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Rusia y Ucrania, ¿un muro de Berlín para los mercados?

Desde el punto de vista económico y político, todos saldrán perdiendo: aumentará la volatilidad y el mercado de valores se verá sometido a presión.

06-03-2014, 8:28:51 AM
Rusia y Ucrania, ¿un muro de Berlín para los mercados?
Steen Jakobsen, economista jefe de Saxo Bank

El aumento de la tensión entre Rusia y Ucrania durante el fin de semana, junto con la agresiva subida por parte del banco central sólo son parte del problema ruso, con un índice de gestores de compras (PMI, por sus siglas en inglés) por debajo de 50.0 por cuarto mes consecutivo. Inversionistas, clientes y medios bombardean con preguntas sobre la debilidad del rublo y la crisis en los mercados emergentes, situación no registrada desde la crisis de 2007-2008.

Rusia es un país acorralado desde el punto de vista político, económico y estratégico. Hay que recordar el caso de Georgia, que provocó las mayores compras masivas en la historia del mercado de valores ruso (coincidiendo con la crisis financiera) y según varios analistas, en esta ocasión se produce un paralelismo con unos Juegos Olímpicos que recientemente se celebraron y coincidieron en tiempos con el conflicto.

En 2008, Vladimir Putin estaba fuera del país, asistiendo a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing. En esta ocasión, ha aprovechado la ceremonia de clausura de Sochi en su escalada. La cuestión es tratar de acaparar la atención de los medios de todo el mundo centrados en los Juegos Olímpicos para “salirse con la suya” en algún escenario delicado.

La economía rusa ha pasado del superávit actual del 6-8% anterior a la crisis, al déficit este año pese a los elevados precios de la energía. El crecimiento en 2013 fue inferior al 1.3%, frente a las expectativas del gobierno del 3.0%; este año se observará una Rusia en recesión según modelos económicos, a no ser que realmente proliferen medidas reales.

El nuevo gobernador del banco central ha sido valiente al plantear políticas monetarias duras, algo que se interpreta como una decisión política consistente en “mejor sufrir ahora una crisis leve que una más grave después”, con un crédito no garantizado fuera de control y un déficit en las 83 regiones que alcanza los 100 mil millones de dólares, sin que Moscú tenga el control económico, y con unos líderes políticos que gastan más de lo que registran como ingreso.

El modelo ruso se está poniendo a prueba; Rusia tiene todos los recursos, tanto humanos como naturales, para ser una súper potencia, pero desde el punto de vista económico, tiene que emprender reformas de forma inmediata.

Al igual que en 1989, el gigante ruso está agotado y todos corren el riesgo de que Ucrania se convierta en un nuevo Muro de Berlín, pero en esta ocasión el muro se está levantando, en lugar de derribarse. Y no hay que olvidar que en este escenario, todos saldrán perdiendo. Europa necesita la energía rusa, Rusia necesita a los ingenieros y empresarios europeos, pero en estos momentos, están más alejados que nunca desde 1989, lo que irónicamente coincide con el 25 aniversario de la caída de aquel Muro de Berlín.

Una versión del Muro de Berlín “a la inversa”

Respecto de Rusia, Ucrania se está convirtiendo rápidamente en una versión del Muro de Berlín “a la inversa”. Desde el punto de vista económico y político, todos saldrán perdiendo. Aumentará la volatilidad y el mercado de valores se verá sometido a presión, ya que todos van a tener en mente la devaluación de 1998.

Todas las grandes crisis tienen un catalizador y nos parece que la situación Rusia-Ucrania es uno. Aunque tenemos una crisis aún mayor, la del liderazgo político, que es la que más preocupa . El rublo va a seguir debilitándose y el mercado de valores global podría terminar en un desapalancamiento.

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