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Gestiona tus distintos “YO” y afina tu liderazgo

Ouspensky afirma que una persona tiene varios “yoes”. Si permites que el líder que menos te gusta te domine, puedes perder el control de tus equipos.

19-05-2014, 8:03:10 AM
Gestiona tus distintos “YO” y afina tu liderazgo
Marcela Hernández y Hernández, Coach Empresarial y de Vida

¿Cómo pretender dirigir a otros cuando no podemos liderarnos a nosotros mismos? Es muy común que vivamos buscando respuestas en el exterior para entender cómo manejar de manera más efectiva algunas situaciones; cómo mejorar nuestro desempeño en el trabajo; cómo mejorar nuestras relaciones y ser un buen líder, pero nos olvidamos de una etapa anterior a todo este trabajo: el autoliderazgo y autoconocimiento.

En su libro Fragmentos de una enseñanza desconocida, P.D Ouspensky señala que el hombre tal como lo conocemos, no puede tener un «Yo» permanente y único. Está dividido en una multitud de pequeños «yoes» los cuales cambian tan rápidamente como sus pensamientos, sus sentimientos, sus humores.

Es así que el hombre comete un error profundo cuando se considera siempre una sola y misma persona; en realidad, siempre es una persona diferente, nunca es el que era un momento antes.

Cuando no reconocemos y somos conscientes de nuestros diversos “yoes” o facetas, corremos el riesgo de que en cualquier momento uno de éstos tome el control y nos lleve a actuar y pensar de determinada manera, arrastrándonos a ciertos resultados (positivos o negativos).

Comparemos a un hombre con una empresa que se quedó sin Director General y que está integrada por una multitud de colaboradores. Todos han olvidado sus roles y funciones y no quieren cumplir con sus deberes; cada uno se esfuerza por ser el jefe -aunque sea por unos momentos- y no reconocen ni validan a los demás. En esta especie de anarquía (no existe un líder) la empresa está amenazada por sus bajos resultados y entra en crisis.

Cómo gestionar tus YOES

1. No tengas miedo a desenmascarar tus facetas

Nos guste o no, en mayor o menor medida,  todos tenemos luces y sombras. Una misma persona puede llegar a ser bondadosa, egoísta, creativa, envidiosa, proactiva, perezosa, etc. La idea es saber administrar dichos atributos. Potencializando los que nos traigan mejores resultados y controlando aquellos que nos perjudican o que dañan a la gente que nos rodea.

Nos autoengañamos cuando negamos que en nosotros existen aspectos que no nos agradan. Vivimos una mentira con tal de demostrar y demostrarnos que todo está bien. El primer paso es aceptar que en nosotros existen aspectos negativos e incluso podemos utilizarlos para nuestro beneficio en una situación específica.

2. Auto-observación

Observa desde dónde actúas y tomas decisiones. Por ejemplo: lo haces desde tu “yo precavido” o desde tu “yo arriesgado”.  ¿Desde un pensamiento o desde una emoción? ¿Qué resultados te trae? ¿Es lo que estabas buscando?

3. Elige a un líder

Alguien debe de estar al frente para evitar la anarquía y la crisis interna. Cuál de tus “yoes” quieres que mande. Cuál de ellos está más apegado a tu esencia. Quién dirigirá tus estrategias y definirá tus tareas; controlará tus instintos y respaldará tus decisiones.

Un líder conoce a su gente y sabe a quién encomendar las tareas o retos que surjan en el camino. Es como un director de escena, que conoce la obra y sabe quién sigue en la próxima escena.

4. No te identifiques

Cuando nos identificamos completamente con alguna de nuestras facetas, la convertimos en algo permanente y único, dejamos que nos domine. Nos impide reconocer nuestras demás facetas. Nos sentimos confundidos, experimentamos contradicciones en nosotros mismos que afectan nuestra seguridad.

Ejemplo – Si sólo me identifico con mi yo profesional, es probable que pierda el equilibrio y me olvide de mi yo personal, mi yo pareja o mi yo amigo.

Sepárate de las ideas que tienes sobre ti mismo.

Ouspensky menciona que el hombre se identifica con un pequeño problema que encuentra en su camino y olvida completamente las grandes metas que se propuso al principio. Al trabajar sobre sí mismas, las personas se identifican hasta tal punto con metas aisladas que pierden de vista el conjunto. Para ellas los dos o tres árboles más cercanos llegan a representar todo el bosque.

5. Alimenta al que más te convenga

Un sabio anciano indígena, de una tribu del Amazonas estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida.   

Les dijo: Una gran pelea está ocurriendo en mi interior y es entre dos lobos. Uno de los lobos representa la maldad, el temor, la ira, la envidia, el dolor, el rencor, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, la mentira, el orgullo, la competencia, la superioridad y la egolatría. El otro la bondad, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la dulzura, la generosidad, la benevolencia, la amistad, la empatía, la verdad, la compasión y la fe.   

Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes, y dentro de todos los seres de la tierra.

Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo: Abuelo, dime… ¿Cuál de los lobos ganará?”.Y el anciano respondió simplemente… El que alimentes.

“El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso”. Lao-Tsé

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