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Wall Street se pone “hot” otra vez

En los 90, la Bolsa de Nueva York tuvo un auge de
empresas mexicanas; ahora, tras la euforia causada por Santander México, se prevé la llegada de más emisoras.

01-07-2013, 8:49:02 AM
Wall Street se pone “hot” otra vez
*Mario Maldonado / Editor de la revista Alto Nivel en NY

Así como la Quinta Avenida es el aparador de la moda más grande del mundo, la Bolsa de Nueva York también lo es para los inversionistas globales. Dicha condición ha hecho que las empresas mexicanas busquen, además de liquidez y diversificación, estatus y presencia al colocar parte de su capital en el New York Stock Exchange (NYSE). Aquí una crónica desde la esquina del capitalismo

Welcome to Wall Street!

Estoy parado en una de las esquinas más famosas del mundo, donde se unen las calles de Wall St. y Broad St. Desde aquí, George Washington (o su estatua en bronce que se levanta delante del Federal Hall Memorial) apunta con su mano derecha hacia el edificio que hace a este lugar tan célebre: el New York Stock Exchange (NYSE).

La Bolsa de Nueva York está enclavada en el bajo Manhattan y es quizá el lugar más emblemático de Wall Street. Este distrito financiero ha sido epicentro de algunos de los peores sucesos de la humanidad, como el ataque terrorista a las torres del World Trade Center, en 2001, y las crisis económicas más profundas de todos los tiempos, como la Gran Depresión de 1929 y la desatada en 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers.

Este centro económico, con sus interminables rascacielos que albergan las sedes de los grandes bancos de inversión de Estados Unidos, también ha sido testigo de cómo se han creado fortunas inconmensurables que hoy tienen a inversionistas como Warren Buffett en lo más alto de las listas de multimillonarios. Gordon Gekko, el financiero que encarna Michael Douglas en la película Wall Street de 1987, solía usar una frase para describir esos periodos de bonanza: “El capitalismo en su mejor momento”.

Los alrededores de la Bolsa de Nueva York están vigilados por policías, quienes se convierten en modelos involuntarios de los turistas que buscan llevarse un pedazo de Wall Street en foto. Antes de los ataques contra el World Trade Center había tours que permitían la entrada al también llamado Big Board (la gran pizarra). Ya no. Ahora, quienes ingresan a las instalaciones del mayor mercado de valores del mundo tienen que ser invitados o solicitar un permiso con mucha anticipación. Luego hay que pasar por filtros de seguridad parecidos a los de los aeropuertos de Estados Unidos. Algo de esto también se lo deben al movimiento Occupy Wall Street, que suele tomar las calles del bajo Manhattan para protestar contra la representación del capitalismo.

Esta mañana de junio, los rayos del sol caen entrecortados sobre Manhattan. No es que las nubes se interpongan en su camino, sino que los rascacielos apenas dejan pasar la luz. Como en las películas, todos en Wall Street andan de prisa, enfundados en sus trajes de diseñador, con su portafolio o bolsa en una mano y su teléfono móvil en otra. Seguramente, algunos de ellos son corredores de bolsa que hacen honor a su puesto dentro y fuera de su lugar de trabajo.

Al interior del NYSE, el ambiente no es muy diferente. El piso de remates (o trading floor) también parece una escena de video corriendo en forwarding: decenas de traders yendo de un lado a otro mientras que millones de números y claves de empresas se pasean por las pantallas luminosas, las cuales le dan a la Bolsa de Nueva York un aire de Broadway. Es difícil creer que en este espacio de apenas 33 x 43 metros se comercializan más de 54,000 millones de dólares todos los días. Gordon Gekko diría que “aquí el dinero ni se hace ni se pierde, simplemente se transfiere de una mano a otra, como por arte de magia”.

