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Frase del día: Franz Schubert

El compositor austríaco es considerado el último gran representante del estilo clásico que llevaron a su máximo esplendor músicos como Mozart y Beethoven.

31-01-2014, 10:43:17 AM
Frase del día: Franz Schubert
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Este compositor austríaco es considerado el último gran representante del estilo clásico que llevaron a su máximo esplendor músicos como Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven; también es visto como uno de los primeros en manifestar una subjetividad y un lirismo inconfundiblemente románticos en su música.

Frases celebres de Schubert:

– El gerente es la culpa que distribuye partes a sus jugadores que no están en condiciones de actuar.

– Intento adornar mi imaginación tanto como puedo.

– Mis creaciones son fruto del conocimiento de la música y del dolor.

– La razón no es otra cosa que el análisis de lo que se cree. Si quieres someter todas las cosas a ti mismo, sométete primero a la razón.

– El destino a veces suele cumplirse en pocos segundos, y aquello que durante años se ha buscado nos lo concede un dichoso azar.

– El hombre sobrelleva el infortunio sin quejarse, y por eso le hace sufrir más.

– Y antes de entender tiene la necesidad de creer. La razón consiste solamente en una fe analizada.

– Nadie siente el dolor de otro, nadie entiende la alegría de otro.

– Usted cree que la felicidad se deriva del lugar en el que una vez que haya sido feliz, pero en realidad está centrada en nosotros mismos.

– Mente fácil, corazón ligero. Una mente que es demasiado fácil esconde un corazón que es demasiado pesado.

¿Quién fue Schubert?

Nacido el 31 de enero de 1797 en las proximidades de la misma Viena que acogió a Haydn, Mozart y Beethoven; en el poblado de Lichtenthal, para ser precisos, fue el duodécimo de 14 hijos del matrimonio conformado por el modesto maestro Franz Theodro Florian y Maria Elisabet Katherina.

Recibió sus primeras clases a los 8 años, aprendiendo el violín de su padre y el piano de su hermano mayor, con estupendo resultados, ya que a los 10 años escribió sus primeros temas, que a lo largo de su vida sumarían 600 composiciones en forma de lieders, 21 sonatas, 7 misas y 9 sinfonías; de éstas, la más conocida es La Sinfonía Inconclusa, obra magistral de dos movimientos.

A los 11 años fue admitido en la capilla imperial de Viena como miembro del coro y alumno del Stadtkonvikt, institución en la que tuvo como maestro al compositor Antonio Salieri. Tras su salida del colegio regresa a casa y ayuda a su padre con sus clases como asistente en la escuela.

Dado su poco interés por la pedagogía y su creciente interés por crear música, Schubert abandonó sus funciones en la escuela paterna e intentó ganarse la vida únicamente con su música, aunque con escaso éxito, dado que no pudo destacar en el teatro y la ópera, únicos campos que eran realmente redituables para los compositores de la época.

En cambio, sobresalió en el género de la lied. Los ciclos La bella molinera y Viaje de invierno constituyen quizás la cima de su genio en este campo, a los que hay que sumar títulos como El caminante, La trucha, A la música, La muerte y la doncella, o el celebérrimo Ave Maria.

A pesar de la belleza de estas composiciones y de la buena acogida que encontraron entre el público (incluso muchas se interpretaban en reuniones privadas, la vida de Schubert discurrió siempre en un estado de gran precariedad económica, agravada considerablemente a partir de 1824 por los primeros síntomas de la enfermedad que acabaría prematuramente con su existencia.

El 19 de noviembre de 1828, en Viena, en casa de su hermano, Franz Schubert falleció a causa de fiebres tifoideas, luego de concluir su lied titulada El pastor en la roca.

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