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Más vale prevenir que lamentar… ¿Estás asegurado?

Los mexicanos sufrimos de falta de previsión, pero cuando de tu vida o tus bienes se trata no es un juego. ¿Cómo elegir un seguro, qué y cómo asegurarlo?

26-11-2013, 5:20:09 PM
Más vale prevenir que lamentar… ¿Estás asegurado?
Sergio Gil Franco

La debilidad más marcada en las finanzas personales de los mexicanos es la falta de previsión. Esto no es un tema menor si consideramos que, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), cada año nuestro país es azotado por 90 sismos superiores a 4.0 grados Richter y 60% del territorio nacional está expuesto al embate de tormentas y huracanes. De hecho, se estima que entre 2013 y 2018 ocurrirán de cuatro a siete huracanes de Categoría 5.

Aunque la mayoría de las personas reconoce la necesidad de proteger su patrimonio, apenas el 34% de los vehículos cuentan con un seguro (la mayoría de cobertura limitada), mientras que únicamente el 3% de las viviendas están aseguradas y el 3% de la población tiene cobertura de vida.

Además de tu auto, ¿tienes un seguro de vida, de vivienda o de gastos médicos mayores?

Medir el riesgo, esa es la cuestión

En el mundo imaginario sería ideal sería tener garantizada la restitución de todo aquello que pueda sufrir una afectación, ya sea un bien material como la casa o el coche, o inmaterial como la salud y la vida. Pero en la realidad es muy difícil contratar seguros para todos los miembros de la familia y para cada una de nuestras posesiones. Entonces, ¿cómo decidir cuál es el más importante?

La recomendación es hacer una evaluación de cuáles son los seguros que debemos contratar de acuerdo con la importancia que los bienes y las personas tienen en nuestro patrimonio. Pero cuidado: es importante aclarar que este análisis debe ser fundamentalmente económico, sin considerar el valor estimativo que muchas veces es invaluable, pero cuya pérdida no representa una afectación importante en el patrimonio. Debes ser objetivo.

Los dos factores que debemos considerar al momento de decidir qué asegurar y qué no, son:

• La importancia financiera que representa

• La probabilidad de que ocurra un acontecimiento que le produzca un daño.

Por ejemplo, la casa representa la mayor parte del patrimonio de muchas familias y está expuesta a muchos riesgos como sismos, inundaciones, incendios… incluso a la afectación por un tercero (una mala reparación de un técnico o si se estrella un vehículo). Entonces, es fundamental contar con una póliza que cubra nuestro hogar.

Otro aspecto importante es la salud. Todos estamos expuestos a padecer una enfermedad complicada o sufrir un accidente, cuya atención puede implicar el desembolso de fuertes cantidades de dinero.

Para minimizar el riesgo, bien vale la pena tener hábitos saludables de alimentación y ejercicio. Aun así, debemos considerar la contratación de un seguro de gastos médicos mayores.

Algunas compañías ofrecen la opción de cobertura familiar en un solo contrato. Adicionalmente, vale la pena considerar los seguros de gastos médicos menores, los cuales dan acceso a consultas con especialistas y medicamentos a precios muy reducidos.

En cobertura de vida e invalidez, son los padres quienes deben estar asegurados, pero sobro todo aquellos quienes aportan ingresos al hogar. De esta forma, la familia no sumará una pena económica a la tragedia que pudiera sufrir.

Incluso hay seguros que incluyen el ahorro y la inversión cuando los contratas a 10 o 15 años, con los cuales puedes garantizar la educación profesional de tus hijos, y si no se utiliza, al concluir el contrato la compañía aseguradora te devuelve todo el dinero que pagaste más la ganancia generada por el instrumento.

El automóvil es un bien que se deprecia con el tiempo, pero está expuesto a mucho riesgo: desde sufrir un accidente hasta padecer las vicisitudes de la delincuencia. Por esta razón es fundamental estar asegurado, sobre todo cuando el vehículo es una herramienta de trabajo. Otro motivo por el que es necesario contar con protección es porque, en caso de estar involucrado en un choque, quizás debamos pagar los daños ocasionados a otros autos o a sus ocupantes, y esto sí puede afectar seriamente a la economía familiar.

En conclusión, de la relación Valor-Riesgo se deriva la importancia de contar o no con una póliza de seguro.

Muchos productos financieros ya están vinculados a seguros, como los créditos hipotecarios o las tarjetas de crédito bancarias. Revisa los productos que ya tienes contratados con instituciones financieras y fíjate si ya incluyen algún tipo de seguro, qué cobertura tienes a través de ellos y cuál es su alcance.

Sin duda esta es una excelente meta financiera ahora que estás empezando a planear tu cierre de año y el arranque de 2014. ¿Estás asegurado? ¿Planeas hacerlo?

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