Fabián Cásares es uno de los 850 traders que operan en la Bolsa de Nueva York. Como la mayoría de los corredores, empezó siendo asistente de un agente de valores, quien tal vez ahora ya está dirigiendo un fondo de inversión desde algún edificio de Manhattan. “Empezamos muy abajo, aprendiendo todo lo básico, hasta obtener una licencia de trader con la que ya podemos operar”, platica.

Fabián trabaja para la firma Knight Capital Group, que se encarga de comercializar unas 750 empresas en el piso de remates. Solo él opera con 26 emisoras, algunas de ellas latinas. Su día normal de trabajo consiste en llegar a las nueve de la mañana a su oficina del corporativo financiero que está justo enfrente del NYSE. Allí se da tiempo de mirar las noticias más importantes de las firmas que cubre y de monitorear lo que sucede en los mercados internacionales.

La apertura del mercado (openning bell) es a las 9:30 de la mañana, hora en la que debe estar preparado para iniciar la compraventa de acciones de las empresas a su cargo. Fabián tiene unos 35 años y dice que en la década que lleva trabajando como trader ha aprendido a controlar la presión, aunque reconoce que este es un oficio exhaustivo.

Otro bróker más experimentado que trabaja en la Bolsa de Nueva York, a quien había visto antes en las pantallas de Bloomberg tv, cuenta que más de una vez los agentes de valores o traders han sufrido ataques de corazón en el piso de remates. El New York Times publicó que al año ocurren al menos cinco incidentes de este tipo dentro del NYSE.

“Nuestro trabajo es manejar el riesgo y, lo que es más es importante, no perder dinero, sino ganarlo”, dice orgulloso Fabián, quien tras el repique de la campana de apertura toma su tableta electrónica y empieza a operar con avidez, como si la estadística que publica el New York Times no existiera. Bud Fox, el joven bróker que personifica Charlie Sheen en la película Wall Street de Oliver Stone, decía que “la vida no es más que unos breves momentos”, haciendo referencia a esas montañas rusas que son los mercados financieros.

México en las pizarras del NYSE

Menos de seis meses tardó el Grupo Financiero Santander México en concretar su oferta de acciones el año pasado, mediante la cual “levantó” recursos por más de 4,000 millones dólares. Esta operación, que estuvo sobredemandada, fue considerada la tercera más grande del 2012 a escala mundial.

“Fue una de las colocaciones más rápidas. Al parecer la decisión se tomó desde España y en México los ejecutivos hicieron un gran trabajo para concluirla en tiempo récord”, platica Alex Ibrahim, el director del NYSE Euronext para Latinoamérica, el Caribe y Bermuda, quien se encargó de hacer el acercamiento entre la emisora mexicana y la Bolsa de Nueva York, donde se colocaron 81% de las acciones.

Esta Oferta Inicial de Acciones (OIA), junto con la que planea hacer la aerolínea Volaris en el corto plazo, reactivan el interés de las empresas nacionales por llegar a la Bolsa de Nueva York, luego del auge que tuvieron en la década de los 90, cuando el mercado mexicano de valores todavía era muy incipiente.

“Las empresas están regresando a Wall Street simplemente porque es el mercado (de capitales) más extenso del mundo, donde están todos los grandes inversionistas”, asegura Ibrahim mientras se acomoda en la silla de una oficina ubicada en el segundo piso de la Bolsa de Nueva York. A simple vista, el NYSE parece un lugar pequeño, pero este recinto tiene espacio para todos, hasta para el Starbucks que está situado en una esquina del piso de remates.

Latinoamérica, destinada a ser una potencia económica

Ibrahim está convencido, como muchos especialistas, de que Latinoamérica está destinada a ser una potencia económica, por lo cual su visibilidad en el ajedrez mundial de las inversiones se hace cada vez más grande. Hoy, unas 80 empresas latinas cotizan en el NYSE, siendo México, con 14 emisoras, el segundo mayor participante después de Brasil, con 28. Otros países de la región con presencia en el Big Board son Argentina, Chile, Colombia, Panamá y Perú. 

