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Evocan a Elvis Presley a 36 años de su muerte

En México, el sábado 17 de agosto se presentará el show “Elvis symphonic experience”, con Héctor Ortiz, catalogado el mejor imitador en América Latina.

16-08-2013, 11:00:56 AM
Evocan a Elvis Presley a 36 años de su muerte
Notimex

El cantante Elvis Presley, considerado un icono del rock and roll y
cuyo legado musical lo mantiene vigente en la memoria de sus seguidores,
será homenajeado por miles de personas en Graceland, a 36 años de su
muerte.

Cada año, fans de diversas partes del mundo se dan
cita en la mansión de Memphis, Tennessee (Estados Unidos), donde “El
Rey”
vivió desde su juventud, hasta su muerte, como parte de la semana
dedicada al artista, la cual se realiza desde hace 30 años organizada
por la empresa Elvis Presley Enterprises, su ex esposa Priscilla Presley
y su hija Lisa Marie, junto a sus clubes de seguidores y el
ayuntamiento de la localidad.

En México, el sábado 17 de
agosto se presentará el “show” “Elvis symphonic experience”, con Héctor
Ortiz, catalogado el mejor imitador en América Latina de “El Rey del
Rock and Roll”.

Su historia

Elvis Aaron Presley nació el 8 de enero de
1935, en el poblado de Tupelo, Mississippi. Fue hijo gemelo
sobreviviente de Vernon y Gladys Smith Presley, quienes trabajaban en
una compañía de pinturas y en un hospital como enfermera,
respectivamente.

Vivió apegado a su madre, particularmente
tras el cambio de residencia familiar a la ciudad de Memphis,
Tennessee, donde a partir de sus 13 años empezó a desarrollar un interés
por el blues.

Tras egresar de la secundaria, Elvis se
empleó como chofer de tractor en una compañía de electricidad, hasta que
cierto sábado de julio de 1953 decidió acudir a la modesta compañía de
discos Sun Records, para realizar una grabación privada de la canción
“My happiness”, que le regalaría a su madre el día de su cumpleaños.

Un
año después regresó al estudio con el propósito de grabar un segundo
disco privado, que incluiría las canciones “Amor de ocasión” y “Nunca
permaneceré en tu camino”. Fueron precisamente estas interpretaciones
las que le abrieron el camino hacia la fama y éxito, al llamar la
atención del promotor Sam Phillips.

El año de 1956 fue
decisivo en su carrera, ya que grabó por primera vez en los estudios
neoyorquinos de la RCA su versión de la canción de Carl Perkins, “Blue
suede shoes”, así como siete selecciones más para su primer LP con la
prestigiada compañía estadunidense.

En ese mismo año, su
éxito “El hotel de los corazones rotos” lo convirtió en millonario
vendedor de discos. De ahí llegó al éxito en las taquillas de los cines
con su primer largometraje, originalmente titulado “The Reno brothers”,
pero renombrada “Love me tender”, en honor a una de sus canciones más
sentidas.

Un año antes, a raíz de trabajar con el coronel
Parker y los célebres Scotty Moore, Bill Black y DJ Fontana, la
mercadotecnia hizo acto de presencia.

En sus conciertos
empezaron a venderse todo tipo de “souvenirs”: corbatas, balones,
sombreros, gorras, camisetas, calcetines y cualquier cosa que a finales
de siglo formaron parte indispensable de la gira de cualquier grupo de
rock que se preciara de su fama.

El 24 de marzo de 1958
ingresó al Ejército de Estados Unidos, enterrando con ello la que sería
su época más interesante como cantante e innovador. Asignado recluta al
fuerte Chaffee de Arkansas, el ídolo de las jovencitas de los años 50
permitió que le cortaran el copete.

Aquella imagen de
seguridad que proponía proyectar al mundo empezó a derrumbarse el 14 de
agosto de 1958, cuando a los 42 años, su madre murió.

Elvis
regresó a su país transformado, con la chica a la que amaba, Priscila,
con una madrastra y su hábito por las pastillas para dormir. Pero nada
de esto, ni siquiera su falta de conciertos, afectó el cariño de sus
admiradoras.

Con el nacimiento de su hija Lisa Marie, la
popularidad de Elvis recibió un nuevo ascenso. A partir de ese momento,
la letra de las canciones que interpretaba se convirtieron en poemas
llenos de amor, vivencias, sustancia y realidad.

En esta
etapa sus mayores éxitos fueron canciones del tipo de “Suspicious
minds”, “In the ghetto” y “Burning love”. Priscilla, por su parte, se
consolaba de los rumores de las citas furtivas de Elvis con sus
admiradoras, entendiéndose con el profesor de karate de su marido.

Elvis
pasó de la depresión a la esquizofrenia, de la melancolía a la
hiperactividad, de la amabilidad a la ira y a la histeria, de sus 70
kilos de peso a los más de 115 que lo aislaron en las paredes de
Graceland.

Las pocas presentaciones personales que realizó
en aquella época fueron de mal en peor. En escena, daba la impresión de
que no le importaba nada, ni la música, ni su imagen, ni sus largos
monólogos que cada día se volvían más incomprensibles.

Pocos
días antes de su muerte, Elvis ya no coordinaba sus ideas; perdía la
memoria y caía en incoherencias. Luego de ser trasladado de manera
urgente al hospital Baptist Memorial, en Memphis, fue declarado muerto
el 16 de agosto de 1977.

En Inglaterra hubo quienes de
manera espontánea vistieron de luto. En París, el diario “Le Monde” le
rindió homenaje póstumo y en Japón los locutores lloraron abiertamente
ante el micrófono.

Los admiradores llegaron a Graceland para formar parte del cortejo fúnebre que acompañaría a Elvis a su última morada.

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