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Estándar de desempeño, sueño guajiro de mexicanos

Mientras las empresas del mundo desarrollado se preocupan por innovadores, en México las malas costumbres, como ahorrar al máximo, prevalecen.

24-02-2014, 9:34:29 PM
Estándar de desempeño, sueño guajiro de mexicanos
Enrique Pérez, Director de Reward en Hay Group México

Es de sobra conocido que México no se distingue precisamente por establecerse a sí mismo altos estándares ni por fomentar la exigencia por desempeños sobresalientes. Historias que lo comprueban hay muchas. Desde lo más básico, como tolerar e incluso contratar a personas que se ganan la vida en oficios para los cuáles no tienen ninguna acreditación formal, hasta asuntos de mayor trascendencia como políticos que inauguran obras sin haberlas terminado o empresarios que adquieren software pirata. ¿Por qué?

Hay algo en nuestra sociedad que en muchos casos, cuando se trata de hacer las cosas bien, busca minimizar el esfuerzo o bien conformarse con los resultados que se obtengan.

Y si bien es cierto que esto siempre ha sido un asunto preocupante, se está agravando. Estamos inmersos en un ambiente cuyos estándares son fijados internacionalmente y sabiendo que sólo cumpliendo con dichos estándares los negocios podrán permanecer y subsistir. ¿Cómo?

Sí, hay empresas de un tamaño considerable, que compiten internacionalmente y siguen pensando en “chiquito”, contratando proveedores no oficiales o limitados en su alcance buscando ahorros mal entendidos.

Más allá de encontrar el origen de esta mala costumbre, es importante crear conciencia de los efectos que conlleva y más aún, de lo que se puede esperar si no cambiamos. Así que vale la pena que como directivo te hagas las siguientes preguntas:

– ¿Es posible que las empresas mantengan su autonomía, actuando sólo para resolver lo inmediato, pensando más en beneficios personales o de grupo, que en el país?

– ¿Cuántas organizaciones mexicanas seguirán cambiando de dueños en los próximos años, para ser manejadas por “empresas de clase mundial”? 

– ¿Existen esperanzas reales de empleo para cientos de egresados de instituciones cuyo nivel de exigencia para otorgar títulos se mantiene por debajo de los estándares mundiales y, como consecuencia, dichos títulos no garantizan para quien los contrata valor agregado alguno?

Los efectos en las organizaciones

Cuando hablamos de temas específicos como gestión y manejo de los negocios, encontramos empresas que mantienen una preocupación permanente por mejorar y están al tanto de las referencias mundiales para buscar llegar a ser o mantenerse como una organización competitiva, pero también existen muchos otros casos en los cuales la tendencia es más bien a las salidas fáciles, buscando soluciones inmediatas que a lo único que conducen es a retrasar las crisis.

Un ejemplo de lo anterior es la inversión en capital humano.

El desarrollo del personal es un elemento fundamental para crecer y competir, pero al analizar los recursos que las empresas invierten en el desarrollo de las capacidades de su recursos humanos o en los planes de crecimiento de su personal, es frecuente identificar que estos pasan a segundo término; y en muchos casos, se cumple únicamente con los requerimientos oficiales.  

Más aún, mientras que en el mundo desarrollado las empresas ya superaron las discusiones elementales de la relación obrero-patronal para asociarse hacia objetivos comunes, y las inquietudes de las empresas en materia de recursos humanos, buscan asegurar el compromiso mediante valores compartidos y un balance razonable de vida y trabajo, en México seguimos viendo viejas prácticas.

Las malas costumbres para reducir al máximo los costos y los compromisos laborales y para contar con gente incondicional que saque adelante el trabajo que se le ordena, lo cual desde luego, no favorece en nada el desarrollo personal y profesional.

No se ve que surjan ideas innovadoras tendientes a promover el compromiso de los empleados con los resultados de las organizaciones.

Hasta la fecha, lo que observamos, con muy pocas excepciones son, en el mejor de los casos, meras aplicaciones copiadas de herramientas y metodologías importadas que en muchos casos parecen hacerse más por cumplir con alguna norma que por mejorar el estándar de desempeño de una organización.

Mientras sigamos pensando que definir los estándares como una facultad privada y local, ignorando el entorno y fomentando la mediocridad, continuaremos siendo un país que vive de la ilusión de pasar de ser emergente a ser desarrollado.

¿Qué le dirías a los empresarios mexicanos que buscan la salida fácil y no invierten en su capital humano?

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