HistoriasMicrositio

¿Qué traerá la apertura de Pemex?

Es un arma de doble filo. Hay quienes aseguran que cuando se tiene la capacidad de lograr algo muy bueno, también se puede hacer algo muy malo.

12-05-2014, 1:13:58 AM
¿Qué traerá la apertura de Pemex?
Elie Smilovitz

¿Qué traerá la apertura de Pemex? Elevar la
producción de
Pemex
en 500 mil barriles diarios, desde los 2 millones 650 mil barriles (mdb) actuales,
considerando los 96 dólares por barril -que es el precio de la mezcla mexicana en el mercado-  equivale a ingresar 48 millones de dólares (mdd) más al día, es decir, 17 mil
520 mdd al año –una cifra que equivale, aproximadamente, al 1.5% del PIB-.  La
reforma
energética
prevé que esto ocurra de forma progresiva en los próximos
cuatro años, pero…

Hay quienes aseguran que cuando se tiene la capacidad de lograr algo muy bueno, también se puede hacer algo muy malo. El sector energético nacional no cambia a partir de la aprobación de la ley. Ahora es cuando la sociedad civil y el país entero pueden aprovechar el hecho de que varias de las empresas más importantes del mundo tengan interés en establecerse en México. Es la gente la que tiene que moldear las reformas aprobadas en el Congreso.

No se trata sólo de que la gasolina o la electricidad sea más barata, que sí, es importante, pero también se necesita, por ejemplo, que los cientos de miles de trabajadores del sector petrolero y eléctrico en México se beneficien de la capacitación que pueden darles quienes serán sus nuevos socios internacionales. Sólo así podrá mejorar su nivel de ingreso, siendo más competitivos.

Se necesita que las universidades, de la mano de las grandes empresas eléctricas y petroleras que vayan a establecerse en el país, incluyan nuevos programas de especialización en sus currículos y aulas, así como nuevas tecnologías en sus laboratorios que permitan a los estudiantes competir a nivel internacional y ser capaces de innovar, no sólo de ser parte de la alta manufactura en las cadenas de producción.

Se necesita también aprovechar las reformas para generar debates que acerquen a la sociedad civil con el Gobierno y para que quede claro que las nuevas empresas que vengan, a quien deberán rendir cuentas será a la gente y a las comunidades donde operen. 

Pemex
buscará socios
internacionales de diferentes tamaños en esta nueva etapa. Mientras que extraer petróleo de aguas profundas es una tarea para empresas
más grandes, explotar pequeños yacimientos es una gran oportunidad para micro,
pequeñas y medianas empresas (MiPymes).

Pero no sólo para las internacionales que cuentan con tecnología, sino también para las Mipymes locales que conocen el terreno, el mercado, la idiosincracia del país y pueden beneficiarse, a través de joint ventures.   

Y es que más allá de la legislación secundaria que aún
no ha sido aprobada por el Congreso y que definirá varios aspectos clave, como
los tipos de contratos que habrá en el sector petrolero –si
bien se contemplan tres grandes modalidades: la licencia, el contrato
de utilidad compartida y los contratos de producción-, resultará imprescindible
que PEMEX actúe como una empresa orientada al mercado más que al Estado, lo que no será fácil.

Por un lado, a diferencia de otras empresas
petroleras
latinoamericanas, como la colombiana Ecopetrol, PEMEX no será una empresa
pública
que cotice en la Bolsa
de Valores
y, por otro lado, deberá ser administrada por funcionarios
de Gobierno, en lugar de poder competir para contratar al mejor talento del sector.

En definitiva,
incluso bajo un esquema fiscal más flexible que permita a la empresa tener un
presupuesto independiente, PEMEX será una empresa diferente a las empresas petroleras privadas y a algunas semiprivadas.

Eso sí, la habilidad de los líderes de Pemex para conseguir
que el know how de sus socios internacionales
sea compartido con los empleados locales, a través de programas serios de formación y capacitación, así como de certificación, estará muy presente en el debate público. Pues al final, no se trata de pagar por el
costal de limones, sino de aprender a hacer limonada.

Así, a partir de septiembre y hasta finales del 2014 la Secretaría
de Energía
analizará y en su caso autorizará la hoja de ruta propuesta por Pemex sobre los
yacimientos a explotar. A partir de
ahí, se definirán los tipos de contratos en cada uno de los proyectos. Y no será sino hasta julio de
2015
que termine este proceso en donde se define el qué y cómo se explota.

Los socios llegarán

Sin embargo, el hecho es que la afluencia de empresas internacionales
en México va a crecer. Estas empresas van a necesitan oficinas, recursos
humanos y, en muchos casos, maquinaria, entre otras cosas, lo que no sólo creará
oportunidades de negocio en el sector petrolero, sino en muchos otros.

Estos son aspectos prácticos vinculados a la reforma que nada tienen que ver con la economía política y que debemos tener en cuenta. Y no sólo sucederá en el sector petrolero, sino también en el eléctrico. El interés
internacional de las empresas de energía por México se multiplica de forma muy
veloz. Abrir las puertas a esas empresas representa todo un reto, pero también una gran oportunidad de desarrollo como país. 

Dicho esto, ante la pregunta de si esta apertura es buena o
mala para México, la respuesta es sencilla. Siempre que la transición se regule
de forma responsable, que la iniciativa
privada local
participe y evolucione de la mano de la internacional, que
los empleados del sector, así como los estudiantes mexicanos, puedan aprovechar el know how que traen las nuevas empresas y, sobre todo, siempre que la sociedad
civil sea informada de forma oportuna de lo que ocurre y se beneficie de mejores servicios a mejores precios, y de más oportunidades laborales mejor remuneradas, la apertura puede resultar muy positiva.

¿Qué papel consideras
que debe tener la sociedad civil en la definición de las nuevas reglas del
sector energético?

Relacionadas

Comentarios