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Empresas familiares, en la mira de los corporativos

El apetito de corporativos internacionales por firmas mexicanas crecerá ante las reformas estructurales, en sectores como energías verdes e infraestructura.

26-05-2014, 8:32:00 AM
Empresas familiares, en la mira de los corporativos
Sergio Gil Franco

En los últimos años hemos visto cómo empresas pertenecientes a prestigiosas familias mexicanas han sido vendidas o fusionadas por grandes corporativos internacionales. Tal es el caso de Grupo Gigante (familia Losada), Nutrisa (familia Ibarra) y Comex (familia Achar), por mencionar algunos ejemplos.

Muchas veces, este paso es obligado ante la incertidumbre en la continuidad de la administración familiar, porque el negocio atraviesa un mal momento o porque un corporativo está interesado en adquirirlo. Sin embargo, la transición hacia el corporativismo puede ser un camino difícil de recorrer.

Administración arraigada

La evolución adecuada y deseada en una organización pequeña, donde no hay un consejo de administración y falta profesionalización, es que pase a manos de una compañía estructurada, donde la siguiente generación se capacite integralmente para tomar la dirección del negocio.

“Son muy conocidas las historias acerca de que Daniel Servitje, de muy joven, iba en las camionetas de Bimbo y cargaba el pan. Así, con esa óptica de conocer y respetar las raíces de la empresa, se debe formar a esos chicos o chicas que eventualmente tomarán las riendas del negocio”, comenta Imanol Belausteguigoitia Rius, director del Centro de Desarrollo de la Empresa Familiar del ITAM.

Normalmente, una empresa familiar querrá tener el control por parte de la familia. Si se llega a abrir para admitir capital ajeno, casi siempre querrá mantener el mando de la dirección. Son las personas mayores, generalmente los fundadores, quienes se muestran reacios a una apertura en la administración.

La decisión de vender

De acuerdo con Saúl Villa, socio de Fusiones y Adquisiciones de KPMG México, el apetito de los grandes corporativos crecerá gracias a las reformas estructurales que se están aprobando en la actual administración.

“Se prevé un incremento de la actividad en cuanto a fusiones y adquisiciones durante 2014, ya que hay mucho interés  por parte de corporativos norteamericanos, asiáticos, europeos y latinoamericanos. El año pasado se realizaron cerca de 250 transacciones, 43.6% más que en 2012 (174 operaciones)”, afirma el ejecutivo. Este entorno pondrá a pensar a cientos de organizaciones, en las que seguramente estarán inmiscuidas firmas familiares.

La disyuntiva radica en que una empresa familiar es más que una herramienta para hacer dinero. En ocasiones, la familia  llega a definirse en los términos del mismo negocio, sobre todo cuando este crece y logra cierto prestigio.

Es en esos momentos cuando el modelo de equilibrio entre familia y negocio se torna más vulnerable. Ya sea porque el negocio atraviesa por un mal momento o porque un corporativo está interesado en adquirirlo, la decisión de venta puede convertirse en un tema que trasciende los libros contables.

Aun cuando el análisis financiero diga “es conveniente vender”, la organización familiar se va a resistir porque su vida está ligada a esa compañía, incluso si la transacción es muy atractiva.

La familia tiene que evolucionar y no puede definirse en términos de su negocio. Puede capitalizar el dinero obtenido de la venta del negocio y emprender nuevas cosas. En algunas ocasiones, la familia encuentra una salida hacia la continuidad y desarrollo de las siguientes generaciones al distribuir el capital entre las diferentes ramas de la estructura familiar”, comenta el director del Centro de Desarrollo de la Empresa Familiar del ITAM.

Un ejemplo de esto es la familia Losada (Gigante), cuyo corporativo decidió, en 2007, vender el negocio de autoservicios (206 tiendas en México y EU) a la regiomontana Soriana por 1,350 millones de dólares (mdd), para replantear su estrategia hacia el desarrollo y administración de bienes inmuebles, además de la incursión en nichos de negocios, justamente con estrategias de adquisiciones y coinversiones.

Otro caso es el de la familia Ibarra (Nutrisa), que a mediados del 2013 concretó la venta de su negocio a Grupo Herdez. El corporativo de alimentos en conserva mantuvo a Jorge Ibarra Ripoll, hijo del fundador, en la dirección general de la firma, pero a principios de este año fue sustituido por Luis Zubieta de la Mora, con lo que se da por concluido el proceso de transición.

En contraposición, la historia de la familia Achar se mantendrá vinculada a Comex por un tiempo más. En noviembre de 2012, Sherwin-Williams llegó a un acuerdo para adquirir a la compañía mexicana en 2,340 mdd; sin embargo, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) se opuso a la fusión, al considerar que la empresa  resultante contaría con una participación del 50% en el mercado de recubrimientos decorativos  y sería alrededor de ocho veces más grande que su competidor más cercano.

A pesar de que ambas firmas presentaron a la autoridad antimonopolios diversas peticiones de reconsideración, la negativa prevaleció. Por esta razón, el pasado 31 de marzo el corporativo estounidense desistió en su intención de compra.

¿Pérdida de identidad?

A los ojos de la gente, cuando una empresa familiar es adquirida por otra no tiene mayor relevancia; pero cuando es comprada por una firma extranjera, la perspectiva cambia: existe una sensación de cierto dolor, sobre todo cuando se trata de una marca icono, como Grupo Modelo, que en 2012 fue adquirida por el gigante cervecero belga Anheuser-Busch InBev.

A final de cuentas, la adquisición de una empresa familiar mexicana por una firma extranjera no implica una disminución en sus ventas. Por el contrario, el objetivo es que ocurra lo opuesto, pues ganan competitividad y entran a nuevos mercados.

El dilema de COMERCI

En el caso específico de la familia González (en su tercera generación) con Comercial Mexicana (COMERCI), la venta es una oportunidad de renovación. La compañía lleva cinco años en venta y es un proceso que inicialmente sucedió a raíz de la crisis de derivados de la empresa, que llevó el endeudamiento de la tienda de retail a niveles bastante importantes.

Hoy, la realidad de la firma es distinta: se trata de un jugador de nicho dedicado a la clase media-alta. De ahí que la necesidad de vender ya no es la misma que hace cinco años. Su posición focalizada puede significar una ventaja para algún jugador que busque expandir sus mercados.

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