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Actualizado a las 14:00 04/08/2015
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Brasileños ponen a prueba a Dilma Rousseff

La presidenta de Brasil sufrió una serie de abucheos durante la inauguración del la Copa Confederaciones de futbol.

Brasileños ponen a prueba a Dilma Rousseff

Según las encuestas la presidenta de Brasil goza de una popularidad de un 75%.

17-06-2013
POR: Altonivel con información de agencias

Este sábado Brasil y Japón abrieron la Copa Confederaciones 2013, un “mini-mundial” en el que estarán presentes cuatro campeones del mundo, y que pone a prueba la capacidad organizativa de Brasil, de cara al Mundial de 2014 , y a la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff.

Las protestas de los brasileños, que se venían dando desde días previos, en contra del gasto público invertido en estadios de futbol para la Copa y el aumento del precio del transporte público, llegaron a su clímax cuando el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, anunció la intervención de la presidenta de Brasil en la inauguración de la Copa Confederaciones en el estadio Nacional de Brasilia, y los asistentes comenzaron a abuchearla.

Las muestras de desaprobación fueron de tal grado que obligaron a Joseph Blatter a exigir respeto: “Amigos brasileños, ¿dónde está el respeto al fair play?”.

Dilma Rousseff no dismuló su malestar y en una corta intervención declaró inaugurado el acto deportivo. La reacción de los aficionados fue inesperada, ya que la presidenta goza de una popularidad de un 75%.

Economía pega a popularidad

La semana pasada, la presidenta brasileña  acusó como "terrorismo" al creciente coro de críticas en los medios por el opaco crecimiento de la economía, e insistió en que su Gobierno sigue comprometido a la disciplina fiscal y al combate contra la inflación.

Con Brasil caminando a su tercer año de decepcionante crecimiento y a una inflación al tope de su rango objetivo oficial, la aún alta popularidad de Rousseff ha bajado y su gestión económica es cada vez más escudriñada.

Además, muchos economistas se han vuelto más pesimistas acerca del panorama económico del país, debido al temor por el gasto del Gobierno y por la inflación que se ubica en 6,5% anual.

Tales preocupaciones llevaron a la agencia de calificación Standard & Poor's a advertir  que podría rebajar la nota de deuda de Brasil.

Responde a detractores

En un discurso el viernes en una favela en Río de Janeiro, Rousseff dijo que las críticas eran infundadas y enumeró una lista de fortalezas económicas de Brasil: un robusto mercado laboral, un bajo ratio deuda-PIB, y el firme compromiso del Gobierno de mantener el gasto público y la inflación controlados.

"Dicen que Brasil es un país en problemas (...). No sólo Brasil no está caminando por una vía difícil, sino que somos extremadamente sólidos", afirmó.  

"Todos tienen que ser humildes y aceptar las críticas, pero no el terrorismo". 

"Tenemos recursos suficientes para mantener las inversiones y el gasto social, de una forma seria, responsable, que asegure finanzas públicas sólidas y que mantenga a la inflación controlada", agregó.

El discurso marca la segunda vez en  una semana que Rousseff respondió enérgicamente a sus detractores y que buscó asegurar a los inversores que el país sigue comprometido a la disciplina fiscal y a la baja inflación -dos pilares de la estabilidad económica en la última década.

Siguen protestas

Este lunes se cumple la sexta manifestación convocada por el Movimiento Pase Libre de Sao Paulo que ha logrado,  a través de las redes sociales, una amplia convocatoria en Sao Paulo y otras ciudades sedes de la Copa Confederaciones.

Las autoridades han activado un fuerte operativo de seguridad, que en el caso del estadio  Maracaná cuenta con unos 10,000 agentes de policía y soldados de las tres fuerzas armadas.

La presidenta se encuentra en un dilema pues debe calmar las protestas ante la cercanía de la visita del Papa Francisco en julio próximo.

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