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Así fue la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

El máximo jerarca de la Iglesia Católica, el papa Francisco, ordenó que sean inscritos en el Registro de los Santos y que sean devotamente hornados.

28-04-2014, 8:24:28 AM
Así fue la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II
Notimex

El Papa Francisco declaró hoy como santos a Juan XXIII y Juan Pablo
II
, y ordenó que sean “devotamente honrados” por toda la Iglesia
católica universal
.

Ante cientos de miles de personas que abarrotaron la Plaza de San Pedro,
la Vía de la Conciliación (avenida aledaña) y las cercanías del
Vaticano
que asistieron a la histórica doble canonización, para escuchar al santo padre pronunciar–en latín- la fórmula eclesiástica
prevista.

La ceremonia, que comenzó bajo una tenue
lluvia, también contó con la presencia del antiguo Papa Benedicto, que
se convirtió en el primer pontífice en seis siglos en renunciar al
puesto. Benedicto caminó con bastón e iba vestido de blanco.

Su presencia dio a la ceremonia una ambiente surrealista al
coincidir con el actual pontífice, además de los dos Papas enterrados en
la basílica detrás del altar.

Juan XXIII, que ocupó la cabeza de la Iglesia Católica desde
1958 a 1963 e inició el Concilio Vaticano Segundo, y Juan Pablo II que
lideró la institución religiosa durante casi 27 años, tuvieron un papel
clave en el escenario mundial.

La mayoría del público eran polacos que viajaron desde su país y
comunidades de inmigrantes que venían desde tan lejos como Chicago o
Sídney
, para presenciar como su compatriota más famoso era proclamado
santo.

“A honor de la Santísima Trinidad, para la exaltación de la fe católica y
el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro señor
Jesucristo
, de los santos apóstoles Pedro y Pablo y nuestra”, señaló.

“Después de haber reflexionado, invocado muchas veces la ayuda divina y
escuchado el parecer de nuestros hermanos en el episcopado, declaramos y
definimos santos a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II”, continuó.

Ordenó que sean inscritos en el Registro de los Santos y estableció que
en toda la Iglesia ellos sean devotamente honrados entre los santos,
antes de concluir con la frase: “En el nombre del padre, del hijo y del
espíritu santo”.

En el momento en que el Papa terminó de pronunciar esa frase, la
multitud explotó en un aplauso ensordecedor, que se extendió incluso a
aquellas zonas donde no de podía divisar la Basílica de San Pedro.

Antes de leer esa fórmula el cardenal Angelo Amato, prefecto de la
Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, lanzó tres
peticiones formales al pontífice para que decidiese la canonización de
los beatos.

“Beatísimo padre, la santa madre Iglesia pide con fuerza que vuestra
santidad inscriba a los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II en el Registro
de los Santos y como tales sean invocados por todos los cristianos”,
indicó, también en latín.

El Papa respondió: “Hermanos queridos, elevamos nuestras plegarias a
Dios padre omnipotente por medio de Jesucristo para que, por intercesión
de la beata María virgen y de todos los santos, sostenga con su gracia
lo que estamos por cumplir”.

Entonces Amato volvió a decir: “Confortada por la unánime oración,
beatísimo padre, la santa Iglesia vuelve a pedir con mayor fuerza que
vuestra santidad quiera escribir estos elegidos hijos suyos en el
Registro de los Santos”.

Francisco insistió: “Invocamos, por lo tanto el espíritu vivificador
para que ilumine nuestra mente y Cristo señor no permita a su Iglesia de
errar en una obra tan importante”.

Entonces el coro entonó el canto “Veni, creator spiritus” (Ven espíritu
creador), que concluyó con la última solicitud de parte del purpurado.

“Beatísimo padre, la santa Iglesia, confiando en la promesa del señor de
enviar sobre ella el espíritu de la verdad, que en toda época mantiene
el supremo magisterio inmune del error, súplica con grandísima fuerza a
vuestra santidad inscribir a estos sus hijos elegidos en el Registro de
los Santos
”, ponderó Amato.

Finalmente el obispo de Roma se dispuso a pronunciar la fórmula
definitiva con la cual elevó al honor de los altares a Angelo Giuseppe
Roncalli (Juan XXIII) y Karol Wojtyla (Juan Pablo II).

Familias y demás peregrinos esperaron durante más de 12 horas
en la calle que lleva al Vaticano antes de que la policía abriese la
plaza a las 5:30 a.m.

Hubo gente que dijo que logró dormir de pie, debido a la aglomeración de gente.

Cerca de 850 cardenales y obispos estaban presentes en la
ceremonia en la que el Papa y 700 otros sacerdotes se encargaron de
repartir la eucaristía.

La propia popularidad del Papa Francisco añadió una atracción adicional a la doble canonización, hecho sin precedentes.

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