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Aeroméxico: el pronóstico de un contrato sin ganar

El contrato B aún no está ganado y sobrecargos y Aeroméxico deberán negociarlo; seguro tendrán éxito pero los resultados se verán en dos o tres años.

03-06-2013, 11:09:28 AM
Aeroméxico: el pronóstico de un contrato sin ganar
*Jorge A. Monjaras, editor de Valor Corporativo

Los sobrecargos de Aeroméxico no estallaron una huelga el pasado 1º de junio. La cercanía de las propuestas (5% a salarios y 3% a prestaciones contra 4.7% y 1.5% resultantes) hacía obvio este resultado, que en los medios quiso venderse como una nota del fin del mundo. En mi opinión no era tal, y la razón se ha visto en estos días.

La piedra en el zapato era la renegociación de términos más competitivos, llamémosle así, para los futuros empleados de la línea aérea. Ello implicaba de origen aceptar que los actuales sobrecargos no sufrirían cambios en su contrato colectivo. Lo lógico entonces fue patear este asunto hasta el 1º de julio, con una mesa de negociación especialmente dedicada a ello, que quizá no resulte muy amable, pero si logró desligar a los futuros empleados de la revisión anual del contrato colectivo con ASSA. Mantenerlo ahí era suicida.

Aeroméxico busca abiertamente (y con cierta urgencia) ahorrarse unos pesos en cuestiones salariales, para hacer frente a la competencia real de Interjet y Volaris, que llegan a ofrecer vuelos hasta en una tercera parte de sus precios. Por ahora la línea tiene en su favor un buen posicionamiento en servicio y atención, pero esta brecha puede cerrarse en cualquier momento.

Mi pronóstico es que, ciertamente, les llevará tiempo ubicarse en niveles comparables de costos, aunque los pilotos hayan cedido ya buena parte del terreno. Las negociaciones con los sobrecargos tendrán éxito, pero el efecto tendría que verse a la vuelta de dos o tres años. Hay rotación en este negocio, pero también récords de antigüedad. Hay que aclarar que el Contrato B no está ganado, como parece haberse difundido en los medios.

Los sobrecargos no iban a dispararse en el pie provocando la huelga que, por cierto, la compañía se dedicó a prevenir comunicando su estimado de pérdidas a los medios y un poco hablando del triste caso de Mexicana y como afectaría a las empresas aeroportuarias. Digamos que prediciendo el fin del mundo.

Pero el Contrato “B” que propone Aeroméxico no está escrito. Hay que sentarse a negociar para ver qué se tipo de contrato arrancará el 1º de julio. ASSA no va aceptar públicamente que ya hay acuerdo, de entrada. La línea por cierto no está en pésimas condiciones pero no va bien. El año pasado Aeroméxico registró una utilidad neta de 1,322.6 millones de pesos (mdp), que no compara nada bien con los 3,710 mdp de 2010 (año en que desapareció Mexicana), ni con los 1,768.4 mdp de 2011.

Hay que sumarle a esto el pésimo inicio de año en general para los negocios en México, que provoca que, entre enero y abril pasados, esta línea registre una caída de 7% en su tráfico de pasajeros nacionales (medida en pasajeros-kilómetro). Con todos los aviones que Aeroméxico tiene pedidos para los próximos 10 años, las cargas de deuda no son pocas, en un negocio en que cualquier turbulencia provoca la desaparición de compañías enteras. Existe toda la necesidad de negociar un Contrato B, pero antes de la fiesta debe venir el trabajo para Aeroméxico.

Así las cosas, lo cierto es que el caso Aeroméxico me hizo ganar una apuesta: no tendré que ponerme una camiseta del América en el programa de radiotv.mx.

Hablando de aerolíneas…

Algo muy feo pasó en el aeropuerto de la Ciudad de México el pasado 2 de junio: un vuelo de Interjet programado para las 20:30 se retrasó tanto que terminó saliendo a la una de la mañana de este lunes.

La aerolínea había reaccionado bien, regalando pases de comida a los sufridos pasajeros. Sin embargo, ya en la noche los ánimos se encendieron en la puerta de salida y, quizá previniendo un caso como aquel en donde un empleado de Viva Aerobús resultó golpeado (por mal entrenamiento, por cierto) tuvo que intervenir la Policía, nos cuentan.

Lo interesante es que la reacción de la autoridad fue amenazar con requisar teléfonos e impedir el viaje de quien tratara de subir el episodio a Twitter o a Youtube, para prevenir otro de esos golpes en redes sociales. Así me cuentan que pasó.

¿Tú qué opinas?

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