HistoriasMicrositio

¿Rechazamos lo chino porque vemos en ello los defectos mexicanos?

Lo imperdonable de los chinos es el contrabando y la piratería, cosas que conocemos muy bien en México. Así que el rechazo a un TLC también es emocional.

03-07-2013, 9:18:26 AM
¿Rechazamos lo chino porque vemos en ello los defectos mexicanos?
Jorge Monjaras / Editor de la revista Valor Corporativo

Entre las respuestas más emotivas que he tenido a esta columna fue en la ocasión que me referí a un posible tratado de libre comercio con China… las reacciones fueron en contra, por supuesto. Aún entre los expertos, el recelo ante el comercio con los chinos es amplio y, por supuesto, con argumentos y números.

En resumen, parece que el consenso en México es que no podemos sentarnos a negociar con este país si no se tratan a fondo las cuestiones de competencia desleal y francamente de piratería y contrabando.

Lo que más nos molesta de los chinos es que su carta de presentación en el mercado mexicano (en tiempos modernos) arrancó en Tepito, en la Lagunilla, en los mercados ambulantes, en los contenedores pasados mediante corrupción. Negociando con calculadora en mano (para regatear con los puesteros), los comercializadores de este país se abrieron paso vendiendo a precios imposibles y ofreciendo imitaciones de todo tipo de marcas y a muy diferentes niveles de calidad.

El lazo que se estableció fue muy duradero. Aún hoy en día es frecuente ver en la región de Cantón a mexicanos haciendo negocio, visitando edificios comerciales en donde el piso marca el nivel de sofisticación de la piratería en cuestión. Los niveles más abajo tienen imitaciones groseras de bolsas o accesorios (BKNY en lugar de DKNY, por ejemplo), pero de unos cuantos dólares el ciento. Los niveles superiores tienen productos exactamente iguales al original, a menudo sobrantes de las mismas plantas que los confeccionan oficialmente para la marca internacional.

El mexicano que viene a hacer negocios aquí no habla más que español, se comunica también a través de la calculadora. Encarga por docenas o centenas y se lo mandan directo a un contenedor que zarpa hacia México poco después. La llegada a Cantón ya es cuestión de contactos y mucho know how, pero sobre todo know who y, más que nada, how much.

Transporta este escenario a ropa, electrónicos, juguetería, zapatos y obtienes la razón del recelo contra los chinos.

En su afán por competir internacionalmente, China no tuvo empacho en recurrir a todas estas prácticas, para colarse en el escenario manufacturero mundial. Hoy lo que recienten los competidores en México, pero también países enteros como el propio Estados Unidos, es que no hayan superado esta primera etapa de caos, con mucho más orden, respeto a la propiedad intelectual y a la legalidad en general.

Curiosamente, y no es por ponerme psicológico, pero el rechazo y el miedo que provocan los chinos en México también tiene que ver con el hecho de que vemos en ellos muchos de nuestros propios defectos. Corrupción, contrabando y piratería tienen a muchos socios y beneficiarios del lado mexicano. Sospechamos de los chinos, como sospechamos de nuestros más populares “transas”.

El recelo de asomarse a la ventana de China tiene que ver con la preocupación de descubrir a un sonriente mexicano devolviéndonos la mirada en el espejo.

Coméntame en Twitter a @JAMonjarasM o escucha Editores de Negocios en www.radiotv.mx los jueves a las 7 de la noche.

Otras entradas de Jorge Monjaras:

México-China: Economías que no encajan

Insuficiente, la reforma del PRD

Récord de inversión extranjera gracias a la venta de Modelo

Relacionadas

Comentarios