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4 impuestos que deberían desaparecer para crecer la economía

Aunque en México la tasa de recaudación es de 19.5% del PIB, las empresas pagan hasta 51% de sus ingresos en impuestos, por lo que habría que repensar la forma en que se recauda.

23-08-2016, 5:22:31 PM
Darinka Rodríguez

Es un hecho que a nadie le gusta pagar impuestos y menos en México. Según cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México registra una recaudación de 19.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), una de las más bajas de la organización. 

Sin embargo, según el estudio Paying Taxes 2016, la tasa total de impuestos para las empresas mexicanas es de 51.7 por ciento, mientras que en el mundo es de 40.8 por ciento y de 41.5 por ciento para los países miembros de la OCDE.

Para la Secretaría de Hacienda y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) las cosas van viento en popa, pues tan sólo en el primer trimestre del año se observó un aumento en la recaudación tributaria de 29.3 por ciento. Entonces, ¿por qué la economía no crece?

“Una persona tiene que trabajar de enero a abril para pagarle a Hacienda y el resto del año ya puede pensar en trabajar para sí mismo”, dice Manuel Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).  

Roberto Salinas León, presidente de México Business Forum, indica que repensar la manera en que el Estado mexicano cobra impuestos requiere una reforma al gasto público.

“Reexaminar el tema de los impuestos exige que pensemos el nivel de gasto que queremos o para qué queremos que se gaste”, comenta.

De acuerdo con empresarios consultados por Alto Nivel, existen cuatro impuestos que no deberían de existir porque desincentivan el crecimiento y la inserción de la población a la economía formal. 

1. Impuesto Sobre la Nómina (ISN)

Este tributo es de carácter estatal y va del 1.5 al 3 por ciento que tiene que pagar el empleador por cada uno de sus subordinados. 

“Es regresivo desde el punto de vista de generación de empleo y grava la posibilidad de que generes empleo como empresa o empresario y su existencia obedece a una facultad tributaria de los gobiernos de los estados, y desincentiva la contratación de mano de obra”, comenta Mauricio Candiani, empresario y conferencista.

2. Impuestos Especiales a Productos y Servicios (IEPS)

De índole federal, estos gravámenes se hacen a productos como los alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar, cigarros y alcohol, bebidas energizantes y gasolinas. La tasa varía dependiendo del producto y llega a ser de hasta 160 por ciento en el caso de los cigarros.

“La percepción popular es que la gran cantidad de lo que se da como impuesto o se está tirando a la basura o está enriqueciendo a alguna sanguijuela del aparato público del Estado”, comenta Salinas León. 

3. Impuesto a la Adquisición de Bienes Inmuebles

También de naturaleza estatal, debe ser declarado al momento en que el propietario adquiere una casa o propiedad. Se encuentran exentos de este impuesto los ingresos obtenidos por la enajenación de casa habitación hasta por un monto de 700 mil Unidades de Inversión (Udis).  

“Es una barrera para las personas que quieren construir un patrimonio y me parece se tasa la creación de riqueza, pues una persona que compra una casa por la vía de un crédito tiene que adicionalmente pagar un impuesto”, comenta Candiani. 

4. Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN)

De carácter federal, aplica para los propietarios de un vehículo nuevo y tiene una cuota fija para 2016 que va de los 4,782 a los 26,301 pesos dependiendo del valor total del auto además de pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16 por ciento y en algunos estados el Impuesto sobre la Tenencia.

“Es una visión retrógrada de que aquél que tiene un auto nuevo es rico y por lo tanto hay que gravarlo, este impuesto ya no responde a una lógica de incentivo, ya que lo que le conviene al medio ambiente es que haya automóviles nuevos y más eficientes”, dice Candiani. 

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