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Habilidad y suerte, la ecuación de éxito de Maubosussin

¿Qué factores influyen para que concretar los objetivos más anhelados? La historia de Gary Kindall y Bill Gates, inspiró al autor a encontrar una fórmula.

31-01-2014, 6:17:17 AM
Habilidad y suerte, la ecuación de éxito de Maubosussin
Altonivel

Pon atención a esta historia, y antes que termine, trata de adivinar quién es el personaje del que hablamos. Creció cerca de Seattle, en Washington. A mediados de los 70 fundó una compañía que vendía software para microordenadores; el ambiente era extravagante – todos iban con shorts y tenis a trabajar- pero el éxito pronto se vio llegar.

En 1981 su sistema operativo poseía el dominio del mercado, pero el triunfo más representativo llegó cuando IBM le solicitó la creación de un sistema operativo para su nuevo PC. ¿Sabes la respuesta?

Para aquellos apasionados de la informática, la respuesta podría ser obvia, pero para la mayoría de los mortales esta historia bien podría confundirse con el genio de Bill Gates, sin embargo, se trata de Gary Kindall. Un personaje que, por desgracia, recibió un golpe en la cabeza tras una pelea en un bar y falleció a los 52 años de edad, en 1994.

Para Kindall, su historia quedó resumida en el grabado de un disquete en su tumba. Sin embargo, para Michael J. Mauboussin esta no es una historia cualquiera.

Todos sabemos qué sucedió con Bill Gates y su acuerdo con IBM para comprarle el sistema operativo CP/M-86, así como la estrategia de Microsoft para rebautizarlo como PC-DOS y comercializarlo.

Pero, ¿qué factor fue clave del éxito de uno de los empresarios más importantes de la historia de la informática? Para Mauboussin este factor fue la suerte. 

En su libro “La ecuación del éxito”, Mauboussin redacta de manera detallada historias, estadísticas y ejemplos sobre la ecuación que ha llevado a muchos personajes a dominar el mercado: Habilidad + Suerte = Resultados. 

Habilidad y suerte

El éxito de Gates no sólo se basó en su gran capacidad y habilidad para desarrollar software, también tuvo que ver su ingenio para tomar decisiones y la suerte de que uno de sus más grandes competidores haya fallecido en el momento más adecuado, si bien no fue algo determinante, ayudó a que las cosas fluyeran.

“La suerte tuvo un papel inmenso. El momento en que elegimos para crear la primera empresa informática dedicada al ordenador personal fue un factor esencial para nuestro éxito (…) la elección del momento no se debió del todo a la suerte, pero sin mucha, no hubiera sucedido”, indicó Gates cuando le preguntaron qué porcentaje de su éxito lo atribuía a este factor. 

Ya hemos hablado sobre la suerte como un conjunto de procesos que de manera disciplinada, hacen los líderes todos los días. Para este autor, la suerte -como el azar- que afecta a una persona o grupo, y que puede ser mala o buena, es algo imprevisible y fuera de control.

No sólo Gates se ha visto afectado por este factor, en la historia existe un gran número de personajes que han llegado al éxito a causa de tan aclamada suerte. Puedes leer “Historias de fracasos exitosos”

Sin embargo, no todo se resume al factor sorpresa. De acuerdo con Mauboussin, existe un elemento que tenemos en nuestras manos: la habilidad.

Nos queda claro que sin la grandiosa habilidad de Gates, ni toda la suerte del mundo lo hubiera ayudado. Según la definición del autor, la habilidad se perfecciona a través de tres fases

1. Fase cognitiva. Es el primer paso para llegar a comprender y donde más se suelen cometer los errores. Esta etapa suele ser la más breve.
2. Fase asociativa. Tiene que ver con el rendimiento de las personas, aquí se cometen menos errores y la facilidad para corregirlos es mayor. 
3. Fase autónoma. En esta última fase la habilidad se convierte en algo habitual y fluido, más que una actividad pensada, se convierte en una actividad autómata. 

Sin embargo, no todo es habilidad y no todo es suerte. El autor explica que la gran mayoría de las historias se encuentran en distintas tonalidades, dejando en claro que sus resultados son consecuencia de una mezcla de habilidad y suerte que hay que aprender a gestionar. 

Como conclusión, la ecuación del éxito está diseñada para tomar en cuenta dos factores: la habilidad y la suerte. Si bien es cierto que la suerte es un factor intangible, la habilidad es un factor que se construye y se perfecciona, y aún así, ambos son esenciales a nivel estratégico y de gestión. 

¿Cuál crees que sea la ecuación del éxito? ¿Conoces historias que se hayan basado más en un factor que otro? ¡Cuéntanos!

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