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Elevadores: ¡Sube! Al espacio por favor

En lugar de despegar en un cohete, simplemente bastaría con apretar un botón del ascensor para salir de la Tierra. Éste proyecto es conocido como Space-Lift.

27-09-2013, 9:28:50 AM
Elevadores: ¡Sube! Al espacio por favor
DPA

Parece ciencia ficción: un ascensor que transporte a las personas o
pesadas cargas hasta el espacio. Pero hace ya más de diez años que los
expertos en navegación espacial están estudiando el tema. Space-Lift se
llama este ascensor espacial.

En lugar de despegar en un cohete,
simplemente bastaría apretar un botón de ascensor. “El elevador espacial
despegaría de una estación flotante en el mar”, explica Andreas Hein,
un técnico espacial de la Universidad Tecnológica de Múnich, en
Alemania. Uno de sus temas de investigación es el Space-Lift.

Este
ascensor espacial funcionaría mediante un cable extremadamente largo
que estaría colgado de un satélite en órbita. “El ascensor subiría hasta
el satélite a lo largo de ese cable“, dice Andreas Hein.

El
extremo superior del cable estaría tan lejos de la Tierra que ya casi no
se ejercería atracción gravitatoria. Por ello, el ascensor no volvería a
caer una vez que llegue a esa altura, al igual que los satélites.

Pero
ese ascensor espacial todavía no existe. Falta aún superar unos cuantos
obstáculos. “Hay que construir un láser suficientemente poderoso como
para proveer al ascensor de la energía necesaria para elevarse hasta el
espacio exterior
“, dice Hein. Luego habría que construir un ascensor
capaz de transportar una carga muy pesada.

Y tiene que ser
resistente, porque el viaje al espacio tiene sus peligros. Existe gran
cantidad de basura espacial, viejos cohetes y satélites ya fuera de uso
que orbitan en torno a nuestro planeta. Estos fragmentos podrían
impactar contra el ascensor.

Pero el mayor desafío es fabricar un
cable suficientemente largo. Ningún material utilizado hasta ahora es
tan fuerte como para que no se rompa por su propio peso en tales
longitudes. Sin embargo, se ha desarrollado un nuevo material
increíblemente fuerte y a la vez super liviano. ¿Será ese el cable
adecuado para el ascensor espacial?

“Las fibras de ese material
son lamentablemente demasiado cortas como para fabricar con ellas un
cable”, dice Hein. “Pero este problema podría resolverse en breve”. Si
muchos investigadores en todo el mundo se dedicaran a pensar sobre este
tema, seguramente surgiría pronto la solución, supone.

Entonces sí, en poco tiempo saldría el ascensor rumbo al espacio.

¿Cómo funcionan los elevadores convencionales?

Aprietas el botón, entras, pulsas otro botón y ya llegaste al décimo piso. Sin subir escaleras, sin sudar o quedarte sin aliento. Los ascensores nos facilitan la vida en las ciudades, donde abundan los edificios altos. Para que el viaje hacia o desde las alturas sea seguro, se hacen periódicas revisiones técnicas de los ascensores. En algunos países puedes ver en el interior de la cabina del ascensor un adhesivo que especifica cuándo fue inspeccionado por última vez.

Stefan Fust es uno de estos inspectores de ascensores. Antes que nada, sube en el ascensor hasta la última planta y vuelve a bajar, pero parando en todos los pisos. En cada uno de ellos desciende de la cabina y coloca sobre el marco de la puerta un cartel: “Fuera de servicio“.

Luego baja hasta el sótano y abre una pesada puerta de metal ubicada detrás del ascensor. Allí hay dos motores y una especie de armario. “Esta es la sala de máquinas de los ascensores”, explica el técnico, de 46 años. Y apaga uno de los motores. Ahora ya nadie podrá utilizar los ascensores mientras él los revisa.

Necesita tiempo para inspeccionar si todo funciona bien y de modo seguro. “Pruebo por ejemplo si los cables de acero están en perfecto estado”, precisa. La sala de máquinas puede encontrarse también en el extremo superior del trayecto del ascensor, es decir, en la terraza del edificio.

Los cables de acero sostienen la cabina del ascensor, ésa en la que viajamos hacia arriba o abajo. Puede ocurrir que esos cables se oxiden de adentro hacia afuera. Se nota porque se forman pequeñas acumulaciones de óxido rojizo. Esto pasa cuando los cables se mojan por ejemplo si entra agua de lluvia por un pequeño orificio de ventilación que existe en el techo del hueco por el que se moviliza el ascensor.

La revisión de los cables de acero se puede hacer en la misma sala de máquinas. Es que allí corren sobre una gran polea conectada al motor. Al activarse el motor gira la polea y se mueven los cables hacia arriba y abajo, llevando la cabina. Si Fust encuentra que los cables de acero están demasiado gastados u oxidados, los cambia, para evitar que se puedan romper durante el uso del ascensor.

