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Opinión: Tomemos la Reforma Energética con reserva

Frente al optimismo de ciertos sectores respecto a las ventajas de la reforma para la economía mexicana, vayamos con tiento, aún faltan las leyes secundarias.

02-01-2014, 4:52:04 PM
Opinión: Tomemos la Reforma Energética con reserva
Ulises Navarro, editor Revista Alto Nivel

Nunca pensé ver que una reforma del calibre de .la energética pudiera ser aprobada en tan poco tiempo. La verdad es que tanto legisladores como diputados le metieron energía para que saliera ‘como de rayo’.

Es indudable que si México quiere crecer a un ritmo acelerado, la Reforma energética era imprescindible. Necesitamos producir más insumos y a menor costo para, en verdad, ser competitivos. Esto, por una parte; por otra, se requiere de grandes inversiones en materia energética, llámese petróleo, luz y gas, para poder satisfacer nuestro propio consumo. No pasemos por alto que México es uno de los principales consumidores de energéticos del mundo.

Hasta aquí la decisión emitida por el legislativo es aplaudible, más aún si recordamos que, sexenio tras sexenio, por una u otra razón nadie ha querido tomar al toro por los cuernos. Sin embargo, debemos ser cautelosos y no creer que, como consecuencia de esta reforma y mucho menos de manera inmediata, esto será jauja.

Con preocupación observo cómo ciertos políticos, presidentes de cámaras, empresarios y ciudadanía en general desbordan de un optimismo exagerado respecto de los beneficios que traerá la Reforma energética: que si la medida generará muchos más empleos, que si estarán mejor pagados, que si el precio de la luz y el del gas bajaran en automático….

¿Cómo se pueden responder estas preguntas sin aún conocer ni las leyes secundarias ni la aplicación de las mismas? Ahí está la Reforma de las telecomunicaciones, por cierto también aprobada, y ¿qué ha pasado en esta materia? ¡Nada todavía!

Es lógico pensar en la generación de nuevos empleos y que estos sean bien remunerados, pues son actividades que requieren de mano de obra calificada. También es de esperarse que los costos de producción y generación de luz y gas sean menores, pero en ambos casos habrá que esperar años.

Así que cuando escuchamos que con la Reforma energética pagaremos menos por la luz y el gas, puede ser solo una falacia, tanto más si recordamos que la energía eléctrica de nuestros domicilios goza de un subsidio. En el futuro, ¿seguiremos disfrutando de ese apoyo gubernamental?

Por otra parte, en los mensajes publicitarios que sobre la materia escuchamos a diario nadie menciona qué pasará con el precio de la gasolina. ¿Será acaso que el subsidio actual quedará a un lado y se venderá al precio real del mercado internacional?

Y hablando del petróleo, ¿será la misma autoridad la que verifique si las gasolineras ofrecen litros de a litro y no de menos? Lo cuestiono, pues ¿cómo podrá el consumidor estar tranquilo de que los nuevos competidores, sean nacionales o extranjeros, no se estarán pasando de listos y harán lo mismo que en algunas estaciones de Pemex en la actualidad?

En fin, existen muchas dudas sobre este atinado y primer paso en materia energética, pero debemos mantener la serenidad; de lo contrario, crearemos tan altas expectativas que, aun lográndose buenos resultados, los mexicanos podríamos llegar a la conclusión de que la medida adoptada por el gobierno no ha sido la adecuada.

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