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Amenaza de desinversiones en telecos pende sobre Slim

El Gobierno está enviando señales claras de que no le temblará la mano para fragmentar el negocio del magnate de las telecomunicaciones de ser necesario.

11-06-2013, 8:44:42 AM
Amenaza de desinversiones en telecos pende sobre Slim
Reuters


El Gobierno mexicano está enviando
señales claras de que no le temblará la mano para fragmentar el negocio
del magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim de ser necesario,
mientras se prepara para lanzar una serie de regulaciones para frenar su
poder.


Desde que el Gobierno de Enrique Peña Nieto develó en marzo un
proyecto de reforma de telecomunicaciones, que permite incluso que el
regulador obligue a compañías telefónicas o televisivas dominantes a
vender activos, muchos mexicanos se preguntan si será capaz de llegar
tan lejos.


Sin embargo, funcionarios afirman que la opción no es una
amenaza vacía contra Slim, quien ha dominado el sector de las
telecomunicaciones en México durante la mayor parte de una generación.


El dominio convirtió a Slim en 2010 en el hombre más rico del
mundo. El magnate, de 73 años, mantuvo el título hasta el mes pasado,
porque una caída de las acciones de su gigante de telecomunicaciones
América Móvil
redujo su riqueza a cerca de 70,000 millones de dólares y
lo dejó detrás del fundador de Microsoft, Bill Gates.

La baja de las acciones de América Móvil fue provocada en parte
por la incertidumbre del desempeño de las empresas de Slim bajo la
gestión de Peña Nieto, quien asumió el poder en diciembre
comprometiéndose a romper el control que unas pocas familias han
mantenido sobre sectores clave de la economía de México.

Las unidades locales de telefonía fija y móvil de América
Móvil, Telmex y Telcel,
han usado durante años amparos y recursos
legales para frustrar los intentos del Estado para reducir su tamaño.

La reforma, aprobada en el Congreso y que tiene que ser firmada
por Peña Nieto, tiene como objetivo levantar gran parte de esa
cobertura legal, crear un regulador más fuerte y establecer normas más
estrictas para ayudar a los competidores a nivelar el terreno.

Para ello, un nuevo regulador, el Ifetel, probablemente exija a
las firmas de Slim compartir infraestructura y crear un régimen
tarifario que reduzca los cargos que el billonario aplica a sus rivales
para acceder a su vasta red telefónica.

Que esas medidas sean suficientes aun está por verse, dijo José
Ignacio Peralta, subsecretario de Comunicaciones y uno de los
arquitectos de la reforma.

El funcionario recalcó que la legislación le da a las
autoridades el poder de reformar totalmente el sector, con capacidad de
ordenar la venta de activos y hasta dividir compañías completamente.

“Si bien es cierto que la regulación asimétrica nos va a llevar
hacia mayor competencia pues probablemente lo haga con una gradualidad
que requiera de acelerarse. La posibilidad de desincorporar activos está
en el texto constitucional”, dijo Peralta a Reuters.

A través de América Móvil, que tiene más de 260 millones de
suscriptores de servicios inalámbricos en América y el Caribe, Slim
controla casi el 80 por ciento del mercado de líneas fijas de México y
alrededor de un 70 por ciento del tráfico móvil.

Mientras tanto Televisa, la gigante de medios ​​dirigida por
Emilio Azcárraga, tiene más del 60 por ciento del mercado mexicano de
televisión, quien, al igual que Slim, ha usado todos los medios legales
para mantener a raya a la competencia, pero pronto podría sentir el
embate de reglas más estrictas.

Acto de Equilibrio

Después de años de dominio de unos pocos, Peralta compara la
industria de telecomunicaciones de México con un edificio que necesita
ser “demolido” y reconstruido “piedra por piedra”.

Ifetel se debe crear en los próximos tres meses y tendrá otros
180 días para establecer qué empresas son “preponderantes”. América
Móvil y Televisa son las primeras candidatas.

Si el regulador luego establece que dichas firmas han abusado
de su poder para mantener su liderazgo, sus operaciones en México
podrían ser fragmentadas.

