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Shutdown: ¿Qué enoja tanto a los republicanos?

Las encuestas definirán quién perderá esta batalla final por la ampliación del seguro de salud. ¿Cuánto durará? ¿Y los mercados? ¿Es irresponsable?

01-10-2013, 10:28:40 PM
Shutdown: ¿Qué enoja tanto a los republicanos?
*Jorge A. Monjarás, editor de Valor Corporativo

El cierre del gobierno federal estadounidense no puede durar mucho, es algo bien sabido por republicanos y demócratas. Sin embargo, si podría durar 15 días.

En dos semanas más, esta falta de presupuesto terminaría causando daños irreversibles en el sistema financiero global, y en la credibilidad del gobierno de Estados Unidos como el deudor más seguro (y grande) del mundo. Ni siquiera el Tea Party estaría dispuesto a asumir las pérdidas que una situación así provocaría entre empresas, bancos y fortunas individuales.

Por ahora, este punto muerto tiene fecha de caducidad y sólo ha producido notas de color en la prensa estadounidense: que si cerraron las visitas a la Estatua de la Libertad y los parques nacionales, que si los veteranos de guerra hicieron caso omiso de las señales e ingresaron al memorial de la Segunda Guerra Mundial, que si la NASA dejó de vigilar Marte y un zoológico a su panda bebé.

Mientras más republicano el medio, más trivial fue el tratamiento que se le dio a este cierre, que en otras partes del mundo nos parece asombrosamente irresponsable. Por lo pronto, a Wall Street no le provocó ninguna preocupación, pues el índice Dow Jones subió, atento a las señales económicas más que a los pleitos en Washington, siguiendo una muy larga tradición estadounidense: la política es cosa de políticos.

Sin embargo, en el día uno del cierre del gobierno de EU no hubieron tampoco señales de acercamiento en las posiciones. Obama lanzó un fuerte discurso contra los republicanos, asegurando que nunca cederá a sus demandas. Los republicanos en el Congreso se la pasaron burlándose y criticando las múltiples fallas que mostró el arranque de uno de los puntos más importantes del Obamacare: los mercados de seguros de salud, algo que sucedió ayer mismo, 1º de octubre.

El punto que podría parecernos increíble es que los Republicanos hayan insistido en jugar “chicken” (a ver quien recula primero) con la Casa Blanca hasta este punto, tan sólo con un fin: acabar con el Affordable Health Care Act. No hay que olvidar que el fondo de esta discusión, el foco de todos los esfuerzos por parte del Partido Republicano, es evitar que funcione la ampliación de su sistema de seguridad social (Medicaid), para cubrir a más de 30 millones de personas que no tienen ningún tipo de beneficio de salud en ese país.

Para muchos estadounidenses este tipo de leyes resulta una afrenta, a la que llama francamente socialista, que sólo provocará un mucho mayor gasto del gobierno y por ende impuestos mucho mayores.

No deja de ser curioso para nuestros países, en donde un seguro médico universal es bien visto por la mayor parte de la población. Para no ir más lejos, nadie en México se indignó con la instauración del Seguro Popular, más bien se le criticó por su falta de fondos. Al norte, en Canadá, la cobertura médica es pública y universal.

No es el caso en Estados Unidos, en donde ni siquiera se está discutiendo si el Estado debe ser el encargado de proveer salud. Allá casi todo pasa por empresas privadas. Buena parte de la población recibe cobertura médica a través de su empleo, que contrata pólizas privadas de forma colectiva.

El resto está cubierto a través del Medicaid y otros programas, siempre y cuando cumpla con ciertos requisitos, en donde no basta con ser pobre, sino que hay que caer en categorías adicionales, que se definen estado por estado.

El Affordable Care Act plantea ampliar la cobertura del Medicaid para hacer elegibles a otros 30 millones de personas. Eso es lo que resulta inadmisible para los republicanos, pero no sólo para los políticos, sino para una buena parte de sus votantes. Ojo, en México también tendemos a creer que oponerse es cosa de políticos y que la población estaría a favor del Obamacare. No sucede así.

Lo que está definiéndose en Estados Unidos en este momento es si tomarán un camino más relacionado con la seguridad social universal (aunque sea como ellos la entienden) a cambio de un pago de más impuestos, o no.

El desenlace tendrá un impacto en la economía de ese país, definitivamente, pues un sí implicará presupuestos más abultados por muchos años en el futuro. Por ello, de alguna manera este punto muerto definirá de una buena vez la situación: contra quién se volcará la opinión pública en estos días, es lo que probablemente definirá el futuro del Obamacare.

PD: Mientras tanto, el público en general no se da por enterado. Los medios encuestaron a gente en la calle, buen número de quienes no sabían que había comenzado el cierre del gobierno. Otra parte de los encuestados declararon que el Affordable Care Act era preferible, más barato y menos socialista que el Obamacare… cuando son lo mismo.

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