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Elecciones en Japón: ¿el fin de las “Abenomics”?

El primer ministro Abe ha ganado una batalla con la mayoría en la Cámara alta, pero sigue perdiendo la guerra al no lograr un crecimiento económico.

23-07-2013, 12:47:38 PM
Elecciones en Japón: ¿el fin de las “Abenomics”?
*Steen Jakobsen, Economista Jefe de Saxo Bank

Las encuestas sobre las elecciones del pasado domingo en Japón
otorgan al Partido Liberal
Democrático
liderado por el primer ministro Shinzo
Abe
y a su aliado de coalición el Nuevo Komeito 71 escaños de los 121 totales en la Cámara
alta, un resultado con el que suman 130 escaños sobre los 242 posibles.

En el sistema
bicameral
de Japón, la cámara alta tiene un poder menor pero cuenta con la
capacidad de bloquear la legislación
propuesta por el Gobierno, por lo que estamos ante una gran victoria para Abe,
que se convierte en el Primer Ministro
que cuenta con mayoría parlamentaria en seis años.

La escasa participación electoral de apenas el 51% apunta a
que el resultado era ampliamente esperado, pero también sugiere muy poco
entusiasmo por la plataforma de Abe. Este resultado no es motivo para que el
Primer Ministro Abe trate de hacer ver un respaldo de sus reformas económicas.
Pero hasta ahora no han sido precisamente las “reformas” las que han prevalecido en las “Abenomics”. De hecho, hasta la fecha, las “Abenomics” solo han
sido la última variedad de la política de alargar y disimular, es decir, más de
lo mismo:

• Gastar el dinero que no se tiene: expansión fiscal
• Imprimir dinero para el que no se tiene garantía: relajación monetaria.
• Aparentar que se tiene la intención de implantar grandes reformas y vías
estructurales para estimular el crecimiento económico.

Los datos más crudos y fríos muestran que Japón tiene un
largo camino por recorrer antes de que la rueda de reformas reales empiece a
girar. Ni siquiera el Fondo Monetario
Internacional
se ha tragado toda la historia. El FMI advierte de que a
pesar de las buenas intenciones en Japón, la clave reside en la ejecución real del plan.

Cambios que debe lograr Abe

Si regresamos al año 2010, en ausencia de las “Abenomics”, el crecimiento era del 4.7% en la última expansión fiscal. Y
ahora se observa la mayor “apuesta” en materia de relajación cuantitativa de la
historia de cualquier país mientras que los índices de crecimiento proyectados
se sitúan en un 1.6% para 2013 y en un 1.4% para el próximo año. Así pues, tras
una nueva y gran estrategia de expansión monetaria y una pobre variedad de
reformas, ¿sigue previéndose un menor, en lugar de un mayor, crecimiento?

Si el plan consistía en asestar un golpe al
crecimiento a corto plazo con vistas a ejecutar firmes reformas estructurales,
todo ello podría tener sentido, aunque hay que observar que la deuda estatal se
ha disparado desde el 216% del PIB en 2010 hasta la previsión del 245% del PIB
hacia finales de este año. Nadie consideraría estos datos como un éxito.

El “mandato” que se ha concedido a Abe servirá para
trabajar en toda una serie de cambios prácticos, algunos de ellos muy
controvertidos:

•  Reiniciar las centrales de energía nuclear, a lo que muchos japoneses se oponen.

•  Lograr la aprobación de la Alianza Transpacífica, un acuerdo de libre comercio.

•  Reducir el impuesto de sociedades desde el 36%.

•  Incrementar el IVA, o el impuesto sobre ventas, que pasará del 5 al 10% desde
abril de 2014 hasta octubre de ese año.

Todo ello se sitúa en línea con las recomendaciones
del FMI. Sin embargo, como recalca el principal organismo monetario, con ello
solo se financia en torno a un 50% de la consolidación fiscal requerida. Doblar
el IVA solo servirá para sufragar la mitad de lo que se necesita.