Consultado acerca de cómo funcionaría la fragmentación, Peralta
dijo que discutió recientemente la división de la gigante empresa
telefónica AT&T y el coloso petrolero Standard Oil con un
funcionario del Gobierno de Estados Unidos.

“Cuando se habla de desincorporación de activos, se habla de
temas muy similares a los que hizo Estados Unidos en esos dos casos, que
va a depender, insisto, de una decisión que tome el regulador”, dijo
Peralta.

Standard Oil fue desmembrada en 34 firmas en 1911, mientras que
el Gobierno de Estados Unidos dividió AT&T, surgida de la empresa
creada por Alexander Graham Bell en 1877, en un proveedor de larga
distancia y siete operadores conocidos como “Baby Bells” en 1984.

Ambas compañías se habían convertido en emblemas del poder
monopólico cuando fueron desmontadas por las autoridades de Estados
Unidos, argumentando que estaban impidiendo el surgimiento de nuevos
competidores.

La mayoría de expertos coinciden en que la competencia se
incrementó con la intervención del Estado, a pesar de que la posterior
consolidación del mercado significa que mucho del poder de las compañías
originales ahora reside ahora en sus más grandes sucesores, Exxon Mobil
Corp y AT&T Inc.

En el caso de México, un argumento citado a menudo contra las
divisiones es que resulta poco realista pensar que alguien pueda tomar
el relevo si se limita a los grandes jugadores.

“Lo único que no se quiere es tener empresas que no inviertan
lo suficiente”, dijo Jorge Nicolín, ex jefe del regulador de
telecomunicaciones local, Cofetel. “Sería una tontería afectar a quienes
sí invierten, si no se cuenta con otros que sí quieran hacerlo”,
agregó.

Idear una forma de debilitar a los actores dominantes,
fomentando al mismo tiempo la mayor cantidad posible de nueva inversión,
será un acto de equilibrio difícil para el Congreso, cuando empiece a
elaborar la legislación secundaria para aplicar la reforma de
telecomunicaciones.

América Móvil ha dicho que espera ser afectada materialmente
por el proyecto antimonopolio y su director ejecutivo, Daniel Hajj, dijo
en abril que probablemente la compañía podría verse afectada de ser
hallada “dominante”.
 

Hablando en condición de anonimato, otro ejecutivo de Slim dijo
que el Gobierno va en serio acerca de permitir a los reguladores hacer
pleno uso de sus nuevos poderes.

El rival más cercano de Slim, la española Telefónica es
optimista sobre que las nuevas medidas permitirán que México debilite
rápidamente el dominio de América Móvil.

Algunos competidores creen que Slim y Televisa son tan fuertes
que no será posible restarles dominio a menos que entreguen activos. Sin
embargo, el prospecto de desinversiones forzadas ha generado
preocupaciones de que el Estado podría estar acumulando demasiado poder.

Enrique Yamuni, director ejecutivo del operador de televisión
por cable Megacable, dijo que hacer más espacio para la competencia, sin
expropiar a los grandes jugadores, debería ser el objetivo del
Gobierno.

“El principal objetivo de la ley es que el mercado crezca. Y segundo, que se equilibren las fuerzas”, afirmó.

Ermilo Vásquez, jefe de regulación del rival de Slim en
telefonía fija Axtel, dijo que ordenar una división podría ser un gesto
duro pero que podría ayudar a hacer al sector más competitivo.

“Definitivamente es una herramienta que el Gobierno está
reconociendo que existe para poder potenciar el dinamismo del mercado”,
sostuvo.

Desarrollo Atrofiado

Desde que Slim tomo el control del antiguo monopolio estatal de
telefonía Telmex a inicios de la década de 1990 ha avanzado hasta
construir un imperio que va desde América hasta Europa y que abarca
minería, tiendas por departamento, banca y televisión.

Forbes estimó su fortuna personal en 73,000 millones de
dólares, alrededor del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de
México. Su control en sectores estratégicos le da aún más peso en cómo
opera la economía.

En México se ha hablado hace mucho tiempo de controlar a Slim,
pero los Gobiernos conservadores entre 2000 y 2012, cuando su influencia
se desplegó en toda su extensión, no tenían mayoría en el Congreso y no
lograron aprobar una legislación fuerte.

