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2014: Una 2da. oportunidad para la construcción

El 2013 fue un año difícil para el sector, marcado por la crisis en las vivienderas, pero los próximos 12 meses dibujan un mejor panorama.

08-01-2014, 9:56:29 AM
2014: Una 2da. oportunidad para la construcción
Alejandra Palomares Barrios

Con el inicio de año se abre la temporada de hacer balances. Y 2013 fue un año duro en algunos aspectos.

En el año que recién concluyó, estrenamos presidente y nuevas reformas en distintos ámbitos; si se dio o no un paso hacia delante será algo que veremos probablemente a partir de 2015, pues el próximo año pinta para ser un periodo de ajustes y puesta en práctica.

Por lo pronto, sabemos que el Banco de México (Banxico) le apuesta nuevamente a un crecimiento de 3.4%, y apenas hace unos días Standard & Poor’s –una de las calificadoras más seguidas en el mundo financiero– elevó la nota del país a BBB+.

El desempleo también bajó a un 4.57% durante noviembre, cifra récord desde 2008.

Por supuesto, estas cifras son pronósticos y variables macroeconómicas que tampoco resultan la panacea a todos nuestros problemas, pero son un buen escenario para trabajar.

Entrando materia, en el ramo de la construcción hay buenas y no tan buenas expectativas.

Las mejores las tiene la industria de infraestructura, pues tras aprobarse el Presupuesto de Egresos de la Federación, el ramo de Comunicaciones y Transportes recibirá 114,749.3 millones de pesos (mdp), lo que corresponde a un incremento real de 28% con respecto a 2013.

La apuesta se centra en el ferrocarril, que pinta para volverse una realidad al menos entre México-Toluca, México-Querétaro y quizá uno más en el sureste: Mérida-Quintana Roo.

Lo mismo sucederá con la construcción y modernización de puertos marítimos, que recibirán casi el doble con respecto al año pasado: de 1,589 mdp a 3,017 mdp.

Sin embargo, en materia de construcción quien todavía no recibe las mejores noticias será la vivienda, sector que apenas comienza a sanear sus finanzas después del declive que representó en 2013.

Reordenando la casa

Como recordaremos el problema de la vivienda inició por una mala planeación. Durante el gobierno de Felipe Calderón se estimuló la construcción de vivienda horizontal de interés social.

El problema es que muchas vivienderas invirtieron en terrenos alejados de los centros urbanos para minimizar costos, confiando en que los gobiernos locales las alcanzarían con servicios públicos y demás infraestructura.

Esto nunca sucedió.

La gente no quiso mudarse a lugares alejados de sus centros de trabajo y se produjo el abandono de grandes proyectos inmobiliarios.

Con el nuevo gobierno, se intentó corregir la situación estimulando la construcción de vivienda vertical, lo que dejó a muchas empresas vivienderas sin saber cómo responder. Los inversionistas se alejaron y el crédito se redujo.

Un futuro mejor

Pero el futuro no pinta tan terrible. Para Eugene Towle, socio director de la consultoría Softec, 2014 será un año en el que habrá algunas oportunidades, pero no reflejarán resultados sino hasta un año después, si todo sale bien.

Es decir, no se esperan más turbulencias ni recortes.

“Este año que inicia veremos a la casa ponerse en orden; seguirán las colocaciones del Infonavit y Fovissste, porque son los encargados de organizar la demanda (los créditos), pero no habrá una producción de inmuebles significativa”, comenta el especialista de Softec.

No obstante, no todos son tan reservados, pues la crisis experimentada en el sector de vivienda no fue generalizada y hubo empresas medianas que supieron aprovechar las oportunidades que la reducción de la oferta dejó.

Una de estas empresas es VINTE Viviendas Integrales, para la que el futuro se ve prometedor, sobre todo porque le apuestan al bono demográfico que hará que la demanda de viviendas no pare de crecer al menos por 20 años más.

“Esperamos que exista una demanda anual de 668 mil viviendas para 2030 por el propio comportamiento poblacional, y los cambios en la cultura, donde ahora el promedio es de tres habitantes por vivienda”, asegura Alfredo Nava, director de Relación con Inversionistas y Financiamiento Corporativo de dicha empresa.

Incluso, el experto ve potencial en los créditos bancarios y en la composición del trabajo, pues actualmente existen 9.6 millones de personas en el sector informal sin manera de demostrar capacidad de pago de créditos hipotecarios, por lo que prefieren vivienda en renta.

Pero, por otro lado, la banca muestra una sólida competencia, porque tiene reservas y está capitalizada, por lo que solo hace falta un poco de flexibilización, según la lectura de Nava.

La preocupación derivada de la reforma fiscal estaba en lo que podría afectarle a la demanda, pero al final esa parte no se modificó; por lo tanto, no se espera que haya un impacto directo con las nuevas disposiciones.

En todo caso, el tema estará en el crédito disponible y en la capacidad de compra de los habitantes, en donde sí puede haber una afectación real, como sucedería con cualquier otro sector.

“Debemos continuar con un crecimiento responsable, entendiendo las necesidades demográficas y apegándonos a ellas”, asegura Nava, quien además prevé que VINTE en un futuro no muy lejano comience a cotizar en Bolsa.


