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De cómo los smartphones cambiaron nuestra comunicación

Las cifras que numeran las consecuencias de la adicción a los gadgets es alarmante. ¿Estarías dispuesto a apagar tu celular para retomar el contacto humano?

29-08-2013, 2:39:34 PM
De cómo los smartphones cambiaron nuestra comunicación
Julio Vélez / Twitter: @JulioVelez

Hace algunos meses charlábamos con el director JJ Abrams sobre “En la oscuridad Star Trek” y al preguntarle por qué no tenía cuenta de Twitter, sorpresivamente nos respondió lo siguiente: “¿Sabes? Tengo tanto trabajo, de por sí, que muchas veces me meto en problemas con mi familia por estar demasiado ocupado… ¡imagínate si tuviera Twitter o cuentas en redes sociales! Como medida de salud, hace tiempo decidí apagar mi teléfono al estar con los míos. Créeme: perder ese contacto personal con las personas que quieres le quita eventualmente el sentido a todo”.

¿Tiene razón el cineasta? Creo que sí. Y también lo creen los cientos de padres norteamericanos, que han pedido al Gobierno de los Estados Unidos un programa para “adictos al smartphone”, pues se ha comprobado que el efecto de abstinencia es similar al de un adicto al alcohol, el tabaco o las drogas.

Investigadores de la Universidad de Maryland descubrieron que la mayor parte de su población estudiantil manifestaba síntomas de ansiedad y preocupación, cuando se les retiró su BlackBerry por tan solo unas horas.

¿Cuál es el problema?

Según una interesante infografía del sitio inglés Ligo, aunque el eterno pretexto del uso de un smartphone es que “sí estamos comunicándonos con alguien, incluso un ser querido”, la comunicación no solo ha dejado de ser personal (cara a cara) sino incluso “muda”, pues en tan solo 5 años, el tiempo promedio de llamadas se ha reducido un 50%, mientras que los mensajes de texto crecieron 13 veces, de 14 mil millones en 2000 a 188 mil millones en 2010, tan solo en los Estados Unidos.

El problema va más allá, incluso para el cónyuge, hijo o amigo “adicto” que promete dejar sobre la mesa el teléfono mientras conversa, pues su constante distracción ocasiona que la conversación física se aleje mucho del llamado “tiempo de calidad” con nuestro interlocutor presente.

El cómico británico Marcus Brigstock comentó a la BBC: “Cuando estoy en el escenario lo digo y le digo a la persona que pare de usarlo, y si no lo hacen al instante, entonces voy por ellos. Cuando hice del rey Arturo en Spamalot hubo una noche en Oxford en la que desenvainé a Excalibur. No estoy orgulloso, pero lo hice. Alcé mi espada y amenacé con cortar un brazo”.

El uso de redes sociales, SMS y aplicaciones de conversación por texto o video han sustituido la tradicional llamada para hacer una cita, “perdiendo el valor de interrrelacionarse y hasta el efecto químico que produce un enamoramiento normal”, nos contó el psicólogo Jorge López, al preguntarle sobre esta tendencia moderna.

Así mismo, el impacto de “romper con alguien” por Twitter o Facebook se ha convertido en una causa ascendente de fuertes depresiones y hasta suicidios, particularmente entre los usuarios más jóvenes.

Nunca será agradable terminar una relación, y mucho menos en persona. Pero el impacto de “ni siquiera estar ahí, puede ser completamente devastador”, complementó López.

¿El principio del fin, o solamente una nueva forma de relacionarse?

Tal como complementa la infografía mencionada, sería difícil meternos en una cueva o convertirnos en menonitas simplemente para escapar de los efectos negativos del uso extremo de smartphones.

Gente como Abrams y millones más han demostrado que todo consiste en usar moderadamente éste y todo otro gadget o pasatiempo (como los videojuegos) que tienda a robarnos demasiado tiempo.

Quizá la solución más sana, sea ver esta adicción como las que referenciamos antes, y como en dichos casos, saber cuándo decir “no”, y apagar nuestro teléfono.

Tenlo por seguro: el mundo no se va a acabar por no continuar una amena conversación por Twitter, pero serás más feliz si levantas la vista y no te pierdes el hermoso atardecer que tu novi@ te está mostrando, y que está justo delante de ti.

¿Crees que las redes sociales ya son una adicción? ¿Estarías dispuesto a dejar tu smartphone para convivir?

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