Peña Nieto también subió al poder sin una mayoría absoluta, pero lo hizo a la cabeza de un partido que tenía algo que demostrar.

Habiendo gobernado ininterrumpidamente entre 1929 y el 2000, el
Partido Revolucionario Institucional o PRI fue tachado de reliquia
agotada y corrupta durante sus años en la oposición.

Ansioso de demostrar que el PRI podía romper el estancamiento
político, Peña Nieto planteó de inmediato un acuerdo con los principales
partidos de oposición para sacudir a México en áreas donde había un
amplio consenso sobre la necesidad de cambios. Slim estuvo pronto en la
mira.

Si el Gobierno rompe su negocio telefónico, podría cerrarse el
círculo de la historia: fue el presidente priísta Carlos Salinas quien
supervisó la privatización de Telmex en 1990.

Cuando Slim tomó la compañía hizo crecer la red telefónica
nacional y ayudó a poner a México por delante de Brasil en la carrera de
la tecnología de información en América Latina.

Al inicio su firma estuvo protegida de la competencia y
rápidamente tomó un firme control del mercado. Grandes inversionistas en
telefonía móvil, como Verizon y Vodafone, dieron la espalda a México en
2003 y el desarrollo de la industria comenzó a retrasarse.

Para 2011, el número de suscripciones a teléfonos móviles por
cada 100 personas había caído muy por detrás de Brasil y de países mucho
más pobres como Paraguay, Honduras y Bolivia, según cifras del Banco
Mundial.

El año pasado, la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE) publicó un estudio que sostenía que Slim
había cobrado 13,400 millones de dólares de más a los mexicanos cada año
entre 2005 y 2009 por servicios de teléfono e internet debido a la
falta de competencia.

La OCDE encontró también que los márgenes de ganancia de Slim
habían casi doblado el promedio de las 34 naciones que conforman la
organización. América Móvil rechazó vigorosamente el reporte diciendo
que distorsionaba los hechos.

Lo cierto es que las ganancias de Slim ya no son lo que eran.
El margen de EBITDA (ganancias antes de intereses, impuestos,
depreciación y amortizaciones) de América Móvil ha caído cada año desde
2009, cuando alcanzó un pico de 41.2 por ciento, según los reportes
anuales de la compañía. El año pasado fue de un 33.7 por ciento.

Mermando el dominio

Televisa, entre tanto, ha sido por largo tiempo el líder de la
televisión mexicana. Sin embargo, ha perdido casi un tercio de su
participación de mercado ante su rival TV Azteca, desde que su dueño,
Ricardo Salinas, presidente del conglomerado Grupo Salinas, compró una
red de televisoras de propiedad del Gobierno en 1993.

Para enfrentar a Slim, Salinas y Televisa formaron una sociedad
en el operador de telefonía celular Iusacell el año pasado, pero la
firma no ha logrado hasta ahora mellar la dominancia de Slim y las
pérdidas de la compañía dañaron los últimos resultados trimestrales de
Televisa.

Lamentablemente para Televisa, la sacudida del sector de
telecomunicaciones también podría presentarle a Slim una oportunidad
para moverse a la televisión mexicana, un negocio de donde el Gobierno
lo ha mantenido alejado hasta ahora.

Para combatir a Slim en su propio territorio, Televisa necesita
explotar el espacio creado por el Gobierno con la ley de
telecomunicaciones.

Para mejorar la cobertura de red, el proyecto apunta a liberar
el espectro inalámbrico de la banda de 700 Megahertz, lo que permitiría
la entrada de jugadores más pequeños o extender las operaciones en
telefonía móvil.
 

No obstante, la mayor parte del espectro seguiría estando bajo
control estatal, lo que ha generado temores a que la inversión en la red
sea débil, frenando el crecimiento de la competencia.

Eso podría elevar la presión para una fragmentación, aunque algunos legisladores son cautelosos respecto de llegar tan lejos.

“A mí me pareciera mejor regular las empresas enérgicamente que
desincorporar activos”, dijo el jefe de la comisión de radio y
televisión de la Cámara de Diputados, Federico González Luna, agregando
que eso “sería muy complejo y podría tardar mucho tiempo”.

Para saber más:

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