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Pink Floyd rompe otro muro: el de Spotify

La banda de rock cumplió la meta y abrió su catálogo entero en Spotify, que más allá de los beneficios económicos le redituará en puntos de branding.

18-06-2013, 7:53:44 AM
Pink Floyd rompe otro muro: el de Spotify
Oliverio Pérez Villegas

No hay muro que se resista a Pink Floyd, y en esta ocasión bastaron una canción y un tuit para derribar la barrera que separaba a sus seguidores de Spotify.

Sí, un solo mensaje en Twitter bastó para activar su estrategia de branding 3.0 y aprovechar la revolución tecnológica que amenaza con acabar las viejos modelos de negocio, y con ello sumarse a las marcas que están dispuestas a hacerle frente a las exigencias de esta era para demostrar que tanto las nuevas formas de consumo y los nuevos medios de comunicación pueden ser una gran herramienta de marketing.

Así lo planteó la mítica banda de rock el pasado 13 de junio en un tuit: “Help stream Wish You Were Here 1 million times to unlock Pink Floyd’s catalogue on @Spotify: http://spoti.fi/WishUWereHere  #floydcountdown”.

Es decir, si se alcanzaba el millón de reproducciones de esta canción en dicha red de música vía streaming pondría a disposición de todos los usuarios todo su repertorio. Cuatro días bastaron para conseguirlo, y ayer la meta fue superada.

Si bien la cifra suponía para muchos un sólo trámite dada la fama de este grupo, las implicaciones de marketing en una plataforma digital y exclusivamente musical van más allá: además de la brecha digital, la apuesta también es por conquistar la brecha generacional, ¿pero cómo lograrlo?

Ken Parks, director de contenidos de Spotify, lo dijo así ayer, después de superar la marca del millón: “Es un gran día para los fans del rock progresivo, pero también es un gran día para los aficionados más jóvenes que aún no han sido realmente encendidos por la magia de Pink Floyd (…) de eso se trata: de que las nuevas generaciones tengan la posibilidad de conocer a las bandas más emblemáticas del mundo”.

El potencial de Spotify

Además de escuchar y comprar temas organizados por artista, álbum o listas de reproducción creadas por los mismos usuarios, Spotify cuenta con más de 24 millones de perfiles activos en todo el mundo, de los que cerca de 6 millones pagan por usar este servicio.

Pensado originalmente como un servicio ofrecido a un nicho de jóvenes, Spotify ha sido cada vez más agresivo, al grado de que hace apenas tres meses lanzó su primer anuncio publicitario para televisión. La intención fue establecer que sin importar si la gente busca fiesta, melodía o acordes, la marca ofrece todas las facetas de la música.

La estrategia

En 2010, Pink Floyd demandó a EMI por vender sus canciones de forma individual en tiendas digitales. Aunque la casa productora argumentó tener derecho a hacerlo, perdió el pleito legal, lo que cerró las puertas al comercio en línea de las canciones de la banda.

Ahora Spotify lo ha conseguido, independientemente del precio acordado con Pink Floyd o si la banda decidió sumarse a la coyuntura digital, lo cierto es que este viraje supone ser un paso innegable en la historia de la música, ya que aunque existen grupos como Led Zepelin o los mismos The Beatles que no se han sumado a esta ola, la tendencia podría indicar que sólo es cuestión de tiempo.

En esta lógica, apostarle a las nuevas tendencias del consumo de música representa una gran oportunidad para Pink Floyd y Spotify, pero sobre todo a los usuarios, que están ávidos de contenidos valiosos. Acercar el catálogo de una banda de esta talla es una decisión que no obedece al dinero, sino a la coyuntura histórica.

“Fue una decisión sabia, pues creo que es el futuro del consumo de música y que les ayudará a alcanzar un mayor y más profundo alcance demográfico, porque se trata de un lugar que necesitan ser para asegurar su legado”, dijo Parks.

Branding vs. ganancias

Pink Floyd es una de las bandas con más ventas a lo largo de su historia. The dark side of the moon, por ejemplo, está en el top 3 de discos más vendidos en todos los tiempos, con más de 50 millones de copias, sólo detrás del Back in Black, de AC/DC; y de Thriller, de Michael Jackson. Incluso, The Wall está posicionado en los discos con más de 30 millones de copias vendidas.

Estos datos nos permiten ver que la apuesta de Pink Floyd no necesariamente obedece a las ganancias que obtendrán por el consumo de su catálogo entero en Spotify, ya que los dividendos son más bien simbólicos: por cada millón de reproducciones, la banda se estaría embolsando 3,800 euros aproximadamente, según daba cuenta The Guardian.

Aunque por otro lado, el mismo diario británico, en su edición digital, consigna que Spotify estaría pagando más de 318 millones de dólares por los derechos de comercialización digital del catálogo de Pink Floyd. 

Visto desde el ángulo del branding, decisiones como ésta son las que hacen que los nuevos nichos de mercado se enganchen y amen a una banda que bien podría ser considerada una lovemark, pues denota estar a la altura de las circunstancias, está en tendencia, viaja en la coyuntura y un tuit le bastó para que la comunicación 3.0 abriera las puertas de su discografía en un solo fin de semana.

¿Qué opinas de esta estrategia? ¿Crees que esta tendencia llegue a todas las bandas? ¿Fuiste uno del millón que hicieron clic en la canción de Pink Floyd?

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