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Cómo impacta la inflación en la inversión en los mercados

El crecimiento de la inflación tiene mayor impacto sobre los activos de renta fija porque provocará que su cotización caiga automáticamente.

06-06-2013, 2:26:31 PM
Cómo impacta la inflación en la inversión en los mercados
Gustavo Neffa, analista de Sala de Inversión América

La inflación es de por sí una variación de precios. Si no se modifica, no significa que no hayan cambiado sino que la tasa de crecimiento se mantiene invariante. Cuando sube, cada unidad monetaria que alguien posee será capaz de comprar una menor cantidad de un producto o servicio en particular, con lo que se reducirá el poder adquisitivo de la población.

Este es un factor de preocupación importante para el inversionista ya que de no poder controlarse, pasa a un nivel superior, la hiperinflación, como ocurrió en Alemania en 1923 (2,300% en un solo mes) o en Argentina en 1989 que desembocó en la denominada convertibilidad del peso.

En el otro extremo, la deflación es exactamente lo contrario, ya que implica la disminución de los precios de bienes y servicios a través del tiempo. Esto suele traer problemas porque al esperar que bajen, los agentes económicos dejan de consumir para conseguirlos más baratos más adelante y las empresas dejan de invertir porque prevén que caerán sus ingresos.

Pero puede ocurrir un tercer escenario que es el de la estanflación que es cuando se produce en forma simultánea la presencia de altas tasas de desempleo y estancamiento de la economía con inflación.

Si bien no existe una causa aceptada sobre el porqué se genera la inflación, hay tres corrientes reconocidas.

La primera señala que es un fenómeno monetario: al haber emisión, el Banco Central genera expectativas de elevación de precios y las expectativas se trasladan a los actuales.

La segunda sostiene que cuando la demanda de bienes y servicios está aumentando más rápido que la oferta y empuja los precios al alza.

Finalmente, la tercera detalla que cuando los costos de fabricación se incrementan, las empresas los trasladan a los productos minoristas para mantener sus márgenes de ganancia.

El crecimiento de la inflación, que está correlacionado con incrementos en las tasas de interés actuales o futuras para frenarlo, tiene mayor impacto sobre los activos de renta fija porque provocará que su cotización caiga automáticamente.

Por otro lado, la tasa de interés nominal marca el ritmo al que se expande el dinero, mientras que la real se refiere a la nominal, menos la de inflación y suele ser la más utilizada por los inversionistas.

Los bonos indexados a la inflación pueden ser una solución para quienes buscan evitar sus efectos a través de la renta fija, porque a su rendimiento establecido se le suma un componente variable en base al índice oficial del país.

Pero en lo que respecta, al mercado de acciones, no siempre es un factor negativo. Por ejemplo, juega a favor de la inversión al igual que las tasas de interés bajas, dado que mucho de ese dinero emitido, que supuestamente debe ir a inversiones productivas, se desvía hacia la especulación financiera.

Esto equivale a una depreciación de la moneda, por lo que muchas de las empresas exportadoras o que poseen activos o ventas desde sus filiales en el extranjero se ven favorecidas.

En estos casos, los inversionistas deben rotar su cartera hacia ese tipo de empresas: exportadoras, multinacionales, con pocos saldos en moneda doméstica y, en la medida de lo posible, endeudadas en la divisa local y/o con activos en otras que se espera que se fortalezcan.

La cuestión principal a considerar cuando se trata de la inflación es si representa una indicación del crecimiento de un país o no. Por ejemplo, en caso de que se den condiciones de estanflación, siempre se tratará de una mala noticia e impactará negativamente en el mercado de renta variable.

En tanto, bajas tasas de inflación y deflación a menudo pueden ser una señal de un debilitamiento de la economía, estancamiento o recesión. Pero una positiva y en el rango de equilibrio natural (2%) es el ambiente ideal para invertir en acciones a largo plazo.

Un poco de inflación es bueno para los mercados de renta variable, pero demasiada no porque entra en juego la subida de las tasas de interés, que daña el valor actual de los flujos de fondos futuros de las empresas por distintos canales.

Una manera de medir esto es observar lo que hace la autoridad monetaria o deducir su política hacia futuro. Cuando se descuenta un alza de las tasas es el momento en que la mayoría se vuelca hacia los activos “duros”, acciones de los sectores de materias primas (petroleras y mineras) ya que suelen apreciarse porque poseen una dinámica propia menos dependiente del ciclo de precios y de la actividad.

En cambio, cuando los mercados anticipan una fuerte subida en las tasas de referencia, debería reflejarse negativamente sobre el valor de los papeles en el corto plazo, como ocurrió luego de la fuerte caída de los mercados bursátiles mundiales en 1994 tras los sucesivos ajustes que hizo la Reserva Federal.

Por eso, hay que seguir muy de cerca la coyuntura económica y la evolución de la inflación de todos los países centrales (G7) para determinar el final del ciclo bajista y de tasas de interés de referencia artificialmente bajas. Cuando supere los niveles objetivos de los bancos centrales, se dará paso a un alza de las tasas con su consiguiente efecto adverso sobre las acciones y los bonos.

Para saber más:

Entendiendo la inflación para invertir

Cae 5.5% inversión fija bruta en marzo

Más inversiones y exportaciones, reto México-China: EPN

Gobierno, a la caza de inversiones para el PNI

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