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Recesión, recesión… ¡que no hay recesión!

No la hay pero qué bien se ve en los titulares. Lo que sí hay es una tendencia recesiva y los próximos datos del PIB el 1T reflejarán que estamos lejos ella.

09-05-2014, 9:16:24 AM
Recesión, recesión… ¡que no hay recesión!
Jorge A. Monjarás

Ya hizo el favor el secretario Videgaray de salir a aclarar que no estamos en recesión. Por más malos que vayan a salir los datos del primer trimestre, no hay manera de afirmar tal cosa. Pero la palabrita se ve tan bien en los encabezados y titulares que ni modo de uno usarla, alegará más de un editor.

Distingamos dos cosas: una recesión se declara cuando se registran tres trimestres seguidos de caída en el Producto Interno Bruto (PIB), no hay que darle más vueltas. Es un escenario además en donde generalmente el empleo está cayendo y las ventas al mayoreo y menudeo acompañan la escena con números negativos.

Un ciclo recesivo en el Sistema de Indicadores Compuestos: Coincidente y Adelantado (SICCA) del INEGI es una variación negativa en estos mismos indicadores con respecto del mes anterior. El sistema de indicadores considera muy diversas series económicas o información real sobre el mercado de bienes y servicios para crear sus indicadores Coincidente y Adelantado.

Si gustas, revisa la información completa de cómo se crean estos indicadores en esta página.

El caso es que no se pueden comparar peras con manzanas, los datos del (SICCA) del INEGI no son equivalentes al PIB y tampoco predicen su comportamiento, como bien lo advierte el propio INEGI. Cito: “Cabe señalar que el Indicador Adelantado muestra la trayectoria y dirección de la economía en el muy corto plazo y no es de ninguna manera un pronóstico de la magnitud del crecimiento.”

Personalmente creo que habría una mejor palabra para designar la “tendencia recesiva” que marca el SICCA, porque a los medios nos encanta la palabrita.

Dicho lo cual, los datos del PIB del primer trimestre que se publicarán en un par de semanas más se esperan entre 2.4 y 2.7% de incremento a tasa anual. Es decir: muy lejos de una caída o recesión. No fue un gran periodo, hay que decirlo, pero su base de comparación fue el tristísimo primer trimestre de 2013.

Una vez con este dato, el Banco de México procedería a bajar su estimado de crecimiento para el año de 3.8% a quizá un 3.2%, que es el promedio de los analistas independientes.

¿Bajaremos de 3% al final del año? Todo mundo esperaría que no, pero el consumo y la inversión internos siguen protagonizando esa terca realidad que no esperaba el gobierno en su arranque.

Insistimos, hay muchos puntos ahí que se perdieron por el gran error en la política económica de inicios de sexenio: destruir a los constructores de vivienda con un cambio intempestivo de políticas.

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