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Reforma Energética, bomba de mecha corta para empresarios

La apertura hacia la industria petrolera planteada por el Ejecutivo federal es insuficiente para los actores empresariales, que esperaban una mayor ventana de oportunidad.

13-08-2013, 9:52:23 AM
Reforma Energética, bomba de mecha corta para empresarios
Altonivel

Una vez presentada la Reforma Energética el consenso es claro: es una bomba por las emociones y sentimientos que despierta el petróleo en el patriotismo mexicano, pero su impacto es corto para el sector empresarial, ya que no ofrece las oportunidades que la Iniciativa Privada esperaba para participar en un mercado cerrado con la llave de la historia.

Ayer el presidente Enrique Peña Nieto dio el primer paso hacia una transformación del sector energético en el país al presentar su propuesta de reforma en esta materia, que a grandes rasgos pretende hacer modificaciones al artículo 27 de la Constitución para abrir la puerta a la IP, y con ello elevar la competitividad de la paraestatal.

Sin embargo, esta apertura es insuficiente para los actores empresariales, según destacan diversos análisis, debido a que ante el temor de tocar fibras sensibles de los mexicanos impidió al Ejecutivo federal hacer propuestas de mayor profundidad que tuvieran como moneda de cambio la propiedad y derechos del llamado oro negro.

En este sentido, The Wall Street Journal (WSJ) señala que en Estados Unidos no llamó la atención la Reforma Energética de Peña Nieto. ¿La razón? Porque no cede la propiedad del petróleo a las empresas que participen en esta industria, es decir, no transfiere la participación del petróleo, pero en cambio promete pagar en efectivo el equivalente.

Pero eso es insuficiente, consideran. El diario neoyorquino mencionó que la propuesta “se queda muy corta” para las expectativas de las corporaciones petroleras más importantes del mundo, tales como Chevron y Exxon Mobile.

“La iniciativa aún está lejos de lo que la mayoría de los productores del sector petrolero ofrecen. Por ejemplo, no otorga a las firmas privadas propiedad directa en campos petroleros. Tampoco paga a firmas privadas una participación del petróleo, sino que el efectivo equivalente por el petróleo que encuentran y producen”, expuso el diario en su sitio web.

El rotativo comparó el trato ofrecido a la IP con el de Iraq, pero destacó que es mucho menos atractivo que el de países como Colombia, Noruega y Brasil; y aprovechó para señalar que “México tiene las leyes de energía más restrictivas del mundo después de Corea del Norte y Kuwait”, e incluso que Cuba, que tiene leyes más radicales en esta materia.

Así, la crítica del WSJ cambió considerablemente respecto a lo que dijo hace una semana: la reforma presentaría a México como una dinámica oportunidad económica en un momento en que el crecimiento global es lento y otros grandes mercados emergentes, como Brasil, han perdido parte de su atractivo, además de que los economistas confían en que “impulsaría la competitividad de la economía mexicana y probablemente revertiría la caída en su producción petrolera, reposicionando al país en las grandes ligas de las potencias exportadoras de crudo”.

Por su parte, Reuters subrayó que el gobierno mexicano propuso una reforma que busca seducir a los capitales privados con contratos de utilidad compartida en los sectores petrolero y de gas –para impulsar la estancada producción–, pero sin ceder la propiedad estatal de los hidrocarburos.

Así, agregó, habrá que esperar a ver si esta propuesta interesa a petroleras como British Petroleum y Exxon Mobile, empresas que han manifestado su interés de participar en el mercado mexicano si las leyes en la materia lo permiten y ofrece interesantes oportunidades de negocio.

La agencia noticiosa apuntó que los contratos de utilidad compartida entre la petrolera estatal y particulares para la exploración y explotación de crudo y gas buscan atraer la inversión privada al sector y apuntalar la estancada producción de hidrocarburos, pero será necesario darle tiempo para observar qué tan ambiciosa y lucrativa será dicha reforma.

Además, señaló que desde un punto meramente económico tendría más sentido vender acciones de Pemex –como lo plantea la iniciativa del PAN–, pero, desde el punto de vista político, el curso moderado de Peña Nieto al presentar una propuesta de bajo calibre tiene más posibilidades de éxito.

En esto coincidió la agencia especializada en asuntos económicos Bloomberg, que señala que la propuesta energética de la Federación es menos agresiva que la de Acción Nacional, pero con más posibilidades de ser aprobada.

Además, expuso que Exxon, Chevron, Royal Dutch Shell Plc y Repsol SA se encuentran entre los principales productores que han expresado interés en los campos petroleros mexicanos, así como Pacific Rubiales Energy Corp., el más valioso productor de crudo no estatal de América Latina, podría considerar invertir en México si la propuesta del PRI tiene éxito.

Por último, el diario The New York Times presentó un análisis menos crítico de la propuesta y optó por dar la bienvenida a las decisiones de los mexicanos en esta materia, y destacó que es una de las modificaciones más radicales de las últimas dos décadas al intentar abrir una industria que históricamente ha estado cerrada.

No a las concesiones

Entre contratos de utilidad compartida y el otorgamiento de concesiones, es obvio que la Iniciativa Privada se frotaba las manos por lo segundo, ya que así sería redituable el esfuerzo e inversión que representaría participar en la exploración y producción del petróleo.

Para su desventura, la reforma presentada ayer no contempla esta posibilidad, y a cambio de su aportación de recursos y conocimientos, el gobierno les ofrece el pago en efectivo del equivalente –pero sin ceder una pizca de la propiedad del petróleo–.

Así, al optar por no otorgar concesiones pero sí permitir al capital privado explotar petróleo mexicano, el gobierno de Peña Nieto pretende mostrar un término medio entre rivalidades políticas.

Es decir, que no sea tan agresiva como la del PAN –que sí plantea las concesiones petroleras–, pero tampoco tan conservadora como la que presentaría en los siguientes días el PRD –que se opone tanto a cambios constitucionales como a nuevos contratos que comparten producción y riesgo–.

Pese a que las concesiones –modelo que imperó en la industria en México desde 1917 hasta 1940, cuando entró en vigor la nacionalización impulsada por Lázaro Cárdenas– y los contratos de producción compartida –en el que se paga al particular con petróleo– estuvieron a debate antes de presentar la propuesta, el gobierno optó por el esquema de utilidad compartida.

Con ese tipo de contrato, el particular no arriesga,  hace lo que le dice Pemex y se la paga en efectivo una vez que el crudo es vendido, sin que esto ponga en riesgo los recursos del particular ni coloque en tela de juicio la propiedad del petróleo, que no deja de ser del Estado.

De acuerdo con los economistas, en un escenario optimista, la reforma energética podría sumar entre 1 y 2 puntos porcentuales al crecimiento potencial, un impulso que resultaría vital para una economía que se espera crecerá sólo entre 2 y 3% este año mientras la demanda global por las exportaciones mexicanas se mantiene débil.

Para saber más:

Pemex no necesita inversión de IP, no está en quiebra: AMLO

Pemex no se vende: EPN al presentar la Reforma Energética

Opinión: ¿Qué implica la Reforma Energética de EPN?

Infografía: 10 beneficios de la Reforma Energética

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