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De campesino a astronauta, el éxito de José Hernández

Este mexicano pasó su niñez como migrante en los campos de pepino, pero consiguió su sueño de ser astronauta, fue al espacio y hoy dirige su fundación.

10-11-2013, 10:48:39 PM
De campesino a astronauta, el éxito de José Hernández
Tatiana Gutiérrez

La gente suele preguntarse: ¿Qué hace la gente para hacer cosas extraordinarias? Para José Hernández, fue tan simple como complicado: estudiar, creer y prepararse para ello. El joven que creció como campesino migrante y que hoy es un astronauta mexicano, Especialista en Misiones de la NASA compartió su secreto del éxito.

“Mis padres nos inculcaron que nuestro futuro dependía únicamente de nosotros. Nunca escuché a mi madre decirme ‘Ojala que termines la carrera’; no, ella siempre nos dijo: ‘Cuando terminen la carrera y sean licenciados’. Ellos siempre supieron que la única forma de ser diferentes era estudiando”, recordó José Hernández durante su participación al cierre de la edición 2013 de Expo Capital Humano.

La clásica familia migrante

Pero… ¿fue así de fácil, estudiando y ya? Todo empezó en La Piedad, Michoacán. Hijo de padres michoacanos y el menor de cuatro hermanos, José inició su vida con un golpe de suerte. “Nacimos conforme se podía. Dos de mis hermanos nacieron en diciembre y les tocó nacer en México, mi hermano y yo nacimos en plena temporada de cosechas y eso nos llevó a nacer en Estados Unidos, para nosotros fue un golpe de suerte”.

Desde pequeños, José y sus hermanos vivían viajando, arrancaban el año al sur de california y terminaban en noviembre en el norte, cosechando pepino. A pesar de las carencias, los humildes padres de José siempre supieron cuál era el secreto para que sus hijos fueran exitosos en la vida.

“Un día estábamos los cuatro atrás en la camioneta, ya nos íbamos a la casa después de un domingo de trabajar en el campo, cuando mi padre nos miró muy atento y nos dijo: ‘¿Saben qué veo en ustedes? El futuro, respondió. Nosotros éramos muy chiquillos pero nunca se nos iba a olvidar lo que dijo después: ‘Yo no los voy a obligar a estudiar, sólo sepan una cosa: que si no lo hacen, así como andan de mugrosos y cansados, será el futuro que les espera’. Desde ahí me empezó a gustar la escuela”, narraba José a la audiencia.

Después de viajar por más de siete años, José se encontró con Miss. Jean, la profesora de segundo año que le ayudaría a él y a sus hermanos a establecerse. Aquí es donde comenzó su historia, sus padres comprendieron que la única forma de que pudieran crecer personal y profesionalmente era estableciéndose en un solo lugar. “Fue la última vez que viajamos, desde entonces vivimos al norte de California”. 

El primer viaje a la luna, el sueño a cumplir

Como a muchos niños de esa generación, el primer viaje a la luna de 1969 cambió el rumbo de sus vidas. Para José, fue el inicio de lo que sería su carrera espacial. Con tan sólo 7 años de edad, su ilusión de algún día pisar la luna y ver el espacio comenzó a labrar su camino. 

“Ese día mi padre me llamó a la cocina, ya sabes, en la cocina pasan tres cosas: comer, hacer la tarea y aplicar la justicia. Y como ya habíamos comido y hecho la tarea, me supuse lo peor (…) Cuando le dije a mi padre que quería ser astronauta, me dijo: ‘Usté mijo, puede ser lo que quiera sólo necesita una receta para hacerlo'”:

1.- Define lo que quieres ser.
2.- Reconoce qué tan lejos estás de tu meta.
3.- Crea un mapa de adónde quieres llegar.
4.- Estudia, prepárate para alcanzar tu objetivo.
5.- Entrega más de lo que te piden.

Perseverancia, la cereza del pastel

Ingeniero por parte de la Universidad del Pacífico y Maestro por la Universidad de California en Santa Barbara, José comenzaría su travesía para lograr lo que siempre había soñado.

Para este ingeniero espacial, no hay fuerza más grande que el ser perseverante. “Si creen que fue sencillo viajar al espacio, están muy equivocados. Tuve que aplicar doce veces para quedarme en la NASA, son duros de roer”, comenta riendo.

El experto asegura que hay dos tipos de perseverancia: la ciega y la efectiva. Con seis años de intentar quedarse en la NASA, José comenzó a darse cuenta que su perseverancia no era la idónea, aquí fue cuando descubrió que analizando a aquellos que sí lo habían logrado, él podría complementar aquello que le hacía falta. Entonces inició su carrera de aviador, buzo y su travesía de aprender ruso. 

Con su preparación y luego de once aplicaciones, la NASA le abrió las puertas en 2004. Hernández viajo en la misión STS-128, convirtiéndose en la 19va generación de viajeros de la NASA.

Hoy, José sabe que el impulso que lo llevó a conquistar sus sueños fue su familia. Casado desde hace 21 años y con cinco hijos. José Antonio Hernández es un ejemplo claro de que soñar alto, es el inicio para encontrar el éxito. 

Hoy, dirige su fundación “Jose Hernandez Fundation: alcanzando las estrellas”

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