Stefan Fust vuelve a subir al ascensor. Pero no va en la cabina, sino sobre el techo de la misma. Gira una pequeña palanquita y el ascensor arranca. Ahora debe tener cuidado. Podría fácilmente golpearse la cabeza: “Cuando trabajamos en el hueco del ascensor siempre lo hacemos moviéndonos de arriba hacia abajo”. Esto es más seguro para evitar golpes en la cabeza. El técnico vuelve a girar la palanquita y el ascensor se detiene, justo debajo de la puerta del tercer piso.

Fust revisa si todas las puertas son seguras. Ninguna de ellas debería poder abrirse a mano cuando el ascensor no está allí. Un dispositivo especial sólo permite que se abran al estar realmente la cabina frente a ellas.

Toda la inspección le toma a Stefan Fust cerca de una hora. Revisa también la alarma, la iluminación, la instalación eléctrica, el sistema de frenado automático. Todo está en orden. Así que retira los avisos de “Fuera de servicio”. Ya se puede volver a apretar los botones para subir y bajar.

Los ascensores caen para arriba

El ascensor se sacude, hay un fuerte ruido, y comienza a caer, en caída libre… Así se ve a veces en películas una catástrofe en un ascensor. «Eso es pura fantasía», explica el técnico Stefan Fust. Los ascensores no se caen hacia abajo. Si tuvieran un accidente, “caerían” hacia arriba, dice.

La cabina del ascensor, en la que entramos para subir o bajar, está conectada mediante cables de acero que pasan por una polea a un contrapeso. Ese contrapeso, en general unas pesadas planchas de hormigón, baja o sube en sentido inverso de la cabina.

El contrapeso es más pesado que la cabina con sus ocupantes. Si algo fallara, lo que caería entonces sería el contrapeso. Y arrastraría a la cabina hacia arriba. “Pero algo así es muy raro que ocurra”, dice Fust.

Los ascensores cuentan con frenos de emergencia

Hay personas que sienten cierto temor a viajar en ascensor. Creen que puede llegar a caer sin control. “Los ascensores son extremadamente seguros”, dice Stefan Fust. No sólo porque se encuentran sostenidos por varios cables de acero supe fuertes, sino también porque cuentan con un mecanismo especial de seguridad para frenarlos en caso de que los cables se cortaran.

Esto lo inventó hace ya más de 150 años en Estados Unidos Elisha Graves Otis, el fundador de una de las fábricas de ascensores más importantes del mundo. Su invento resultó tan bueno que prácticamente no se cambió hasta hoy día.

Funciona así: cada ascensor está conectado a un cable de limitación de velocidad. Este cable está conectado a su vez a una rueda, que se mueve según pase el cable por ella. La rueda mide así la velocidad de desplazamiento del ascensor. Si excede el límite de velocidad estimado para el ascensor, se activa un mecanismo de frenado automático.

En caso de emergencia: mantener la calma

A veces ocurre que un ascensor se queda trabado entre dos pisos. Por ejemplo cuando se produce un corte de electricidad. “Pero esto no es motivo para entrar en pánico”, asegura Fust, el técnico en ascensores. Cada ascensor tiene un botón de alarma para emergencias. En general está marcado en rojo o amarillo y está identificado con un dibujo de una campana o un teléfono o bien con la letra A de alarma.

Si se pulsa ese botón, suena un fuerte timbre de alarma fuera del ascensor. En los ascensores más modernos se entabla incluso una comunicación con una central de emergencias, con la que se puede hablar por un pequeño parlante. Las personas que atienden la emergencia pueden ver en dónde quedó varado el ascensor y enviar auxilio.

“Nunca se debe intentar abrir las puertas y salir del ascensor en esos casos”, advierte Fust. Esto sería muy peligroso. Todo lo que hay que hacer es apretar el botón de alarma, sentarse cómodamente en el suelo de la cabina y esperar a que llegue ayuda. En general no se demora mucho. Tampoco hay que temer que se termine el aire en la cabina, ya que ésta no es hermética.

¿Sabías que…?

¿Sabías que los técnicos que revisan los ascensores deben utilizar una vestimenta especial? Tienen que llevar cascos para prevenir el riesgo de golpearse la cabeza cuando andan sobre el techo del ascensor.

En cambio no pueden llevar bajo ninguna circunstancia una corbata, bufandas o ropa que tenga flecos. Porque cualquier pedazo de tela suelto se puede enganchar cuando viajan por el hueco del ascensor encima de la cabina. Para evitar accidentes, suelen llevar chaquetas ajustadas al cuerpo.

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