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INAH dice que ‘El Caballito’ tiene daños irreversibles

La PGJDF recibió de la Secretaria de Gobierno del DF una denuncia por daños a la escultura ecuestre, luego de que el INAH confirmar que sufrió daños en un 50%.

10-10-2013, 9:50:03 AM
INAH dice que  ‘El Caballito’ tiene daños irreversibles
Altonivel

La Fiscalía Central de Investigación para Asuntos Especiales recibió
la denuncia por los daños ocasionados a la escultura ecuestre conocida
como “El Caballito”, dedicada a Carlos IV de España, ubicada en la Plaza
Tolsá
, en el Centro Histórico.

Luego de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinara que la escultura ecuestre sufrió daños “irreversibles” en un 50% de su superficie
tras la restauración ordenada por el Fideicomiso del Centro Histórico y la Autoridad del Centro Histórico.

El dictamen revela que la intervención durante la restauración que realizó Arturo Javier Marina
Othón se uso una solución de ácido nítrico al 30% lo que ocasionó la
“pérdida irreversible de la pátina original”
que recubrió la escultura
de Carlos IV durante más de 200 años.

La escultura de bronce fundida por Manuel Tolsá sufrió
desaleación y pérdida irreversible de elementos (estaño y zinc) por el
uso del material ácido, corrosión en bronce y abrasión de la superficie
por el uso de cardas metálicas.

La Procuraduría General de
Justicia del Distrito Federal (PGJDF) informó que la querella fue
presentada por la Dirección General de Administración de la Secretaría
de Gobierno
capitalina para que se investiguen las posibles
irregularidades en los trabajos
de restauración y rehabilitación que se
realizaron a la estatua.

En un comunicado, la dependencia
detalló que el restaurador inició las acciones de limpieza de la
escultura el 19 de septiembre, sin que haya contactado a la autoridad
del Centro Histórico para que se coordinaran los trabajos a efectuar.

Tampoco
presentó documento alguno que acreditara la autorización o solicitud
hecha ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ni
exhibió la fianza para garantizar el cumplimento de los trabajos que
incluye los daños que pudiera sufrir la escultura.

El mismo
19 de septiembre, personal del Instituto Nacional de Bellas Artes
(INBA) y un restaurador de arte ordenaron la suspensión de los trabajos,
tras verificar que no se contaba con la documentación requerida, por lo
que dieron parte a las autoridades del Centro Histórico y del
Fideicomiso.

Estas concluyeron que independientemente de la
responsabilidad administrativa en la que posiblemente incurrió el
particular encargado del servicio, éste pudo ocasionar daños al
monumento por negligencia e impericia, por lo que se procedió a
presentar la denuncia de hechos.

Sí tiene salvación El Caballito

La escultura de El Caballito, que sufrió daños tras su restauración,
“sí tiene salvación”,
aseguró la secretaria de Cultura del Gobierno del
Distrito Federal, Lucía García Noriega, quien lamentó lo ocurrido.

En
su comparecencia ante la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa
dijo que antes de que se llevara a cabo el mantenimiento de esa pieza
escultórica hubo recomendaciones específicas del Instituto Nacional de
Antropología e Historia
(INAH) que no se cumplieron, como contar con un
diagnóstico y procedimiento
autorizado de esa institución.

Confió
en que la reparación de El Caballito será positiva, y ratificó que
conoce el tema, pues además de que es presidenta suplente del
Fideicomiso del Centro Histórico, fue directora nacional de Conservación
y Registro del patrimonio del país y estuvo en la reunión donde se
especificaron los requisitos que debe cubrir la restauración.

Está
asentado en actas que lo primero que dijo el visitante del INAH en la
reunión, donde solo se habló de atender la parte de las patas del
caballo, que estaban dañadas, fue que se requería un diagnóstico y
procedimientos autorizado por ese instituto. “lo dijo muy claramente”,
insistió.

La funcionaria comentó que, incluso, en esa
reunión estaba entre el público el dueño de la empresa que llevó a cabo
la malograda restauración, él escuchó “claramente” las recomendaciones
del restaurador del INAH antes de que iniciara su trabajo.

 

 

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