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¿Cómo pueden unirse las pasiones con las inversiones?

Oscar Raygoza y Alejandro Castañón son estudiantes, amantes del cortometraje, emprendedores y hoy tienen un negocio exitoso. ¿Cómo lo lograron?

05-12-2013, 8:47:37 AM
¿Cómo pueden unirse las pasiones con las inversiones?
Edgar Apanco

Por Edgar Apanco

Es un jueves cualquiera en la ciudad de México. ¿Asistir a un evento cultural a las ocho de la noche? La tarea resulta complicada, pero no imposible. En cierta ocasión unos productores teatrales me decían que el problema de esta ciudad no era la oferta cultural –en este caso, la oferta teatral–. El problema, en todo caso, eran los traslados, la inexistencia de un “circuito teatral”… y la inseguridad.

“El tipo puede cambiar de todo. De cara, de casa, de familia, de novia,
de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar… No puede
cambiar de pasión”. El Secreto de sus Ojos

Entonces, ¿por qué no pensar en un evento, digamos, a las 10 de la noche, en una zona céntrica pero de fácil acceso? La idea no suena descabellada: el tráfico ya ha descendido y finalmente al otro día ya es viernes: existe derecho a desvelarse.

La idea no se me ocurrió a mí: le pertenece a Oscar Raygoza y Alejandro Castañón, dos jóvenes estudiantes de la Universidad Iberoamericana que presentaron un proyecto por demás atractivo: la proyección de cortometrajes en un legendario cine/teatro (el Hipódromo Condesa) aderezando la velada con una exposición fotográfica en el lobby y –¿por qué no?– palomitas y bebidas cortesía de la casa. ¿El resultado? Lleno total en un oasis de paz.

Ahí existe una oportunidad de inversión. ¿Oscar y Alejandro descubrieron el hilo negro? Sin duda no, pero vieron algo donde otros no lo detectamos. Vayamos por partes.

1) El cine

En México nos gusta el cine. Somos más de 117 millones de habitantes y al año se venden cerca de 230 millones de boletos, lo que quiere decir que acudimos dos veces al año a ver alguno de los 319 estrenos que se proyectan en alguna de las 5,303 salas de cines disponibles en 577 complejos cinematográficos.

¿Cuánto pagamos por boleto? De acuerdo con el Anuario Estadístico de Cine Mexicano 2012 del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), gastamos en promedio $46.78 pesos, lo que da una suma de $10,674 millones de pesos por esos 230 millones de boletos vendidos.

Pero no solo consumimos cine en circuitos comerciales. México tiene ¡82! festivales de cine a lo largo del año. De ellos, más de la mitad están dedicados a una temática. Por ejemplo: los que promueven la exhibición de la cinematografía de una región o cultura en particular representan el 9%; los que se especializan en documentales suman el 7% y los dedicados a cortometrajes alcanzan el 15%.

Pero esos espacios son insuficientes para la exhibición de cortometrajes (la especialidad elegida por Oscar y Alejandro). La producción de cortometrajes aumenta año tras año. El mismo Anuario del Imcine indica que en 2010 se rodaron 406; en 2011, 521; y en 2012, 622. ¿Esto qué quiere decir? Que faltan espacios atractivos –y con potencial comercial, tanto mejor– donde puedan exhibirse. Es bien sabido que en las salas comerciales rara vez logran colarse.

Desde 2009, en el país existe el programa “Cine en tu comunidad”, auspiciado por Conaculta, Imcine y Cineteca Nacional, cuyo objetivo es proyectar cortos y largometrajes mexicanos en diferentes comunidades con población de escasos recursos.

En sus cuatro primeros años se han realizado casi 600 funciones que han reunido a más de 200 mil espectadores. ¿Y en la capital del país? Aquí existe el programa “Cine en tu delegación”, el cual inició en ese mismo año y ya suma casi 1,000 exhibiciones… y con todo, resulta insuficiente, pues existe un mercado potencial que está dispuesto a pagar por una velada cultural atractiva de cortometrajes.

2) La oportunidad

Este texto inició con una frase tomada de la extraordinaria película El secreto de sus ojos. Decidí retomarla porque tiene mucho de cierto: como seres humanos podemos cambiar de todo, pero no de pasión.

Ergo, si existen tantos cinéfilos declarados en la ciudad de México, esta es una excelente oportunidad de negocio. ¿Por qué no patrocinar las bebidas y los alimentos en este tipo de eventos? ¿Por qué no dar nombre a una de las salas donde se exhiben estos cortometrajes para tener presencia de marca? A final de cuentas, allí se han congregado personas reunidas por una pasión, y la asociación con las marcas presentes, sin duda, será positiva.

Los cortometrajes existen: este año la cifra llegará a 700. Sus creadores están ansiosos por que alguien los desee exhibir. ¿Qué falta? Simplemente, unir la pasión de sus creadores con la pasión de los cinéfilos. Este es solo un ejemplo. Pasiones hay cientos. Solo hay que detectar dónde está la oportunidad de negocio.

El autor es es director editorial de la revista Inversionista. También es colaborador de la revista Cine PREMIERE, donde semana a semana se obsesiona con los ingresos en taquilla de las películas que se exhiben en México y Estados Unidos y puedes seguirlo en Twitter: @elapanco

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