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Frase del día: Montesquieu

El escritor y filósofo francés es considerado uno de los representantes más destacados del pensamiento de la Ilustración.

10-02-2014, 10:58:14 AM
Frase del día: Montesquieu
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Charles-Louis de Secondat, mejor conocido como Barón de Montesquieu, fue un escritor y político francés considerado uno de los representantes más destacados del pensamiento de la Ilustración, que lo mismo discernía sobre las leyes y el gobierno, como de las costumbres.

Aquí algunas de sus frases más célebres:

– Para obtener éxito en el mundo, hay que parecer loco y ser sabio.

– Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.

– El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor.

– Hay que estudiar mucho para saber poco.

– Si nos bastase ser felices, la cosa sería facilísima; pero nosotros queremos ser más felices que los demás, y esto es casi siempre imposible, porque creemos que los demás son bastante más felices de lo que son en realidad.

– La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer.

– Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes.

– La adversidad es nuestra madre; la prosperidad sólo es nuestra madrastra.

– El lujo está siempre en proporción con el desnivel de las fortunas.

– Las cabezas de los hombres más grandes se achican cuando se reúnen, y allí donde hay más cuerdos es también donde hay menos cordura.

– La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.

– La mayoría de veces el éxito depende de saber cuánto se ha de tardar en lograrlo.

¿Quién era Montesquieu?

Este pensador francés nació en Burdeos en el año de 1689, en el seno de una familia perteneciente a la nobleza, cuya tradición le llevó a estudiar Derecho y hacerse consejero del Parlamento de su tierra natal, cargó que lo mantuvo ocupado de 1716 a 1727, hasta que decidió vender el puesto y se dedicó durante cuatro años a viajar por Europa observando las instituciones y costumbres de cada país.

Si bien Montesquieu ya se había hecho célebre con la publicación de sus Cartas persas (1721), fue su crítica sarcástica de la sociedad lo que le valió la entrada en la Academia Francesa (1727).

Pero fue en 1748 cuando alcanzó su auge, pues se publicó su obra principal: Del espíritu de las Leyes, obra de gran impacto que en su momento obligó a realizar 22 ediciones en vida del autor, además de múltiples traducciones a otros idiomas; y que hoy es uno de los clásicos indispensables en cualquier biblioteca y uno de los tres pilares de la Teoría Política.

La doctrina de Montesquieu trata de mostrar que todo tipo de gobierno se concreta y se articula en un conjunto de leyes específicas, que se refieren a los más diversos aspectos de la actividad humana y constituyen la estructura del mismo gobierno.

Estas leyes se refieren a la educación, a la administración de la justicia, al lujo, al matrimonio y, en fin, a toda la vida civil.

En Latinoamérica, sus textos se leían ávidamente a principios del siglo XIX, e influenciaron de tal manera que la difusión de sus ideas, junto a las de Jean-Jacques Rousseau, fermentó el inicio de la emancipación de América Latina.

En los últimos años de su vida se dedicó a justificar sus tesis y a pulirlas; preparó una nueva edición del Espíritu de las leyes (1757) y un ensayo, El Gusto, para la Enciclopedia, con la que afirmaba su solidaridad con las nuevas corrientes.

El filósofo, que buscaba un conocimiento más concreto, empírico, relativista y escéptico, falleció en París el 10 de febrero de 1755.

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