Actualmente se comercializan cerca de 4,000 millones de dólares en acciones de empresas latinas diariamente. Seis emisoras de la región están dentro de las 30 acciones más líquidas del NYSE, incluyendo a Petrobras, de Brasil, y América Móvil, de México. En 2012, cinco firmas latinoamericanas se listaron en la Bolsa de Nueva York y este año hay cuatro compañías que ya están preparándose para hacerlo. “Están retornando al mercado de Estados Unidos”, reitera Ibrahim.

“Hemos hablado con algunos prospectos de México y seguramente vas a escuchar sobre dos empresas que se listarán en el NYSE en el corto plazo”, comenta el ejecutivo, quien ha laborado en la Bolsa de Nueva York por más de 12 años.

También revela que ya están trabajando con la comunidad empresarial de nuestro país para volver a tener el “Mexico Day” en el NYSE hacia el tercer trimestre de este año. La celebración más reciente se hizo en 2011, cuando se reunieron más de 200 inversionistas interesados en las acciones de las firmas nacionales.

Mexicanas de 180,000 mdd

En la Bolsa de Nueva York cotizan 14 empresas mexicanas. Algunas de ellas son corporativos multinacionales como América Móvil, Cemex, Femsa, Televisa y Gruma, pero hay otros grupos como Asur, Gap e ICA, cuya principal operación está en México. En conjunto, estas compañías ostentan un valor de capitalización superior a los 180,000 millones de dólares. América Móvil representa 37% de este total.

El año pasado, Casa Saba, TMM y Grupo Radio Centro se deslistaron de este mercado; sin embargo, sus acciones eran las que menos se comercializaban de todas las mexicanas presentes en Nueva York. “Para algunas compañías que casi no se mueven en el mercado, a veces es más costoso seguir en las pizarras… aunque muchas otras prefieren mantener su listado porque no saben cuándo van a necesitar capital”, explica el directivo del NYSE Euronext.

A decir de Ibrahim, el cotizar en la Bolsa de Nueva York tiene muchos beneficios, como la diversificación de la base de accionistas, el acceso a inversionistas especializados y la oportunidad de levantar grandes cantidades de dinero; no obstante, añade que antes de listarse se debe tener claro cuáles son las necesidades de cada empresa y entender el mercado, pues de otra forma no se puede ser exitoso. 

Ibrahim suele viajar a México al menos una vez cada trimestre, aunque su búsqueda de nuevos prospectos para la Bolsa de Nueva York continúa desde el propio Estados Unidos o cualquier país donde se encuentre. Por estos días, el ejecutivo anda más activo en nuestro país, pues está afinando los detalles de las nuevas colocaciones. Él fue el encargado de coordinar el listado de empresas como América Móvil, Asur, Gap, Homex o Maxcom en el NYSE. “La relación que tengo con estas y otras compañías es a nivel directivo y con algunos miembros de los Consejos de Administración”, expone Ibrahim.

El ejecutivo no recuerda si Carlos Slim estuvo presente cuando fue la colocación de América Móvil en el NYSE, en febrero del 2001. Tampoco lo conoce personalmente, aunque sí ha tenido relación con el equipo directivo de su emporio de telecomunicaciones. “Sé que es un hombre muy brillante para los negocios. Tal vez algún día deba ir a comer con él”, dice y luego suelta una carcajada.

Mientras tanto, abajo, en el piso de remates, los traders presionan con la rapidez de un jugador de videojuegos las pantallas de sus tabletas electrónicas, ansiosos por lograr la mejor oferta en eso que llaman el libre mercado. Afuera del edificio, los turistas siguen disparando sus cámaras para llevarse un pedazo de la esquina “más cara” del mundo, según reza un letrero plantado a unos metros de la Bolsa de Nueva York.

*Para conocer el comportamiento de las empresas mexicanas listadas en el NYSE y la prospectiva que tiene la BMV, consulta la edición impresa de la Revista Alto Nivel de julio, que ya puedes encontrar en anaqueles.

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