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Crisis de las vivienderas, saludable para México

De acuerdo con expertos consultados, el sector vivienda está pasando por una transición y se verá obligado a construir proyectos ordenados y con calidad.

13-05-2013, 9:25:07 AM
Crisis de las vivienderas, saludable para México
Angélica Hernández

La política de vivienda planteada por el presidente Enrique Peña Nieto, ha causado dolores de cabeza a los desarrolladores, es así que en los reportes del primer trimestre de las empresas desarrolladoras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) no se obtuvieron los resultados esperados, lo que deja ver el desafío al que se enfrentan las vivienderas.

Sin embargo esto solamente es un proceso de ajuste pues se busca mantener y continuar con el tren de vivienda. Uno de los problemas radica en que algunas empresas de vivienda, particularmente medianas y grandes, invirtieron de manera importante en la adquisición de reservas territoriales, mismas que son de entre 5 a 20 años de desarrollo y consolidación para productos urbanos y de vivienda.

Al tenerse un inventario así lo que se requiere es el financiamiento de largo plazo y es exactamente esa coyuntura por la que atraviesan las empresas desarrolladoras de vivienda: buscan acomodar sus plazos de financiamiento adecuados a estos inventarios de mediano y largo plazo, dijo en entrevista para AltoNivel.com.mx, Jorge Yarza, socio director de la consultora Softec.

Agregó que esto no se había notado antes porque la dinámica que traían las empresas era financiarse con recursos de capital de trabajo renovable, pero al hacerse un acomodo sobre el sector, los mercados ahora tienen que dar los financiamientos en los plazos y condiciones adecuadas para que puedan desarrollar estos proyectos.

El consultor califica éste reacomodo como “saludable” porque permite hacer un desarrollo urbano mucho más ordenado, integrador y de calidad de las viviendas en beneficio del cliente final.

Mercado de oportunidades

Al margen de los descalabros que ha vivido el sector en los últimos meses, a futuro existe un buen panorama. Para los siguientes 10 años, México estará en niveles de haber construido alrededor de 9 millones más de viviendas, formales, informales, residencial y turístico, se continuará con su construcción en ciudades donde el reto es que sean cada vez más competitivas, ordenadas y con menor impacto al medio ambiente.

Esa es la oportunidad que existe y está ligada a la inercia social, demográfica y económica de México. “En términos de oportunidades, 2014-2020 el panorama es positivo”, afirmó el consultor.

En tanto, el reto de las empresas es aprovechar las reservas territoriales con las que cuentan para construir desarrollos más amplios e integración urbana.

En esa medida, lo que las desarrolladoras hacen es acomodar sus fuentes de fondeo para que sean las correctas de acuerdo a los plazos, “ese proceso de transición es el que se vive en este momento. Hay que brincar esta coyuntura porque la lógica es que el mercado les va a responder en los años por venir”, resaltó.

Calidad de vivienda para usuarios finales

Aunado a este proceso, se enfrenta otro escenario, el cliente final demanda una mejor calidad en las viviendas, los desarrolladores se “acostumbraron”  a construir productos “uniformes”, es decir casas de interés social son cierto número de habitaciones y ciertas características, sin embargo ha habido un cambio en el mercado que se hace cada día más sofisticado y hoy demanda viviendas de una calidad diferente por ello las empresas están en un proceso de reorientar sus productos y diversificarlos.

“La clase media que tiene más poder adquisitivo y por tanto quiere mejorar empieza por querer adquirir una mejor casa, más grande quizá. Las proyecciones del consumo en México indican que éste va a pasar de 16 mil dólares per cápita a 21 mil para final de la década. Todo esto traerá un mayor consumo”, dijo Yarza.

Bajo ese contexto, lo que pasa es que las viviendas económicas si bien son necesarias también la dinámica de quien lo demanda ha cambiado.

“Antes se pensaba que las únicas familias que existían eran las tradicionales, padre madre e hijos, sin embargo hoy las familias han cambiado y se tienen familias extendidas, divorciadas, madres solteras o jefas de hogar, esto se suma a la mayor oferta y accesibilidad al crédito y por tanto la gente no necesariamente adquiere la vivienda que le pongas enfrente”, afirmó.

Por otra parte la vivienda económica base también tiene que adecuarse a las preferencias de la gente, pues aunque tengan menores ingresos son personas que están cada vez más informadas y tiene más opciones de resolver sus necesidades con diferentes esquemas.

Estas condiciones hacen que el mercado sea más sofisticado y si los empresarios no ofrecen ni se adaptan a estos requerimientos, no podrán llevar a cabo la colocación de su producto.

“Son empresas que tienen tiempo, no improvisan y han pasado por crisis previas, aquí el tema es que se pueda dar este brinco de coyuntura que requiere el sector. Del entendimiento de las oportunidades por parte de diferentes agentes como los financieros e inversionistas, para que tengan una estructuración adecuada a los ciclos de vida de entre sus ciclos de financiamiento y los proyectos de desarrolladores de vivienda. En ese momento van a recuperar el dinamismo de operación y crecimiento”, afirmó.

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