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¿Por qué los mexicanos están cerrando su cartera?

Si el año pasado la inversión pública atentó contra las expectativas de crecimiento del PIB, en este trimestre sería el consumo la barrera a superar.

19-02-2014, 11:33:49 PM
¿Por qué los mexicanos están cerrando su cartera?
Jorge Monjarás

Si el año pasado se trató de la inversión pública, este
primer trimestre de 2014 lo que podría atentar contra las expectativas de
crecimiento del PIB mexicano es el consumo.

No obstante que los analistas están aumentando sus esperanzas
sobre la economía –Bancomer recientemente incrementó a 3.4% su estimado para el
año, mientras que Banamex ya estaba ahí–, el consumidor se está comportando
extremadamente cauteloso.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) llegó débil
desde diciembre pasado (89.7 puntos, con una caída desestacionalizada de 1.40%
con respecto de noviembre), sólo para empeorar dramáticamente en enero (84.5, un
retroceso de 6.20%).

Es decir, no estábamos tan pesimistas desde los primeros
meses de 2010, cuando apenas estábamos saliendo de lo más feo de la crisis
global.

Al desgranar el ICC en sus componentes, si el ánimo en lo
personal estaba decayendo en diciembre, aún quedaban algunas expectativas para
el desempeño de la economía en general. En cambio, en enero el pesimismo fue
parejo.

Poniendo el pesimismo en dinero, la ANTAD ya había reportado
una caída de 0.4% en sus ventas mismas tiendas en comparación con el mismo mes
del año anterior. Para enero, la caída fue de 1.7%.

Los mexicanos no están a gusto con las expectativas y están
cerrando la cartera. Hay dos razones que estimamos importantes para tal cautela:
la reforma hacendaria y los gastos del pasado.

Por un lado, el desencanto por el alza en impuestos ha sido
generalizado, puesto que amplios sectores de la población se sintieron
alcanzados. Las empresas, con la eliminación de la consolidación fiscal; las
personas físicas, por el tope a las deducciones; los empleados en general, por
la cancelación de la deducibilidad en prestaciones; todos en la frontera, por el
incremento de 11% al 16% en el IVA y todos los demás por los impuestos a la
comida “chatarra”.

No se trata de algo anímico nada más. El golpe se sintió en
enero, con el alza generalizada de productos que compramos todos los días: los
refrescos, el pan dulce, los jugos, el transporte. Si la inflación de este
primer mes fue de 4.48% a tasa anualizada, un nivel muy alto para estos
tiempos, el aumento en la canasta básica, según reporta el mismo INEGI, fue de
6.17 por ciento. Es decir, no se trata de percepción, es realidad.

La esperanza del Banco de México, y de todos en general, es
que estas alzas terminen su ciclo tan pronto como en marzo (a febrero le van a
pegar algunos aumentos). De lo contrario, tendría que echarse mano de un alza
en las tasas de interés.

El otro factor es el gasto del pasado. No olvidemos que El Buen
Fin
y las ventas navideñas estuvieron en gran parte apoyadas por compras con
tarjeta de crédito. Por lo menos en lo respectivo al evento de noviembre, el
plástico bancario y el emitido por las tiendas departamentales fueron
responsables de 30% de las ventas, según reportó la Procuraduría Federal del
Consumidor
. Si hablamos de 177,600 millones de pesos, serían unos 53,280
millones los que se firmaron en ese momento.

La cosa es que, aún a meses sin intereses, hay que empezar a
pagar. Eso es lo que parecen estar haciendo los consumidores estos meses, y
hacen bien. No extraña por tanto que en la encuesta del ICC lo que cayó con más
fuerza es la expectativa de comprar bienes duraderos, que fue 14.86% menor. No más
plasmas. Vamos en el mes uno.

Así las cosas, el consumo y la inversión privada no parecen
ser los principales motores este primer trimestre. Tendría que venir el famoso
aumento a la inversión pública para ver un buen resultado al finalizar marzo.

¿Qué podría estimular el consumo? No las campañas de
préstamos personales inmediatos que están organizando algunos bancos, las
cuales aplican tasas parecidas a las tarjetas (40-50%) y parecen invitar a la
cartera vencida. Si lo podrían hacer las tarjetas que están ofreciendo
transferencia de deuda a sus plásticos, a tasas de 15 a 18 por ciento.

El
consumidor mexicano está bastante entrenado para cuidarse de caer en el buró
de crédito
(o de regresar). Una solución que le permita adelantar sus pagos de
tarjeta y salir de deudas más rápidamente, les permitiría volver a comprar.

P.D. Twitter parece interesado en listarse en el Sistema
Internacional de Cotización (SIC)
de la Bolsa Mexicana de Valores. A reserva de
lo que digan los analistas bursátiles en México, el precio actual de 52 dólares
por acciones se aprecia ca-rí-si-mo. Buena parte de los analistas extranjeros no
la recomienda o de plano la puso en vender. Que no te vean la cara de what.

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