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Sé consciente de tus pensamientos y alcanza tu meta

¡Cuidado con lo que estás pensando! Pensar, decir y hacer, este proceso define nuestra realidad. ¿Qué tan consciente eres de esto?

10-02-2014, 11:17:01 AM
Sé consciente de tus pensamientos y alcanza tu meta
Víctor Suárez, coach Humanos en Desarrollo

Después de todo ¡no eres astronauta, porque no has pensado en
ello lo suficiente! Te aseguro que si todos
los días
pensaras en que lo eres y en los viajes maravillosos que
disfrutarás; si todos los días pensaras
algo relacionado con el fabuloso viajero del espacio que serás, pronto estarías
hablando de tu plan para convertirte en astronauta o de los beneficios que te
da ser uno de ellos o de lo que tú quieras relacionado con ser astronauta;
pronto estarías platicando de eso.

Te puedo asegurar, que después de
comentarlo varios días, todos los días, pronto estarías haciendo cosas que te
acercaran a tu pensamiento inicial: Soy astronauta. ¿Te das cuenta de lo
importante que es el pensamiento?

Si quieres comenzar a practicar
alguna acción de crecimiento personal, comienza con esta: “Atiendo mis
pensamientos”

“A mayor consciencia
tomo mejores decisiones que me llevan a mejores resultados”

¿Qué estoy pensando en este
momento?, ¿en qué estaba pensando hace media hora? La fórmula mágica:

Es tan importante esta fórmula
que le dedicaremos un artículo completo más adelante.

Ahora bien, ¿cómo le puedo hacer
para generar consciencia o atender mis pensamientos?, ¿voy a tener que pensar
todo el día en lo que estoy pensando?, ¡se me va a olvidar! Calma, a
continuación te daré algunos tips para ser consciente de tus pensamientos.

Un “ancla” para generar consciencia

¿Cuál es el objeto que más te guste y que puedas llevar contigo cómodamente?
Determina qué es. Date un tiempo, puede ser una piedra, un sobre de
azúcar,  tu celular, etcétera. Lo que tú
quieras.

Ahora que ya tienes tu objeto,
tómalo y míralo. Ese objeto es tu “ancla”
para que generes consciencia sobre tus pensamientos, cada vez que lo toques, a
cualquier hora del día, te preguntarás ¿en qué estaba pensando hace 5 minutos?
Después de practicarlo diario por 1 mes, notarás que ya no necesitas tu “ancla” para generar consciencia,
pues habrás desarrollado el hábito
de atender tus pensamientos.

“Si quiero ser astronauta primero pienso que quiero ser
astronauta”, luego lo paso a presente:
Soy astronauta. No te preocupes, el cerebro te aguanta algunas mentiritas
blancas, siempre y cuando, avances para conseguirlo.

¿Qué pensamientos debo atender especialmente?

Los limitantes y  las redes mentales: NO. “Estoy gorda”, “no
tengo dinero”, “ya se me pasó la vida”, “no nací en un país rico”, “el problema
es que no tengo ojos verdes pero sí poco pelo”, etcétera. Esos pensamientos nos
llevan a ser
víctimas
, a sacar el violín y tocarnos una canción que nos consuele de
todos los males que sobrellevamos en esta vida. Podemos adoptar cualquiera de
las dos siguientes actitudes: La de víctima, o la de líder/sobreviviente.
Y nada ni nadie toma esa decisión
más que tú. Sé que suena duro, pero es la verdad.

  • “Yo decido cómo me siento”
  • “Yo decido lo que pienso”
  • “Yo soy quien soy porque así lo he decidido”

La siguiente mini aventura
muestra la manera en que los pensamientos
limitantes
afectan nuestras emociones que después, se convierten en palabras y luego en acción.

El monje que salvó los zapatos

El bosque comenzó a brillar
mientras el sol se dormía. Las coronillas de los dos monjes que caminaban por
ahí, casi lo reflejaban. Platicaban sobre el presente y lo felices que eran por
simplemente se
r; disfrutaban de las aves y su sonido; de las nubes y su vaivén.
Contemplaban el presente.

Llegaron a un riachuelo y para cruzarlo
tenían que mojar sus pies, no les importaba, estaban ansiosos por disfrutarlo.

Entonces la vieron: una preciosa
chica
apareció al otro lado del riachuelo. Uno de los monjes pensó: “yo no voy
a acercarme, mis votos me lo prohíben, mantendré mi distancia de ella mientras
cruzo el riachuelo”. Así lo hizo.

El otro monje…el otro monje pensó: “que tanto es tantito, no pasa nada, la voy a ayudar”.
Así lo hizo, cruzó el riachuelo, llegó con la hermosa mujer y le dijo: Tus
zapatos están muy bonitos para que se echen a perder. La chica pensó: “Tiene
razón, si se descomponen, ¡tan sólo me quedarían 49 pares más!”. El monje se
ofreció a ayudarle
y la chica aceptó. El monje la cargó y la llevó al otro lado
del riachuelo, ambos estaban muy contentos, las miradas lo confirmaban. Se
despidieron y tomaron sus caminos.

El monje contento alcanzó a su
amigo que iba más adelante. Desde que se le emparejó sintió la energía que irradiaba
del molesto amigo. No hubo palabras, simplemente caminaron y caminaron.

Pasaron dos horas y por fin
llegaron a su santuario. Se sentaron en el patio, recargados en el gran árbol
que tanto había escuchado sus pláticas. Entonces lo sacó, el monje que cruzó
primero el riachuelo le dijo: “¡No lo puedo creer!, ¿cómo pudiste?, ¡estoy
enojado y muy molesto
por lo que sucedió!

Su amigo que aún seguía contento
por ayudar a la bella chica a cruzar el riachuelo, lo miró profundo en los ojos
y dijo: “Amigo mío, yo solté a la mujer 2 horas atrás, veo que tú aún la sigues
cargando
”.

En este programa de TV puedes ver más sobre el tema:

El autor es Socio Fundador del Equipo Global de John C. Maxwell, y
Director de su empresa Humanos en Desarrollo en donde te ayudan a
encontrar tus talentos y desarrollar al máximo tu potencial para que
alcances metas más altas. Puedes contactarlo en www.facebook.com/Vicoach www.twitter.com/victorsuarez www.humanosendesarrollo.com victor@humanosendesarrollo.com

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