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Emotividad, la peor consejera del inversionista

A todos nos puede ganar la emoción. Para que eso no te lleve a cometer errores catastróficos en la Bolsa, consulta estas herramientas para tomar decisiones.

11-11-2013, 12:55:34 PM
Emotividad, la peor consejera del inversionista
*Andrés Cardenal, Sala de Inversión América

No todo tiene que ver con comportamientos racionales a la
hora de tomar decisiones de inversión en los mercados. Por el
contrario, las emociones y subjetividades del operador juegan un rol central,
para lo que se han diseñado algunas herramientas importantes para controlar.

Los estudios estadísticos han demostrado que las personas
suelen cometer errores más grandes y
frecuentes en contextos de estrés o ansiedad. Las Bolsas de Valores no son de ninguna manera la excepción, por lo que
se suelen cometer equivocaciones muy costosas cuando los precios se mueven en
su contra y el escenario se muestra incierto. Pero afortunadamente existe algunas herramientas como el diario de
operaciones
, los indicadores matemáticos o los ratios de análisis fundamental que
pueden ser de gran utilidad para proteger al inversor de muchos de los errores
más habituales y costosos que suelen cometerse.

Finanzas cognitivas

A lo largo de los últimos años, ha crecido la disciplina de
las finanzas cognitivas, que
investiga una amplia gama de factores psicológicos que muchas veces generan que
los inversionistas tomen decisiones
alejadas
de la racionalidad. Los datos empíricos parecen avalar que, en
efecto, no todos son tan lógicos ni racionales como les gustaría.

Herramientas para tomar decisiones

Es posible
emprender un camino de mejora y aprendizaje que permita tomar distancia de las
fallas más comunes relacionadas con lo emocional
y psicológico
. Llevar un diario de operaciones puede resultar útil en este
sentido. Este registro permite revisar lo que se está haciendo y consultar un
plan de acción en caso de escenarios adversos.

Cuando los precios juegan en contra, los inversionistas son
especialmente propensos a cometer grandes equivocaciones. Algunos tienden a
cerrar las posiciones demasiado rápido al no poder tolerar la volatilidad de
corto plazo, mientras que otros suelen a mantenerlas durante demasiado tiempo,
generando mayores pérdidas que las tolerables en base a un sistema de gestión
de riesgos adecuado. Según el estilo de cada uno, su estrategia y los plazos,
el camino correcto puede ser cerrarla, esperar o, incluso, incrementar la
tenencia. Lo importante es que para seguir el plan de manera consistente,
conviene planificar de antemano las decisiones, en especial en caso de que no
funcione como es deseado.

Además, puede resultar muy útil cuantificar las variables a
considerar a la hora de la toma de decisiones. Cuando se opera mediante
análisis técnico, por ejemplo, suele haber un amplio margen de interpretación
en lo que respecta a figuras, soportes o resistencias. Tal vez resulte más
efectivo definir con exactitud cuáles son los niveles de precios que marcarían
una ruptura de determinado patrón gráfico. De tal manera, pueden evitarse las
subjetividades en momentos en los que están en movimiento y las emociones
pueden jugar una mala pasada.

En el mismo sentido, puede ser muy útil aplicar indicadores matemáticos al análisis de
gráficos
o de patrones de precios.
Indicadores como las medias móviles o los osciladores de precios no hacen otra
cosa que procesar matemáticamente la información, pero pueden ser muy valiosos
a la hora de aportar claridad y precisión sobre el proceso de toma de
decisiones.

Lo mismo es válido en el marco del análisis fundamental.
Variables como el crecimiento porcentual en las ventas y ganancias de la
empresa o la rentabilidad sobre sus activos, entre muchas otras, pueden ayudar
a medir y evaluar cuantitativamente los datos relacionados con la calidad de
una firma y la gestión de su equipo administrativo. También pueden utilizarse
las relaciones de valuación como precio/ganancias o precio/flujos de caja para
seleccionar precios de entrada y salida en las acciones. Muchas veces es
difícil definir cuándo es conveniente realizar una operación: cuando las
cotizaciones están subiendo o bajando de manera pronunciada puede generarse la
sensación de que la tendencia va a mantenerse para siempre.

Es muy común, entonces, acelerarse demasiado cuando los
valores están al alza por temor a dejar pasar la oportunidad y, también demorar
cuando la entrada cuando están a la baja ante una tendencia negativa. Al
cuantificar con anticipación los precios que se están dispuesto a entrar o
salir de una posición, puede resultar más sencillo actuar de forma consistente en
contextos de volatilidad e incertidumbre. 

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