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Asesores financieros, ¿de qué lado están?

Si recurres a un asesor además de conocer su experiencia debes saber: ¿de dónde provienen sus ingresos? Este dato es clave para evitar conflictos de intereses.

24-09-2013, 2:04:18 PM
Asesores financieros, ¿de qué lado están?
*Matiana Flores, editora de Inversionista

Como todos sabemos la crisis financiera de 2007-2008 puso bajo la lupa las actividades de todos los
agentes que participan en el sistema financiero de cada país: bancos,
aseguradoras, calificadoras de valores, casas de Bolsa, etcétera. El
sector de la asesoría no fue la excepción.

La crisis dejó al descubierto que los
altos niveles de riesgo que asumieron los administradores de inversión –y que
finalmente convergieron en crisis– fueron “trasladados” a los pequeños y
medianos inversionistas gracias a la “recomendación” de sus asesores.

Esto
explica el por qué, específicamente, la industria de asesoramiento financiero está
en el ojo del huracán. Casi en todas las economías se están dando cambios
respecto a los lineamientos que deben seguir las instituciones financieras y
sus equipos de asesores y los asesores independientes.

México
no ha sido la excepción. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), desde
finales del 2012 planteó reglas tales como la revelación de información y la
obligación de elaborar un perfil de inversión para cada cliente, algo que en
teoría deberían hacer los asesores sin necesidad de que exista una ley que los
obligue a hacerlo puesto que esa es su razón de existir, y en función de ello, tienen
que hacer las recomendaciones de inversión pertinentes. Este punto, por
supuesto, también lo cubre la Reforma Financiera.

Conflicto de intereses

De
acuerdo con el Instituto de estudios bursátiles de España, “el papel de los
asesores deber ser el de ayudar al cliente a tomar decisiones de inversión en
todo su conjunto (patrimonial, fiscal, financiero). No ayudar a una entidad a
vender su producto. El auténtico asesor prima al cliente por encima del
producto
”.

Esto,
en realidad, no sucede ni en los países emergentes ni en los desarrollados. La
asesoría se da en un contexto de conflicto de interés por parte del asesor
–sobre con quién debe quedar bien: con sus clientes o con las instituciones
financieros y los emisores de productos que le paga comisión, uno por llevarles
clientes, y otros por incluir sus instrumentos en los portafolios de sus
clientes–. Una de las razones que propicia este conflicto de interés, sino es
que la principal, es la manera en que los asesores perciben sus ingresos, ya
sea que pertenezcan a una institución financiera o que actúen de manera
independiente.

Su
fuente de los ingresos puede ser de cualquiera de las siguientes maneras:

  • Depende
    únicamente del pago de asesoría de sus clientes.
  • Procede
    de sus clientes pero también recibe “comisiones” de instituciones financieras
    por llevarles clientes y operar continuamente e incluso por emisores de
    instrumentos de inversión al lograr que éstos sean incluidos en las carteras de
    sus clientes. Respondan o no al perfil y objetivos financieros de sus clientes.

Transparencia, la solución al conflicto

La
transparencia (decir a los clientes la fuente de sus ingresos) y la
profesionalidad de la asesoría (deben contar con la experiencia, conocimientos
y actualización de los mismos) es materia de regulación en todos los mercados
financieros del mundo. Ya mencionamos lo que la CNBV ha venido haciendo en
nuestro país.

A
nivel internacional, países como Inglaterra han prohibido a los asesores
recibir remuneración de terceros; en Estados Unidos se manejan los dos esquemas
y en Europa también, aunque en esta última región –y quizá por ser una de las
más golpeadas por la crisis financiera– se están empezando a adoptar medidas
más severas en torno a la asesoría financiera.

Por
ejemplo, recientemente Suiza determinó tomar medidas respecto a los incentivos
ilegales
y escondidos que reciben las bancas privadas y brokers (lo que conocemos como casas de Bolsa) de parte de los
emisores de instrumentos financieros y estructuradores de productos de
inversión.

Esto,
dicen, permitiría que los clientes de dichas instituciones puedan demandar la
devolución de esas comisiones “ilegales” con una retroactividad de hasta 10
años, por lo tanto, incluye los graves estragos que la crisis financiera dejó
en los portafolios de inversión de sus clientes.

La
próxima vez que hables con tu asesor –o que acudas a uno de ellos por primera
vez– pídele que te diga de dónde vienen sus ingresos, que exhiba su experiencia
y conocimientos (hay certificaciones que lo avalan) y checa la calidad y
profesionalización de su servicio: su asesoría financiera y los productos que
te ofrezca deben ser un traje a tu medida.

Por
cierto: en la edición de septiembre de Inversionista preparamos un informe
especial sobre las preguntas que debes hacer a tu asesor financiero.
¡Consúltalo!

*La autora es editora de información macroeconómica de Inversionista.

Para saber más:

Encuentra a tu mejor aliado al momento de invertir

Reforma Financiera, un freno a los abusos de la banca

Buró de Crédito: la cruda realidad de los deudores

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