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4 formas biométricas para proteger tu identidad y tus datos

Los casos de robo de identidad han crecido 500% en los últimos cinco años; es prioritario que empresas, instituciones y dependencias gubernamentales adquieran equipos más sofisticados para garantizar la seguridad de sus operaciones.

22-08-2016, 2:46:24 PM
4 formas biométricas para proteger tu identidad y tus datos
Adolfo Loera*

En nuestros días cada vez es más común que debamos poner nuestro dedo en lectores de huella digital para que se nos permita el acceso a una institución o para autenticar nuestra identidad en alguna operación bancaria; sin embargo, pocos sabemos qué es lo que miden estos lectores y por ende, desconocemos los alcances que tienen los datos biométricos en materia de seguridad.

Podríamos iniciar explicando que la biometría es un método automático de reconocimiento de individuos, basado en características biológicas (anatómicas) y de comportamiento que pueden medirse. Estas técnicas inician en el año 1686, cuando el anatomista y biólogo italiano, Marcello Malpighi, identificó las diferencias entre las crestas, espirales y lazos en las huellas dactilares.

Es en la década de los sesenta cuando empezaron a crearse métodos automatizados para el cotejo biométrico de huellas y rostro, que después evolucionarían a voz, iris y firma. En México, la recopilación de huellas dactilares empezó a principios del siglo XX, pero es hasta los años noventa que empiezan a adquirirse dispositivos para autenticar la identidad de una persona a través de sus rasgos biométricos. 

La automatización de este proceso ha significado un parteaguas en la implementación de esquemas de seguridad en el mundo, debido a que por un lado se cuentan con características inherentes al individuo que son inalterables en el tiempo o que sufren pocas modificaciones, y por el otro con la tecnología que permite medir dichos rasgos y además emitir análisis sobre la identificación de las personas.

En el caso de las huellas dactilares, éstas se forman entre el cuarto y quinto mes de gestación y permanecen inalterables hasta la muerte, a menos de que se presente una lesión. Su medición se basa en las minucias (intersecciones entre una cresta y un valle) y se pueden identificar hasta 40 puntos únicos, por lo que no existen dos huellas iguales.

El iris es quizá la biometría más segura, ya que se pueden identificar hasta 240 puntos únicos. Sólo puede ser modificado por cirugías de alta peligrosidad o por enfermedades como el glaucoma o cataratas, que dañan el globo ocular.

El rostro, por otra parte, sí sufre modificaciones con el pasar del tiempo y se estima que una muestra pierde un 5 por ciento de precisión cada año, por lo que debe actualizarse con regularidad. En este caso, se miden los puntos nodales de la cara: distancia entre los ojos, anchura de la nariz, distancia de ojo a la boca y longitud de la línea de la mandíbula.

La voz es una de las biometrías que debe ser reforzada con otra, ya que no es tan distintiva; está expuesta a cambios por edad, fatiga, enfermedades, estado emocional y medicamentos; y puede sufrir variaciones dependiendo del dispositivo que tome la muestra. Lo que suele medirse es el tono, el timbre, el espacio entre palabras, la intensidad de la voz y la velocidad al hablar. 

La firma también es uno de los biométricos que se emplean en nuestro país, y en ésta se mide la presión del lápiz, la velocidad de escritura y la aceleración. Al ser una biometría conductual, también puede modificarse a lo largo del tiempo, por lo que normalmente se utiliza para reforzar otras características.

Con el incremento de 500 por ciento en los casos de robo de identidad en nuestro país del primer semestre de 2011 al mismo periodo de 2015 (las quejas pasaron de cuatro mil 564 a 28 mil 258, según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros), se ha vuelto mandatorio que empresas, instituciones y dependencias gubernamentales adquieran equipos más sofisticados no sólo para garantizar la seguridad de sus operaciones, sino también la de sus clientes y usuarios. 

La tecnología ha tenido un avance tal, que los dispositivos ya pueden medir si los datos biométricos provienen de una persona viva o se trata de algún truco para intentar replicar dichas características.

Al momento han surgido iniciativas aisladas en la implementación de biométricos, como por ejemplo en las administradoras de fondos para el retiro (Afores), en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y recientemente el Instituto Nacional Electoral (INE). Sin embargo, el paso más grande que debe dar el país es hacia un documento de identidad único, que esté sustentado en sistemas biométricos y que dé certeza sobre la identidad de todos los mexicanos.

*Adolfo Loera es director general y fundador de Biometría Aplicada, empresa pionera en la implementación de soluciones biométricas en el país. Cuenta con una trayectoria de más de 15 años en el sector, y ya ha trabajado con empresas privadas e dependencias de gobierno como la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Seguro Popular, y afores como MetLife, Sura, Invercap, Banamex y Pensionissste.

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