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Abajo la tanda y el cochinito, arriba la inversión

Ahorrar es bueno, pero invertir es mejor. No te conformes con guardar tu dinero o pagar la tanda, investiga y asume riesgos para hacer crecer tu dinero.

18-12-2013, 1:05:49 PM
Abajo la tanda y el cochinito, arriba la inversión
Alejandra Palomares Barrios

Año con año, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para
el Retiro
(Consar) realiza una encuesta para medir cuántos mexicanos
ahorran y en dónde, y los resultados no han variado mucho. En 2006, 30.5% de
los encuestados aseguraron tener el hábito
del ahorro
, mientras en 2013 el porcentaje subió a 34. De este
porcentaje, siete de cada 10 prefieren métodos
informales
, como las tandas o
las alcancías.

La
desconfianza en las instituciones financieras y la falta de conocimientos en la
materia son algunas de las culpables, pero no se trata de azotarnos y
conformarnos con los resultados. Mejor hablemos un poco de en qué consisten
estos métodos en los que los mexicanos prefieren ahorrar. Veamos sus ventajas y desventajas, y al final
quizá podamos convencernos de porqué un instrumento
de ahorro
e inversión formal es
más conveniente.

Los
métodos clásicos de ahorro

Alcancías

Primero,
quitémonos de la cabeza que existen métodos
100% seguros
de ahorro o inversión, porque sencillamente eso no existe.

Desventajas. Si ahorramos con el bote de chocomilk de nuestras casas o en el cochinito de barro que compramos en
Oaxaca, corremos el riesgo de que nos lo roben. Además de la depreciación que
sufre por el efecto de la inflación.

Las tandas

Esta forma de ahorro consisten en formar un grupo que tiene un objetivo en común: ahorrar o comprar algún bien en
específico, de tal manera que cada uno de los miembros aporta una cantidad
mensual y al cabo del tiempo recibe el dinero acumulado.

Ventajas. Te ayudan a ser
disciplinado y no requieres de trámites complejos para participar, más allá de
la confianza que le tienes a los miembros y la responsabilidad de cumplir con
tu parte cada mes.

Desventajas. No recibes
ningún interés a cambio por guardar tu dinero, lo que hace que se deprecie con
el tiempo. Además de que si algún miembro se arrepiente y decide dejar de
participar o simplemente se desaparece con el dinero, el resto deberá asumir
las consecuencias de la pérdida. Tal como sucedería con un instrumento
financiero formal, con la diferencia de que estos últimos en la mayoría de los
casos sí están regulados por ley y existen recursos para apelar y recuperar tus
fondos.

No
basta solo con acumular el dinero en alguno de los métodos tradicionales que
todos conocemos, hay que arriesgar
un poco más.

Otro
de los problemas es que estamos acostumbrados a pensar solo en el corto plazo.
Dejamos que nuestras preocupaciones diarias nos agobien a tal grado de olvidar
que existe un futuro no tan lejano en el que también vamos a requerir dinero.
Por eso, insistir en proteger nuestro dinero de la inflación vale la pena.

Lo
que las crisis nos han dejado

Siempre
he pensando que la desconfianza que sentimos en nuestras instituciones
financieras es natural y absolutamente comprensible, pues a lo largo de la
historia hemos sufrido de graves reveses. Basta con recordar la década de los
80, 90 o el cercano 2008, en el que mucha gente vio mermados sus ahorros e
inversiones.

Sin
embargo, necesitamos ampliar nuestro campo de visión. Estos errores y fraudes
del pasado también han tenido ciertos efectos positivos, pues también hemos
sabido cambiar las reglas del juego y ser más estrictos con nuestro sistema
financiero.

El
lado amable de las crisis es que ayudan a sensibilizar a las personas y hacer
que se interesen en estos temas. En el mejor de los casos, cuando sufrimos
alguna pérdida de dinero, aprendemos y tendemos a mejorar nuestra cultura
financiera.

Por
eso, si somos capaces de arriesgarnos a ahorrar con nuestros compañeros de
trabajo o vecinos, o a dejar nuestro cochinito en casa al alcance de cualquiera
que entra, también deberíamos de ser capaces de arriesgarnos con los bancos,
las afores o las casas de Bolsa, pues al menos ellos tienen reglas claras,
transparentes y reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV),
y si no cumplieran con su parte también existen instancias como la Consar, la
Condusef o hasta la misma Profeco, que al menos pueden orientarnos sobre cómo
proceder ante una irregularidad.

Opciones para
invertir

De
nosotros depende hacer un cambio. Podemos seguir eligiendo la tanda de la tía o
la botella de vidrio con las monedas de $10 pesos, pero también existen otros instrumentos formales, como los cetes o los pagarés bancarios, seguros con inversión, seguros dotales, bonos
gubernamentales, fondos de inversión, bienes raíces
(por mencionar
algunos), que aunque tienen riesgos, al menos evitarán que tu dinero pierda su
valor y te darán un rendimiento más interesante.

Invertir
siempre parece cosa difícil y para gente que tiene dinero, pero nada más lejos
de la realidad. Basta con hacernos de un poco de cultura financiera o acercarnos a un asesor financiero y hacerle las preguntas adecuadas.

Cuando
nos estamos iniciando en el mundo de las inversiones y queremos armar un
portafolio, lo mejor es hacerlo con la ayuda de varios asesores
financieros
que manejen diferentes productos en el mercado. Todo está en
tomar decisiones cada vez mejor informadas.

Te
recomendamos leer: 10
instrumentos básicos para ser un inversionista

¿Qué herramientas de inversión conoces y cuál recomiendas?

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