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Cómo analizar la plusvalía de tus inversiones

Las inversiones son un proceso lento, difícil y emocionalmente agotador. Por eso es que debes ser fiel a la estrategia que defines desde que decides contratar.

18-03-2014, 8:18:36 AM
Cómo analizar la plusvalía de tus inversiones
Sergio Gil Franco

Las emociones juegan un papel muy importante al momento de invertir. Las expectativas de ganancia generan alegría, mientras que las posibilidades de pérdida provocan temor.

Por eso, la operación directa de un instrumento debe correr por parte de profesionales o de gente con amplios conocimientos en su manejo. Esta lógica aplica igual que cuando requerimos de un cirujano para que nos haga una intervención quirúrgica o de un plomero para que haga el cambio de la tubería de la casa; ellos son especialistas que harán un trabajo mejor que si lo hiciéramos nosotros mismos.

Las inversiones son un proceso lento, difícil y emocionalmente agotador. Por eso es que, como clientes finales de un título de deuda, fondo de inversión o cualquier otro instrumento de inversión, debemos ser fieles a la estrategia que definimos desde que decidimos contratar.

Por eso, además de las decisiones que tomen los administradores del instrumento, nuestras decisiones de entrada o salida pueden ser definitivas para concretar ganancias o pérdidas.

Malas consejeras

El principal problema al que se enfrenta un inversionista es que siempre se toman decisiones de manera reactiva, es decir, después de que el instrumento mostró un desempeño a la baja o al alza. Esto da sentido a lo que los especialistas financieros llaman “el ciclo emocional de la inversión”.

1. Cuando se registra una tendencia al alza, el inversionista se muestra OPTIMISTA y generalmente se siete tentado a entrar al mercado o adquirir más títulos.

2. Si el título llega a una cresta en su gráfica de desempeño, hay una EUFORIA, y si no había entrado al mercado antes, ahora está convencido y lo hace. Igualmente la gente que no había invertido, al ver que otros están teniendo más valor en sus instrumentos, también deciden entrar. Esto hace que la demanda del instrumento sea más alta, elevando aún más su valor. Vale la pena mencionar que en este momento es cuando hay un menor rendimiento esperado.

3. Después de alcanzar el punto de valor más alto, el instrumento comienza a tener un ajuste en su precio y tiene un periodo de baja. Aquí el inversionista se muestra NERVIOSO y empieza a dudar si es conveniente permanecer en el mercado o si es mejor retirarse. El momento se vuelve más crítico si el inversionista compró en un punto de valor alto y ahora está observando minusvalías en sus títulos.

4. Para el momento en el que el valor del instrumento se encuentra en el punto más bajo del ciclo, el inversionista se muestra ASUSTADO y decide vender sin dudarlo, asumiendo la pérdida que signifique esto y jurando nunca más volver a entrar al mercado. Sin embargo, en este punto se da la mayor expectativa de rendimiento.

Sin embargo, la lógica de la inversión es justamente contraria al ciclo emocional: comprar barato y vender caro. En otras palabras, se trata de comprar en el punto más bajo del ciclo o cuando apenas está mostrando una recuperación (puntos 3 y 4) y vender en un punto por encima del precio de compra (1 y 2); incluso puede haber ganancias si ya se inició un proceso de ajuste de precio a la baja, pero siempre y cuando esté por encima del valor al que se compró.

Recordemos que la base de comparación es el precio al que se compraron los títulos.

Concretando ganancias y pérdidas

Mucha gente percibe que pierde dinero cuando el precio de su instrumento se ubica por debajo del valor al que lo compró. En contraparte, cuando su precio gana valor, se tiene la sensación de estar ganando.

La verdad es que no hay ni pérdida ni ganancia, sino más bien estamos hablando de minsuvalías y plusvalías.

Para entender mejor esto, supongamos que tenemos 10 títulos de una acción, cuyo valor es de un peso cada uno. Es decir, que el precio de compra y que nos debe servir de base de comparación es de 10 pesos.

► MINUSVALIA. Si los títulos bajan su precio a 90 centavos, observaremos una minusvalía de 10% y la cartera tendrá un valor de 9 pesos. Sin embargo, aún poseeremos los 10 títulos de acciones que compramos originalmente.

► PÉRDIDA. Si decidimos venderlos a un precio de 90 centavos, entonces concretaremos la pérdida y únicamente obtendremos 9 pesos, es decir, habremos perdido un peso.

► PLUSVALÍA. En caso de que los títulos aumenten su valor a 1.10 pesos, nuestra cartera valdrá 11 pesos, pero aún tendremos los mismos 10 títulos que compramos originalmente.

► GANANCIA. Sólo si decidimos vender los títulos 10 centavos por encima del precio de compra concretaremos la ganancia de un peso.

En conclusión, sólo cuando se venden los títulos es cuando se concreta una pérdida o una ganancia. Mientras esto no ocurra, quedará latente una posible recuperación o detrimento de su valor.

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