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Enfermedades de oficina, ¿pérdida de talento y dinero?

¿Sabías que los lunes son los días de mayor ausentismo laboral? El dolor es un tema que empleados y empresas deben revisar. ¿Qué haces para prevenirlo?

14-02-2014, 7:47:49 AM
Enfermedades de oficina, ¿pérdida de talento y dinero?
Martha Lydia Anaya

Una vez que pase el fin de semana… la mayoría de nosotros retomaremos las actividades cotidianas y reiniciaremos el vaivén laboral. Sin embargo, para algunos el arranque de semana no será tan fácil como parece.

Según estudios realizados por la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor (AMETD), los lunes son el día que mayor ausencia de colaboradores se registra en las empresas. ¿Por qué? Por los diferentes tipos de achaques con que se reportan enfermos: desde una punzada típica en la cabeza hasta molestias del estómago, de espalda o un dolor de muela.

De acuerdo con este organismo, el dolor hace que una persona económicamente activa solicite permiso para faltar un promedio de 20 días al año, ausencia que, en el caso de las empresas mexicanas, equivale a una pérdida que supera los 2,500 millones de pesos anuales.

Estudios realizados por algunas compañías revelan que el 60% de los empleados registrados en su plantilla enfrentan problemáticas importantes en su área de trabajo relacionadas con el dolor.

Hay quienes argumentan una falta de comprensión a sus pesares por parte de sus jefes y compañeros, y también quienes incluso llegan a perder su empleo como una consecuencia directa de la dolencia que padecen.

En los consultorios, ocho de cada 10 pacientes que acuden con su médico de cabecera piden una incapacidad laboral por algún tipo de dolor, dato que registran las estadísticas de los derechohabientes registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Los doctores, en consecuencia, prescriben más de 30 millones de recetas al año ¡tan sólo de analgésicos!.

Pero ¿qué es el dolor?

“El dolor lo conocemos desde que nacemos. Es una experiencia sensorial y emocional desagradable que puede tener una intensidad leve, moderada o severa y está clasificado como agudo cuando dura menos de seis semanas, o como crónico cuando permanece mayor tiempo”, explica Raúl Granados, médico adscrito al Servicio de Rehabilitación Ortopédica del Instituto Nacional de Rehabilitación.

“Es un sistema de alarma para el ser humano, una reacción del cuerpo que avisa que algo sucede y se debe poner atención en ello, pero que sobre todo puede afectar distintos aspectos de la vida, como las relaciones familiares, la vida personal y laboral, la economía familiar y las actividades cotidianas”, dice.

El especialista comenta que “cuando alguien  no se siente bien, evidentemente no puede comportarse igual ni en su casa o el trabajo, lo que supone que padecer dolor afecta directamente su estado de ánimo y productividad”.

El mal del oficinista

Para los oficinistas el dolor más recurrente es la lumbalgia (o dolor de espalda) por sentarse tanto tiempo frente a la computadora. A esto hay que añadir las molestias que afectan el área de las manos, incluyendo dedos y codos por el manejo continuo del mouse. Según AMETD, este padecimiento se ha incrementado un 20% en los últimos cinco años.

En cuanto a dolores agudos recurrentes, la cefalea (o dolor de cabeza) y migrañas son los más frecuentes y causan incapacidad mínima de un día. Otras dolencias habituales también son los dolores lumbares agudos, que aquejan a las personas sobre todo en fines de semana, que es cuando hacen ejercicio o actividades que no realizan en días laborales.

¡Hazte un chequeo de rutina!

Según estudios, la mayoría de las muertes humanas se debe a problemas que pudieron prevenirse, como trastornos con origen en malos hábitos: fumar, dietas inadecuadas, falta de ejercicio, abuso de drogas o enfermedades que pudieron detectarse a tiempo. La realidad es que no existe una cultura de la prevención y, por lo general, se visita al médico cuando ya hay un grave problema de salud.

Cada paciente requiere atención personalizada, aunque las visitas al médico dependerán de la edad y los factores de riesgo que se tengan frente a ciertos padecimientos. Por ejemplo, si no hay antecedentes de cáncer en la familia o no se tienen factores de riesgo como tabaquismo o consumo inmoderado de bebidas alcohólicas, es recomendable que las pruebas médicas de rutina o check ups se realicen a partir de los 35 o 40 años de edad. Pero si existen los riesgos antes mencionados, deben practicarse antes. 

Los médicos recomiendan realizar un check up de forma anual para gozar de una vida sana y diagnosticar enfermedades en fases iniciales, incluso cuando todavía no han dado síntomas, como:

• Problemas articulares
• Problemas óseos
• Diabetes
• Hipertensión
• Padecimientos cardiacos
• Quistes o tumores
• Enfermedades pulmonares
• Enfermedades del riñón

Es variable el número de estudios que forman parte de un check up, pero principalmente consta de:

1. Un examen de laboratorio en sangre conocido como química sanguínea y que puede constar de cinco elementos o hasta de 24 elementos. Los principales elementos a valorar son : glucosa, colesterol, ácido úrico, triglicéridos, creatinina y urea. Con este estudio es posible darse cuenta de manera muy precisa cuál es el estado de salud de una persona.

2. Una evaluación clínica, es decir, un examen corporal minucioso para detectar alteraciones orgánicas y estados patológicos (síntomas y evolución de las enfermedades). Con éste se pueden descubrir desde problemas superficiales como micosis hasta la presencia de tumores en la cavidad abdominal.

3. Un estudio electrocardiográfico, pues generalmente se toma un electrocardiograma en reposo. La prueba básica es la de esfuerzo, que comúnmente se realiza en una banda sin fin con monitorización continua, esto es que durante el tiempo que la persona hace ejercicio sobre la banda se le toma un electrocardiograma de esfuerzo. Con este estudio se sabe si el corazón se encuentra sano o enfermo, e incluso se puede diagnosticar si corre el riesgo de sufrir un infarto o si ya presenta una enfermedad isquemica del corazón.

Otros estudios médicos complementarios son: examen oftalmológico; oximetría de pulso (porcentaje de saturación de oxígeno en los tejidos); prueba de espirometría (determina tempranamente alteraciones en el funcionamiento pulmonar); teleradiografía del tórax (detección de lesiones pulmonares, estructura ósea y alteraciones cardiovasculares); ultrasonido abdominal (para observar el estado de órganos como hígado, vesícula, vías biliares, páncreas, riñones, bazo, etc.) y ultrasonido pélvico (para observar el estado de ovarios y próstata), por mencionar algunos.

¿Padeces alguna enfermedad relacionada con el estrés laboral?

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