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Baja consumo del mexicano ante fantasma de recesión

El consumidor mexicano está restringiendo su gasto en rubros de primera necesidad y a niveles de cuando el país cayó en recesión hace cinco años.

30-10-2013, 9:25:38 AM
Baja consumo del mexicano ante fantasma de recesión
Reuters

Desde las grandes
tiendas
hasta los pequeños comercios de México están recurriendo
a un arsenal de promociones, ofertas y cuotas sin intereses para
atraer a un consumidor receloso, que está cuidando su bolsillo
por temor a una nueva recesión.

 En un país donde los descuentos no son muy agresivos pero sí
cada vez más comunes, la escena recuerda a la última crisis
económica
.


“Las ventas han caído dramáticamente en los últimos tres
meses. Antes estábamos ocho carniceros y ahora sólo quedamos
dos”, dijo Francisco Olvera mientras esperaba clientes en un
mercado al aire libre.


“Se nota que la gente tiene menos lana (dinero) para comprar
comida, y para nosotros es muy difícil competir con
supermercados y tiendas en los que se puede pagar con tarjeta o
a meses sin intereses”, añadió.


Las cifras son contundentes: el consumidor está
restringiendo
su gasto en rubros de primera necesidad y a
niveles de cuando el país cayó en recesión hace cinco años.

Y es que la segunda mayor economía de Latinoamérica corre el
riesgo de sufrir un nuevo revés si su principal socio de
negocios, Estados Unidos, no logra repuntar.

Por eso los comercios han recurrido a grandes desplegados en
prensa, anuncios en televisión y radio, vallas y mercadeo
directo para vender desde alimentos básicos hasta autos de lujo,
pasando por membresías en gimnasios y limpiezas de cutis.

Las ofertas pueden ir desde un “llévese tres productos y
pague dos” en un supermercado, hasta plazos de 72 meses para
pagar un auto nuevo, con seguro incluido por un año y descuento
al precio anunciado. También muchos han lanzado presentaciones
más pequeñas de productos para reducir los precios.

“La actividad promocional nos recuerda la crisis de
2008/2009 (…), lo cual no es una buena señal de la percepción
de los minoristas sobre el ambiente para el consumo”, escribió
en un reporte Credit Suisse, que subrayó que los minoristas no
tenían muchas esperanzas de un repunte hacia fin de año.

Este año la economía mexicana podría crecer un 1.7 por
ciento, menos de la mitad que en el 2012. La desaceleración
externa está pasando la factura al enorme motor interno de la
economía, que aporta alrededor de un 60 por ciento del Producto
Interno Bruto (PIB).

Y eso se siente en la confianza del consumidor, que siguió
débil hasta septiembre por el pesimismo de la población sobre la
situación económica actual del país y de los hogares.

“El sueldo no alcanza, hay que comprar ofertas y estirarle
lo más que se pueda”, dijo Andrés Morales, un joven abogado que
buscaba ropa a medianoche de un sábado en la “venta nocturna” de
una tienda que ofrecía crédito a 15 meses sin intereses y
devolvía 20 por ciento del monto de compra.

Rebaja sobre rebaja, insuficiente

A pesar de todos los esfuerzos, los datos más recientes de
los minoristas muestran que las campañas no han logrado llegar
al bolsillo de los mexicanos.

Por ejemplo, las ventas iguales de Wal-Mart de México
, la mayor minorista del país, se desplomaron un 4.7
por ciento en septiembre a tasa interanual. Fue la peor caída
mensual al menos desde que se tiene registro, en 1999.

El presidente ejecutivo de la empresa, Scot Rank, dijo hace
unos días en una conferencia con analistas que como el entorno
económico sigue débil, la minorista tratará de apuntalar sus
ventas con mejores precios y con una campaña para hacer compras
con el eslogan “Surte tu despensa con morralla (monedas)”.

“El precio va a continuar siendo un factor muy importante
para nuestros clientes en la temporada navideña. Nuestro sólido
posicionamiento en precios y nuestro amplio surtido son claras
ventajas competitivas en una economía donde los clientes pueden
mostrarse claramente cautelosos con sus gastos”, dijo.

Desde la competidora Soriana, el director de
Finanzas Aurelio Adán dijo también a analistas que la empresa
había modificado su política de gastos en el segundo trimestre
para adecuarla a un entorno de menor consumo.

“Hacemos esto de vez en vez, cuando nos encontramos cierta
desaceleración en el consumo o ciertos periodos de crisis muy
particulares por las que tenemos que atravesar”, dijo.

Y es que según la mayor agrupación minorista del país ANTAD
-a la que pertenecen Wal-Mart y Soriana- la venta de mercancías
como artículos de primera necesidad y perecederos cayó un 0.2
por ciento entre enero y agosto interanual, de acuerdo con su
índice de tiendas iguales.

Se trató de la primera cifra negativa al menos desde el
2006.

“En nuestro país la amenaza de una recesión no es nueva y el
Gobierno la minimiza en lugar de hacer público un plan
específico al respecto”, dijo el enfermero Luis Valle mientras
miraba aparadores en un centro comercial de la capital mexicana.

Aún con ofertas, México no puede soslayar que carga con una
caprichosa tasa de desempleo del 5 por ciento, que no ha caído
sostenidamente desde la última recesión, y con una pobreza que
alcanza al 46 por ciento de los 117 millones de mexicanos.

Este cóctel de factores ha llevado a mucha gente a buscar
ofertas olvidando la fidelidad a las marcas y a los comercios.

“Como la gente no tiene dinero, está comprando menos en los
autoservicios, comprando presentaciones más pequeñas de los
productos y está buscando otros canales para hacer sus compras”,
dijo la especialista en consumo Marisol Huerta, analista del
banco Banorte.

Los comercios no se dan por vencidos, y ya se preparan para
una nueva edición del llamado “Buen Fin” en noviembre, un fin de
semana de agresivas ofertas parecido al estadounidense “Black
Friday”.

Temores del pasado

Pero a fin de cuentas, todo se trata de la débil economía.

El presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso una serie
de reformas para impulsar al sector interno de la economía, pero
según los expertos las iniciativas harían muy poco por cumplir
con el objetivo y tardarían un par de años en dar frutos.

Mientras tanto, el rezago en la ejecución del gasto público
-que fluye más lento cuando hay un cambio de gobierno- está
contribuyendo a la desaceleración económica.
 

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) recuperó en
diciembre la presidencia con Peña Nieto por seis años, poniendo
fin a una docena de años en el poder del conservador Partido
Acción Nacional (PAN).

Los mexicanos no olvidan que bajo el reinado del PRI -que
gobernó sin interrupción entre 1929 y el 2000- la economía vivió
sus peores tormentas. Muchos recuerdan la crisis del Tequila de
la década de 1990, que fue desencadenada por un manejo
inadecuado de las finanzas del país.

“Vamos de regreso a un final de sexenio al estilo priísta de
los viejos tiempos, con macrodevaluaciones, recesión y finanzas
públicas en la bancarrota”, dijo Ignacio Molina, un sastre de 56
años, en las afueras de un pequeño comercio.

“Y si a esto le sumamos una falta total de políticas de
incentivos para el crecimiento del mercado interno, pues estamos
mal”, agregó.

Para saber más:

De 38 mil pesos, el gasto de consumo anual en México

La crisis viviendera, ¿provocó la desaceleración?

México, lejos de una recesión económica: IMEF

La crisis viviendera, ¿provocó la desaceleración?

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