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Claves para liberarte del miedo a invertir

Ser inversionista no es imposible para nadie. Con un poco de dinero y una meta financiera puedes elegir el portafolio de inversión ideal. Conoce estos 2 casos.

18-12-2013, 10:02:48 AM
Claves para liberarte del miedo a invertir
Alejandra Palomares Barrios

Invertir no es solo para quienes tienen grandes cantidades de dinero, también es para pequeños montos con grandes ambiciones y mucha disciplina. Pero, empecemos por derribar algunos mitos:

1. En la actualidad, existen tantos instrumentos financieros que resulta casi imposible no encontrar alguno que se ajuste a un presupuesto. ¡Falso! Con programas como CetesDirecto o las aportaciones voluntarias de las afores, se pueden invertir desde $100 pesos, sin comisiones y con tan solo unos clics.

2. Invertir no es cosa de sabios. Es cierto que se deben conocer algunos conceptos básicos, como rendimiento, interés, riesgo, y estar al tanto de las noticias que se dan diariamente en materia económica. Pero se debe saber solo lo suficiente para poder entablar una conversación con quien nos vaya a atender en un banco, fondo de inversión o casa de Bolsa, pues son ellos los que realmente deben ser expertos para podernos orientar.

3. Invertir tampoco es cosa del azar ni de lotería. Es verdad que existe una forma de hacerlo que es altamente especulativa, pero ese tipo de inversiones no son para todos. Aquí de lo que hablaremos es de inversiones de tipo patrimonial, que requieren de paciencia y disciplina. Recuerda: nadie se hizo rico de un día para otro invirtiendo.

4. Todas las inversiones conllevan un riesgo, por lo que siempre es importante estar dispuestos a asumirlo y controlarlo, por menor que este sea.

Aunque pueden existir más ideas erróneas con respecto a lo que es invertir, estas cuatro son de las más comunes, pero ahora que hemos salido de dudas pasemos a lo que nos atañe en esta ocasión.

Cuando tenemos una cantidad de dinero que nos sobra, no basta con que la ahorremos, lo mejor es armar un portafolio de inversión. Vamos a poner dos casos para ir paso a paso.

Pequeños montos, grandes ambiciones

Mario lleva poco tiempo en el mercado laboral, pues se graduó apenas hace un par de años de la universidad. Como muchos, al comenzar a trabajar obtuvo una cuenta de nómina que le asignó su empresa, pero a los pocos meses comenzó a notar que no se gastaba todo su salario, pues como aún vive con sus padres, no tiene que pagar alquiler.

Antes de ser empleado, tenía otra cuenta de ahorro que había tramitado cuando cumplió la mayoría de edad, y ahora la usa para guardar ahí el dinero que le sobra de su cuenta de nómina. El problema es que al paso del primer año, se dio cuenta que su dinero no aumentaba, por el contrario, entre comisiones y nulas tasas de interés había perdido $10 pesos. Suena poco, pero si Mario continuara así, probablemente en el tiempo esos $10 se harían $100.

Esto sucede porque actualmente ninguna institución financiera paga por ahorrar; es decir, las tasas de interés son prácticamente nulas, y con el efecto de la inflación, el dinero que se acumula va perdiendo valor.

Tras vencer la desidia, Mario dedicó un momento a navegar internet para ver qué opciones tenía y dio con un programa de la Secretaria de Hacienda que se llama CetesDirecto.

Empezar a invertir ahí no fue tan inmediato, pues aunque el sistema parecía bastante sencillo, Mario no tenía idea de qué era un cete o un bono, ni mucho menos comprendía que significaban los porcentajes que marcaban las tasas de referencia. Era un mundo nuevo que tenía su propio idioma.

Pero Mario no es de los que se da por vencido tan fácil y tras leer un poco más, comprendió que los papeles de gobierno en los que se pueden invertir a través de CetesDirecto, no son más que documentos que acreditan que uno le otorga un dinero al gobierno en un plazo predeterminado a cambio de una tasa de interés fija. Se animó a abrir una cuenta y a colocar solo $1,000 pesos para empezar a entender cómo funcionaba: $200 pesos los puso en cetes a 28 días a una tasa de 3.3%, $200 los puso a 182 días a una tasa de 3.5% y $600 en bonos a cinco años a una tasa de 5.1%.

Al paso de un mes, Mario volvió a revisar su cuenta y tenía una mínima ganancia cercana a los $6 pesos. Eso lo animó a continuar, pues sabía que tenía que esperar más para hacer otra evaluación del portafolio que había armado, pero al menos esta vez sabía que estaba ganando.

Ahora bien, es verdad que si la inflación ronda 4%, Mario aún no lograba una ganancia real, pero al menos estaba más cerca de conseguirlo que si continuaba con su cuenta de nómina.

Otro aspecto importante es que Mario decidió respetar los plazos a los que invirtió (28 y 182 días al menos), pues de no haberlo hecho el riesgo de perder era grande. Es decir, la plataforma de CetesDirecto no sirve para especular o adivinar el precio de los papeles de gobierno, sino solo para invertir a mediano y lago plazo en ellos.

Para los ya iniciados

El caso de Claudia es distinto. Ella lleva más de cinco años trabajando, y aunque ya ha tenido cuentas bancarias referenciadas a cetes y ya ha invertido en uno que otro pagaré bancario. Este año obtuvo un ascenso y, por lo tanto, su aguinaldo fue mayor. Por eso, esta vez quiere cambiar su estrategia y probar con algún instrumento de inversión que le dé mejores rendimientos.

Cuenta con un ahorro inicial de $15 mil pesos y ha escuchado que los fondos de inversión pueden ser una opción. No se equivoca. Estos productos son ideales para las personas que ya cuentan con un modesto conocimiento financiero. Lo que hacen –como su nombre lo dice– es crear un fondo común entre varias personas para poder invertir en distintos instrumentos. Los hay de muchos tipos según su composición: desde los que invierten en metales, renta variable, deuda, etcétera.

Para poder decidir qué fondo le convenía, Claudia necesitaba definir una meta de inversión. Por más que lo pensó, le fue difícil definir una en específico, pues más bien quiere conformar un ahorro que le permita hacerse de una casa propia, comprarse un carro o hacer un viaje largo. Lo que sí tenía claro es que no era un dinero que fuera a necesitar pronto, y aunque así fuera podía hacerse de otros recursos antes de tocar dicho fondo.

Con esos parámetros y tomando en cuenta su edad –32 años– Claudia se animó por un fondo agresivo que incluía 30% de renta variable (Bolsa) y el resto estaba repartido en papeles de deuda fija. Uno de los sitios que utilizó para evaluar y comparar los fondos de inversión que hay en el mercado fue el de www.moningstar.com.

Aunque no fue el único parámetro, también fue importante que Claudia se fijara en la calificación que reciben los fondos, pues es una manera de evaluar qué tantas probabilidades hay de que pague el rendimiento que promete. Revisar los históricos fue otro buen ejercicio que llevó a cabo, y al final, cada seis meses revisaba cómo iba su inversión para hacer los ajustes necesarios con su asesor.

Ambos escenarios, el de Mario y Claudia, son posibles y comunes, entre los inversionistas que se inician en el mundo financiero. Seguir sus pasos puede parecer más difícil de lo que al final es, aunque es verdad que ambos tuvieron que dedicarle un poco de tiempo para estudiar su situación y entender unos cuantos conceptos, antes de sentarse con un promotor o abrir una cuenta. Implica disciplina y paciencia, pero nada es imposible. Al final, se trata de tu patrimonio y merece dedicación, ¿no crees?

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