.

“Confiar en todos es insensato; pero no confiar en
nadie es neurótica torpeza”. Juvenal

4. ¿Conservar o transformar?

De acuerdo con Echeverría, la desconfianza nos impulsa a
emprender acciones que buscan la conservación. Se trata de acciones de
protección, dirigidas a incrementar nuestra seguridad y a reducir
nuestra vulnerabilidad
.

Cuántas veces
no nos mantenemos en una relación, tanto laboral como personal, por todas las
razones posibles, menos por la confianza. Quizá por el miedo a un cambio o simplemente
por miedo a tomar una decisión equivocada. A veces simplemente nos conformamos
con relaciones estancadas que no nos permiten crecer en ningún sentido.

La confianza,
por el contrario, nos lleva a acciones transformadoras, capaces de generar y
conquistar nuevos mundos, futuros y posibilidades. Se trata de acciones de innovación, de invención.

Ejercicio:

  • Probablemente te haya pasado alguna vez (y si no imagina)
    que entras a la sala de cine equivocada y resulta que llegaste justo en el
    final de la película que estabas por ver. Aunque te da coraje, entras a ver la
    película en la sala correcta desde el principio.
  • Ahora que conoces el final, probablemente tu emocionalidad
    será distinta en los momentos de suspenso y drama. Quizá no te enganches tanto
    como los demás espectadores pues tú ya sabes cómo terminará.
  • La próxima vez que te sientas paralizado o enganchado en tus
    temores y/o preocupaciones, trata de visualizar
    el final
    , puede ser que termine como esperabas o quizá no, pero puedes
    estar seguro de que será como debía de ser.

¿Cómo sería tu vida, tus decisiones y tus relaciones con una
mayor dosis de confianza?

La autora es Coach Empresarial y de Vida y puedes seguirla en Twitter en @March_coach

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