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Cambios a Informe de Gobierno, ¿adiós a la tradición?

Se creía que con el regreso del PRI el llamado ‘Día del Presidente’ regresaría a la normalidad, pero los cambios de horario y sede comprueban que no fue así.

30-08-2013, 9:38:06 AM
Cambios a Informe de Gobierno, ¿adiós a la tradición?
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De nueva cuenta y en una “tradición” que comenzó en los gobiernos de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, el Informe de Gobierno del Presidente de la República no volverá a ser el mismo, ya que el mandatario Enrique Peña Nieto anunció que su mensaje respecto a esta rendición de cuentas se realizará en Los Pinos y no en el Congreso de la Unión, como plantearon desde comienzos de la democracia, sus antecesores priístas.

Así, será la Residencia Oficial, y no el Campo Marte como se contempló en primera instancia, la sede en la que el presidente ofrecerá su mensaje con motivo de su Primer Informe de Gobierno, a las diez de la mañana del próximo lunes 2 de septiembre –no el 1º como marca la Constitución–.

Mediante un comunicado, la Presidencia de la República informó que el mandatario federal “dirigirá un mensaje (que se transmitirá simultáneamente en radio y televisión) con motivo de su primer Informe de Gobierno, el cual tendrá lugar en la Residencia Oficial de Los Pinos, el próximo 2 de septiembre a las 10:00 horas”.

De acuerdo con Eduardo Sánchez, vocero de Seguridad del gobierno federal, el cambio de sede se decidió para no afectar más a la ciudadanía, que ya ha sido víctima de las movilizaciones contra la Reforma Educativa realizadas por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en las semanas recientes.

De esta manera, Peña Nieto será el único orador de un acto que se celebrará en el salón Adolfo López Mateos y que tendrá un aforo máximo para 1,200 personas; en lugar de las 5,000 personas que podrían presenciarlo en el Campo Marte, sitio que en los últimos días estaba previsto para ser la sede del acto el domingo 1 de septiembre.

No obstante, será el domingo cuando el titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, entregue a nombre del presidente el documento del Primer Informe de Gobierno al Congreso de la Unión, que ese mismo día iniciará su periodo ordinario de sesiones.

Festejos interrumpidos

Dentro de la historia del Presidencialismo en México, hay una anécdota utilizada por los historiadores y analistas para entender la importancia del llamado “Día del Presidente”: se dice que cuando el mandatario en turno preguntaba la hora, la respuesta obligada de sus subordinados era “La que usted diga, señor presidente”.

El Informe de Gobierno en México tiene sus inicios en los primeros años de vida independiente, ya que a partir de la Constitución de 1824 se estableció por orden jurídica que los funcionarios de cada secretaría deberían dar cuenta de su administración, quedando excluido solamente el Presidente de la República.

Para 1857, en la Carta Magna, se estableció que en la apertura de las actividades del Congreso, el mandatario asistiera al recinto y pronunciara un discurso sobre el estado que guardaba la nación; decisión que pasó a la Constitución de 1917, en su artículo 69, con la característica de que el reporte tendría que ser por escrito.

Pero fue en la época del PRI, de 1929-2000, que se instauró por orden y tradición el “Día del Presidente”, en el que la máxima figura política del país era cobijado con mítines multitudinarios, banderitas de colores, y un concierto de aplausos ofrecido por los legisladores –sin derecho a réplica–; mientras que el mandatario en turno saludaba con ambas manos y lanzaba miradas de agradecimiento a diestra y siniestra.

Sin embargo todo cambio con la llegada de un nuevo gobierno. Si bien los primeros informes del panista Fox se realizaron sin inconvenientes, fue a partir de su sexto y último reporte, en 2006, que los discursos desde la tribuna de San Lázaro se despidieron.

Ante el desconcierto dentro del recinto –generado por la polémica del resultado electoral que decidió a su predecesor–, el guanajuatense decidió entregar su resumen al presidente de la Mesa Directiva y después dar un mensaje en cadena nacional.

“Secretarios, senadores y diputados: en cumplimiento a lo señalado por el artículo 69 de la Constitución, he asistido a este Congreso de la Unión y hago entrega del Informe correspondiente al último año de mi gestión. Ante la actitud de un grupo de legisladores que hace imposible la lectura del mensaje que he preparado para esta ocasión, me retiro de este recinto”, fueron las poco más de 60 palabras que emitió Fox para que se registrara el informe más corto en la historia de estos eventos oficiales.

Pero sería el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa el que enterraría definitivamente la fiesta del mandatario. El panista comenzó su administración con serias dificultades y la ceremonia de transferencia de poderes y la protesta constitucional se tuvo que realizar casi furtivamente –su llegada al recinto se realizó por una puerta trasera, no por las principales como mandaba la tradición–, ante la presión de los partidos de izquierda que reclamaban un presunto fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador.

Tras ese primer incidente, en 2007, al presentar su primer informe, Calderón Hinojosa apenas estuvo unos minutos en tribuna y ante la inviable posibilidad de ofrecer un mensaje se retiró después de entregar las cuentas de su gobierno por escrito.

En aquella ocasión, la presidenta de la Mesa Directiva, la perredista Ruth Zavaleta, se negó a aceptar el legajo porque su partido no reconocía al michoacano.

Fue a partir de su segundo informe que Calderón, ya con la reforma al artículo 69 que eximía al mandatario de asistir al Congreso, dio por concluido el “Día del Presidente”.

Así, el hoy ex presidente pasaría a la historia de los Informes como el único mandatario que no pudo emitir ningún mensaje a la nación desde la máxima tribuna de la nación, pues a partir de que el panista no tuvo tribuna libre, desde 2008, diseñó su propio espacio en Palacio Nacional para rendir cuentas y no perder presencia.

Se esperaba que con el regreso del PRI al poder, esta ceremonia recuperaría su vigor de antaño y se enaltecería la figura presidencial como si de un caudillo se tratara, pero ya se confirmó que esto no será así, al menos no este año.

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