Tal como se observa en el gráfico del FMI, el proceso de
ajuste fiscal es en esencia demasiado grande para estar en manos de una
sociedad como la japonesa, con una población con un rápido envejecimiento, una
escasa población activa femenina y un gasto estatal desmedido.

Envejecimiento y ahorro

Japón no es pobre, pero, sin reformas reales, y no me
refiero a las reformas retóricas de políticos como Abe, va a agotar sus
ahorros. El peligro sigue estando en que Abe sacará lo mejor de sí mismo desde
una perspectiva política fingiendo que hace algo, aunque realmente no hará
nada. ¿Por qué? Una población que envejece y que está habituada a unas tasas de
ahorro elevadas y que tiene intención de vivir de sus ahorros sencillamente
considera que la deflación es una opción correcta mientras detesta todo signo
de debilitamiento del poder de adquisición de sus ahorros. ¿Un objetivo de
inflación del 2 por ciento? No gracias. Dicho de otro modo, la realidad y la
percepción política son conceptos opuestos.

La “Abenomics” va a fracasar y no por lo que he dicho, sino
porque no puede conllevar un crecimiento sin una mejora de las condiciones de
las dinámicas pequeñas y medianas empresas. Estamos ante el motor real de la
economía, función que no desempeñan las grandes compañías ni los grandes
bancos. Un crecimiento sin innovación y un crecimiento sin la formación de
capital por parte de un sector privado saneado no es crecimiento. Es una mera
ilusión monetaria como la que los estadounidenses también intentaron aplicar en
estos últimos años.

Abe quiere renunciar al pacifismo

Siguiendo con los estadounidenses, también son ellos quienes
forzaron una nueva constitución en Japón, basada en la constitución de EU, a
raíz de su victoria en la Segunda Guerra Mundial. Son pocos quienes conocen la
historia y predomina la opinión de que la pasión real de Abe nada tiene que ver
con la “Abenomics” sino con reformar la constitución japonesa con vistas a que
sea más coherente con los valores culturales tradicionales japoneses, entre
otras cuestiones.

Abe está tratando de modificar el artículo 96 de la
Constitución japonesa, que es una cortina de humo de su objetivo real, que es
cambiar el artículo nueve. Todo ello cobra sentido si se tiene en cuenta que el
artículo 96 recoge que se necesita una mayoría de dos tercios para modificar la
constitución, mientras que dicho artículo (9) trata específicamente del
pacifismo y de la renuncia al uso de la fuerza en Japón como medio de solución
a las controversias internacionales a las que se enfrente el estado.

Si se enmienda el artículo 96 y se establece el voto de la
mayoría, Abe se hará con la autoridad necesaria para emprender grandes cambios
en la constitución de Japón. Este siempre ha sido su gran objetivo. Abe
considera que su función es devolver el orgullo nacional a Japón y salir de la
sombra estadounidense. No conviene olvidar que en su día ya fue Primer Ministro
y que sabe lo difíciles que son los cambios en Japón.

El interés real de Abe reside en contribuir a que Japón
reclame su identidad nacional y recupere su lugar en la geopolítica, como una
nación independiente con una sólida capacidad militar a la hora de defender sus
intereses estratégicos.

El primer ministro Abe ha ganado una batalla pero sigue
perdiendo la guerra al no lograr impulsar el crecimiento ni reformar la
economía japonesa. Sin embargo, podría tratarse de una maniobra minuciosa en
pos de afianzar su agenda política real. Los peores parados serán las reformas
reales, el crecimiento de Japón y los japoneses.

Es posible que las elecciones del pasado domingo supongan la fase
final de las “Abenomics”. No se descarta que el cruce dólar-yen suba hasta 120
ni tampoco que se observen nuevas escaladas en el Nikkei.

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Para saber más:

Gobierno de Japón mejora visión económica, deflación cede

Japón mantiene política monetaria sin cambios

BOJ inyecta inédito estímulo de 1,4 billones de dólares

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