El 2013 fue un año difícil para el sector, marcado por
la crisis en las vivienderas, pero los próximos 12 meses dibujan un mejor
panorama.

 

Con el inicio de año se abre la temporada de hacer
balances. Y 2013 fue un año duro en algunos aspectos.

En el año que recién concluyó, estrenamos presidente y
nuevas reformas en distintos ámbitos; si se dio o no un paso hacia delante será
algo que veremos probablemente a partir de 2015, pues el próximo año pinta para
ser un periodo de ajustes y puesta en práctica.

Por lo pronto, sabemos que el Banco de México (Banxico)
le apuesta nuevamente a un crecimiento de 3.4%, y apenas hace unos días
Standard & Poor’s –una de las calificadoras más seguidas en el mundo
financiero– elevó la nota del país a BBB+.

El desempleo también bajó a un 4.57% durante
noviembre, cifra récord desde 2008.

Por supuesto, estas cifras son pronósticos y variables
macroeconómicas que tampoco resultan la panacea a todos nuestros problemas,
pero son un buen escenario para trabajar.

Entrando materia, en el ramo de la construcción hay
buenas y no tan buenas expectativas.

Las mejores las tiene la industria de infraestructura,
pues tras aprobarse el Presupuesto de Egresos de la Federación, el ramo de
Comunicaciones y Transportes recibirá 114,749.3 millones de pesos (mdp), lo que
corresponde a un incremento real de 28% con respecto a 2013.

La apuesta se centra en el ferrocarril, que pinta para
volverse una realidad al menos entre México-Toluca, México-Querétaro y quizá
uno más en el sureste: Mérida-Quintana Roo.

Lo mismo sucederá con la construcción y modernización
de puertos marítimos, que recibirán casi el doble con respecto al año pasado: de
1,589 mdp a 3,017 mdp.

Sin embargo, en materia de construcción quien todavía
no recibe las mejores noticias será la vivienda, sector que apenas comienza a
sanear sus finanzas después del declive que representó en 2013.

 

Reordenando
la casa

Como recordaremos el problema de la vivienda inició
por una mala planeación. Durante el gobierno de Felipe Calderón se estimuló la
construcción de vivienda horizontal de interés social.

El problema es que muchas vivienderas invirtieron en
terrenos alejados de los centros urbanos para minimizar costos, confiando en
que los gobiernos locales las alcanzarían con servicios públicos y demás
infraestructura.

Esto nunca sucedió.

La gente no quiso mudarse a lugares alejados de sus
centros de trabajo y se produjo el abandono de grandes proyectos inmobiliarios.

Con el nuevo gobierno, se intentó corregir la
situación estimulando la construcción de vivienda vertical, lo que dejó a
muchas empresas vivienderas sin saber cómo responder. Los inversionistas se
alejaron y el crédito se redujo.

 

Un futuro mejor

Pero el futuro no pinta tan terrible. Para Eugene
Towle, socio director de la consultoría Softec, 2014 será un año en el que
habrá algunas oportunidades, pero no reflejarán resultados sino hasta un año
después, si todo sale bien.

Es decir, no se esperan más turbulencias ni recortes.

“Este año que inicia veremos a la casa ponerse en
orden; seguirán las colocaciones del Infonavit y Fovissste, porque son los
encargados de organizar la demanda (los créditos), pero no habrá una producción
de inmuebles significativa”, comenta el especialista de Softec.

No obstante, no todos son tan reservados, pues la
crisis experimentada en el sector de vivienda no fue generalizada
y hubo empresas medianas que supieron aprovechar las
oportunidades que la reducción de la oferta dejó.

Una de estas empresas es VINTE Viviendas Integrales, para
la que el futuro se ve prometedor, sobre todo porque le apuestan al bono
demográfico que hará que la demanda de viviendas no pare de crecer al menos por
20 años más.

“Esperamos que exista una demanda anual de 668 mil
viviendas para 2030 por el propio comportamiento poblacional, y los cambios en la
cultura, donde ahora el promedio es de tres habitantes por vivienda”, asegura
Alfredo Nava, director de Relación con Inversionistas
y Financiamiento Corporativo de dicha empresa.

Incluso, el experto ve potencial en los créditos
bancarios y en la composición del trabajo, pues actualmente existen 9.6
millones de personas en el sector informal sin manera de demostrar
capacidad de pago de créditos hipotecarios, por lo
que prefieren vivienda en renta.

Pero, por otro lado, la banca muestra una sólida
competencia, porque tiene reservas y está capitalizada, por lo que solo hace
falta un poco de flexibilización, según la lectura de Nava.

La preocupación derivada de la reforma fiscal estaba
en lo que podría afectarle a la demanda, pero al final esa parte no se modificó;
por lo tanto, no se espera que haya un impacto directo con las nuevas
disposiciones.

En todo caso, el tema estará en el crédito disponible
y en la capacidad de compra de los habitantes, en donde sí puede haber una
afectación real, como sucedería con cualquier otro sector.

“Debemos continuar con un crecimiento responsable,
entendiendo las necesidades demográficas y apegándonos a ellas”, asegura Nava,
quien además prevé que VINTE en un futuro no muy lejano comience a cotizar en
Bolsa.

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