Estilo de VidaHistorias

Edimburgo: Un viaje de libros y faldas escocesas

Esta metrópoli, catalogada por la UNESCO como la primera ciudad literaria del mundo, ofrece un ‘purgatorio meteorológico’ y un desfile de escritores.

29-04-2014, 2:04:38 PM
Edimburgo: Un viaje de libros y faldas escocesas
Jonás Alpízar

Tres
cosas esperaba encontrar desde mi llegada a Edimburgo: lo que mi mente concebía
como “lo escocés”, es decir, libros,
nieblakilts (prenda
típica de Escocia). Lo primero en llegar fueron los libros. Ya en las
tiendas del aeropuerto se anunciaban las novedades editoriales. Después, la niebla, que no encontré al momento.
Tuve que aguardar hasta mi primer
amanecer
en la capital escocesa, pero para ello aún nos falta un largo
trayecto; no debemos adelantarnos. Por último, las famosas faldas escocesas, que no aparecieron tan pronto como las primeras
dos.

Todos hemos leído, o al menos conocemos, los frutos que estas duras
tierras han dado al mundo. Desde los pilares como el poeta Robert Burns, sir Arthur
Conan Doyle
o sir Walter Scott,
pasando por el clásico Robert Louis
Stevenson
, hasta autores modernos como Irvine
Welsh
y Alexander McCall Smith.

Edimburgo es una especie de meca literaria,
que los amantes de los libros deberíamos visitar en algún momento de nuestras
vidas.

Esta
metrópoli, catalogada por la UNESCO como la primera ciudad literaria del mundo, es hoy más que nunca un
referente internacional en cuanto a libros se refiere. El propio McCall Smith, único autor vivo en tener
un busto esculpido en el Museo del Escritor de Edimburgo, atribuye esta
distinción a que la capital escocesa ha sabido mantener su carácter tanto
literario y cultural, como social.

“Muchas
capitales europeas han sufrido una transformación negativa, homologando su
apariencia, asemejándose unas a las otras. Mientras Edimburgo, quizá por
encontrarse en una isla o por el mismo temperamento
testarudo del escocés
, no ha permitido tales cambios”, menciona el
escritor, celebridad en los Book Fests,
principal fiesta librera de la urbe y el país.

Un purgatorio meteorológico

Tanto
si se tiene la fortuna de encontrarse hospedado en el centro o en las afueras
de la ciudad, la mejor forma de empezar el recorrido es desde la Weaverly Station, principal estación
ferroviaria de la capital escocesa, ubicada entre la ciudad medieval y la nueva
ciudad del siglo XVIII
. Este lugar, como muchos otros, es una prueba
visible de la historia de la literatura
local
, por sus placas o monumentos, bustos o estaciones de tren: todos
gritan orgullosos los nombres de los autores que han llevado a Escocia a los
ojos y corazones de todo el mundo, con sus creaciones literarias.

Siempre
que imaginaba mi visita a tierras escocesas la visualizaba vistiendo una gruesa
gabardina, al más puro estilo misterioso de Sherlock Holmes, creación de sir Arthur Conan Doyle. En esta
fantasía recorrería las calles oscuras
de Edimburgo
, recolectando pistas y resolviendo misterios. Las pistas y los
misterios no fueron el problema, lo fueron estos 22 grados Celsius a la sombra que habrían obligado al mismísimo
Sherlock a abandonar sus ánimos de pesquisa y querer quedarse en casa a
descansar sin pantalones. ¿Será muy temprano para tomar un whisky en un pub? “El clima es frío y borrascoso en invierno,
variable y fresco en verano, y un
purgatorio meteorológico en primavera”, afirmaba el también autor de La
isla del tesoro
, Robert Louis Stevenson, cuando le preguntaban por el clima
de su ciudad natal.

Dr. Jekyll de tweed y
Mr. 
Hyde de falda

Quizá
una de las mejores metáforas que podríamos utilizar para describir la dicotomía
del nuevo y del viejo Edimburgo sería
comparándolos con la dualidad de uno de los personajes literarios más
emblemáticos de la ciudad: Dr. Jekyll y
Mr. Hyde
, de Robert Louis Stevenson,
mientras la parte vieja de la ciudad, con el gran Castillo de Edimburgo como
máximo estandarte, guarda aspectos tortuosos y sombríos del pasado. Vestigios
de tiempos marcados por las guerras, la peste
negra y la muerte
, que podrían parecernos como un anciano cansado, con el
rostro dibujado por cicatrices. Pero el nuevo Edimburgo, con su arquitectura moderna y con sus grandes y
elegantes jardines
, podría hacerse pasar por un refinado caballero de
sociedad.

Esta
misma alegoría podría utilizarse para todo el territorio que comprende Escocia,
dividido principalmente en dos partes: las Highlands
(o tierras altas) y las Lowlands (tierras
bajas). Estas últimas, siendo vecinas inmediatas de Inglaterra, tuvieron más
influencia de este país, considerado por muchos escoceses como el vecino
incómodo. En numerosos momentos de la historia británica, personajes de la
realeza inglesa emigraron al país del norte, llevándose con ellos sus
costumbres. Esto convirtió a las Lowlands en una entidad situada a la mitad del camino entre las primeras
poblaciones de la región
y las familias aristócratas inglesas. Cosa que no
pasó con las Highlands, cuyos habitantes defendieron
su cultura
y fueron más reacios a
las conquistas inglesas
, manteniendo así sus vidas y sus costumbres
intactas.

En
estas personificaciones, el Dr. Jekyll de la nueva ciudad de Edimburgo y el de
las tierras bajas compartirían una vestimenta parecida: bastón y sombrero de
copa, con un elegantísimo traje tweed;
mientras el salvaje y arrebatado Mr. Hyde (Highlands) portaría un kilt,
con una cerveza o una gaita en sus manos.
A pesar de esta aparente distancia de personalidad que tiene Edimburgo, y por
consiguiente todo Escocia, es un lugar de asimilados contrastes, por lo que no
sería descabellado imaginar a los cuatro personajes cerrando la jornada con una
ronda de whiskys.

Los tres factores de la lectura

En el
corazón de Canongate, Gillian Robertson, dueña de Looking
Glass, una de las grandes nuevas
librerías
de la ciudad, explica que: “Aquí, como en muchas otras librerías, contamos
con ciclos regulares de lectura para
niños
. Además, tenemos un programa dominical gratuito llamado The
Drama Mill
, donde a través de una interpretación casi teatral, a los
niños se les enseñan cosas tan importantes como el trabajo en equipo, la comunicación
y la creatividad, haciendo del libro
en sí un objeto imprescindible para su crecimiento y desarrollo.”

El evidente
arraigo que tiene el escocés por los libros es debido a la exposición que tiene a
la lectura desde pequeño. 

Pero
¿por qué Edimburgo es la primera Ciudad Literaria? Gillian nos ha dado la
respuesta: aparte de acercar a los niños a la lectura desde muy pequeños,
todos, o casi todos los programas infantiles, son gratuitos. Si a eso le
sumamos una infinidad de librerías, bibliotecas y expendios de libros
usados esparcidos por toda la ciudad, el resultado es: una comunidad lectora.

Con
tantas librerías, jardines y calles, había olvidado los
otros dos factores que conformaban lo que era Escocia para mí. Temí que no
podría presenciar aquella visión con neblina, pero llegó una madrugada, lo que
llaman haar: “Caminar através del haar es como perseguir a un fantasma. Dondequiera que
esté parecerá estar exento del haar, salvo por el fino rocío en la
cara, que nos dirá que está ahí”.

Relacionadas

Comentarios