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Costa Rica tiene nuevo presidente: Luis Solís

El centroizquierdista Luis Solís arrasó en la segunda vuelta electoral y despojó de la Presidencia al oficialismo, envuelto en escándalos de corrupción.

07-04-2014, 10:06:17 AM
Costa Rica tiene nuevo presidente: Luis Solís
Reuters

El académico centroizquierdista Luis Guillermo Solís arrasó el domingo en las elecciones presidenciales de Costa Rica, despojando del poder a un partido gobernante salpicado por escándalos de corrupción que sufrió el retiro de su candidato el mes pasado.

El ex diplomático del Partido Acción Ciudadana (PAC) obtenía el 77,9 por ciento de los votos frente al 22,1 por ciento de Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), en la segunda vuelta electoral con el 94 por ciento de las mesas procesadas, según el Tribunal Supremo de Elecciones.

Miles de sus seguidores jubilosos ondeaban banderas rojas y amarillas del PAC en las calles de San José y los conductores tocaban las bocinas de los autos en medio de las celebraciones. Su victoria le quita al PLN el poder que ostenta desde el 2006.

“Caminaremos por la ruta de la honradez, de la equidad y de la honestidad (…) el pueblo de Costa Rica decidió cambiar”, dijo el político que tomará las riendas del país el 8 de mayo.

“Pretendo como presidente de los costarricenses, con el favor de Dios y con el apoyo de todas y todos, hacer valer el cambio que el pueblo demanda”, agregó.

Solís ganó sorpresivamente la primera vuelta de febrero al capitalizar el malestar por la desigualdad y los escándalos de corrupción, dejando atónitos a los encuestadores, que lo habían colocado en un cuarto puesto en las preferencias. Sin embargo, no logró la mayoría necesaria para evitar un balotaje.

Araya -que había llegado como favorito a la primera ronda- abandonó la carrera luego de que una encuesta le diera hacia la segunda vuelta menos de una tercera parte de la intención de voto de Solís, que promete luchar contra la pobreza y eliminar la extendida corrupción que ha salpicado al Gobierno saliente.

“El pueblo ya se cansó de tanta mentira, de tantas estafas, de tanta porquería. Admiro mucho a Luis Guillermo”, dijo Karla Serrana Vargas, una estudiante de 25 años que celebraba el triunfo del centroizquierdista. “Estoy súper feliz, no hay palabras ni dinero que compre lo que uno siente ahorita”.

Una investigación del fiscal sobre las denuncias de abuso de autoridad y malversación de fondos mientras Araya era alcalde de San José hizo difícil para el candidato oficialista distanciarse de los escándalos del partido en la nación cafetalera, famosa por su ecoturismo.

Panorama difícil

Pero Solís tendrá que transitar por un camino lleno de obstáculos.

Amenazado por una tasa de abstención el domingo del 43 por ciento -algo bastante común en una segunda ronda- y por un Congreso dividido, Solís podría enfrentar un mandato débil. Su partido tendrá sólo 13 de los 57 escaños en el Congreso.

Pese a la creciente deuda de Costa Rica, que se sitúa en más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB), Solís ha dicho que va a esperar dos años antes de subir impuestos y al mismo tiempo ha prometido aumentar el gasto social.

“Va a tener un Gobierno sin plata con un déficit fiscal de 6 por ciento y con muchos compromisos sociales“, dijo José Carlos Chinchilla, analista político de la Universidad de Costa Rica.

Solís ha dicho que espera atraer nuevos negocios para que se establezcan en zonas de libre comercio en auge en el país, como lo han hecho Hewlett Packard y otras empresas.

Para ello prometió ofrecer seguridad jurídica a los inversores extranjeros, a quienes les exigió a cambio cumplir con las leyes laborales del país.

¿Quién es Solís, el nuevo presidente de Costa Rica?

Nunca ocupó un cargo de elección popular y apenas figuraba en los radares de los encuestadores, pero el ex diplomático y académico Luis Guillermo Solís se convirtió el domingo en el presidente electo de Costa Rica.

Impulsado por el descontento frente a los escándalos de corrupción del partido gobernante, al que alguna vez perteneció, el centroizquierdista Solís se encaminó a la meta sin mayores obstáculos con el apoyo de los costarricenses cansados de irregularidades y de la enorme pobreza.

Su llegada le arrebató el poder a la dinastía bipartidista que se alternó por más de cuatro décadas el gobierno del país productor de café y famoso por ser un paraíso ecoturístico.

Después de 30 años de formar parte del gobernante Partido de Liberación Nacional (PLN), Solís abandonó el grupo en el 2005 denunciando irregularidades en votaciones internas antes de unirse al Partido Acción Ciudadana (PAC) en el 2009.

“Les dije que rechazaba el abandono de la clase media y la adopción de un modelo concentrador de la riqueza, excluyente e injusto que ha sumido a miles y miles de nuestros compatriotas en la pobreza”, dijo durante la campaña.

“Renuncié a la corrupción, a la incapacidad, a la ineptitud, a la politiquería y al fraude electoral. Los valores en los que creo ya no están en Liberación”, destacó.

Solís, un autor muy publicado, versado en relaciones internacionales y comercio global, logró que su mensaje anticorrupción permeara en una población muy desilusionada con la presidenta Laura Chinchilla, cuyo Gobierno ha sido salpicado por escándalos de corruptela.

Nacido en una familia de zapateros, Solís arrasó con su rival oficialista, Johnny Araya, quien figuró en la boleta electoral pese a su decisión de abandonar la campaña el mes pasado por el poco apoyo reflejado en las encuestas y la falta de dinero para la campaña.

La victoria del diplomático de 55 años es otro triunfo para los partidos de centroizquierda de América Latina, que han ganado terreno este año en países como Chile y El Salvador.

“Hay un deseo de un cambio real y creo que Solís fue capaz de encarnarlo”, dijo Michael Shifter, presidente del centro Interamerican Dialogue. “Se está sacudiendo la clase política tradicional en Costa Rica”, añadió.

Nacido en la capital San José, Solís tiene sus raíces en los chino-jamaiquinos que emigraron a Costa Rica a inicios del siglo 19. Solís obtuvo una maestría en la Universidad de Tulane antes de convertirse en un académico y diplomático.

Ahora enfrentará una difícil batalla en la Asamblea Nacional, donde su partido tendrá sólo 13 de 57 escaños, aunque los analistas subrayan su capacidad para el cabildeo y sus vínculos con el PLN.

También debe enfrentar la disyuntiva de cuadrar la creciente deuda del Gobierno con la promesa de campaña de no aumentar los impuestos durante dos años y las promesas de elevar el gasto en educación.

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